BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.


Sus amigos,


Ricardo y Alejandro Martínez Arreola





miércoles, 17 de abril de 2013

EL SER HUMANO DETRÁS DE LA MÚSICA



Agradecemos al Ing. Érik Castañeda De Isla Puga permitirnos reproducirles una de sus colaboraciones para el Boletín Matemáticas y Cultura que se publica internamente en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Por su extensión se las presentaremos en dos entregas.
 
Una de las bellas artes es la música, para mí la más bella de las artes. Bien sabemos que al escuchar una melodía o una canción su efecto puede ser el transportarnos en el tiempo y en el espacio. Una pieza musical puede hacer que recordemos a una persona amada, algún acontecimiento importante, o todo lo contrario, un hecho desagradable o algún sujeto que nos retorcía el hígado con su presencia. Hoy día también se le atribuyen a la música, efectos curativos o ser una buena ayudante en el aprendizaje. En lo que sigue intentaré describir algunas historias relacionadas con selecciones musicales. El objetivo es reflexionar en los compositores o en las situaciones que motivaron su creación. Debo aclarar que lo que referiré no ha sido verificado, ni creo que se pueda en muchos casos corroborar; es decir, si esta fuera una nota periodística, no tendría validez como para afirmar que es totalmente veraz. Algunas de estas historias las he escuchado en la radio o en programas televisivos, otras las he leído en algunas publicaciones escritas en libros, periódicos o más recientemente en páginas de la red. Es muy probable que algo de lo que se dice haya sido cierto pero como sucede cuando nace una leyenda, al contarse el cronista le aumenta de su cosecha algo para hacerla más espectacular. Por ello, no deben tomarse como verdad absoluta. Comenzaré hablando de quien en mi gusto o criterio, ha sido el ser humano que ha creado la música alcanzando casi la perfección:
 
 
 
 
Nosotros de Pedro Junco (1920-1943) Se trata de un bolero que ha sido grabado innumerables veces. La historia de su creación también es trágica y está nuevamente relacionada con la muerte. Se dice que el bolerista cubano Pedro Junco enfermó gravemente de tuberculosis y que al saber que su final era inevitable y muy próximo, dedicó esta canción a su novia. Con esto pueden comprenderse las frases “Debo decirte algo que quizás no esperes, doloroso tal vez …Nosotros, que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más … “ Se menciona que la canción fue grabada, se convirtió en éxito y poco después falleció su autor.
 
 
La Chica de Ipanema de los brasileiros Antonio Carlos Jobim (1927-1994) y Vinicius de Moraes (1913-1980). Esta selección tiene una historia bastante curiosa. Por allá por los inicios de los años sesenta, se reunían casi diario en el Café Veloso en las playas de Río de Janeiro, entre otros amigos, el poeta Vinicius de Moraes y el músico Antonio Carlos Jobim o Tom Jobim como también se le conoce. Se menciona que frecuentemente pasaba cerca de dicho café una escultural chica (17 años) Heloisa Eneida Menezes Paes Pinto (nacida en 1943), dirigiéndose a la playa en donde acostumbraba tomar el sol. Ella fue la musa que inspiró a los artistas para componer esta canción que en las referencias se menciona como una de las más escuchadas y grabadas por muchos artistas y en incontables idiomas. Lo curioso del asunto es que al ser grabada, de inmediato se hizo popular en Brasil y quien la había inspirado la cantaba sin saber que su belleza había sido el motivo de su composición. Cerca de tres años después y cuando la popularidad ya era internacional, se hizo público el nombre de la joven a quien ofrecieron de inmediato el ingreso a la industria del espectáculo, pero su padre era un general de ideas muy conservadoras y su novio, posteriormente su esposo, muy celoso y juntos, le impidieron la aceptación de dichas ofertas. Para que el mundo conociera esta selección también se describe otra situación singular: El saxofonista norteamericano Stan Getz (1927-1991) estaba empeñado en introducir al mercado norteamericano el género musical que estaba de moda en los países latinoamericanos, el bossanova. Para ello, invitó a algunos artistas brasileiros a grabar esta canción. Entre ellos Joao Gilberto, excelente guitarrista y cantante; sin embargo, el problema que veía Getz es que Gilberto solamente cantaba en portugués y se consideraba que para atrapar el gusto de los norteamericanos era necesario que esta música fuera interpretada en inglés. Joao sugirió entonces que su esposa Astrud Gilberto (nacida en 1940), quien hablaba correctamente el inglés, podría grabarla, aunque ella no era cantante profesional. Al escucharla, Stan Getz dijo “Esta chica no canta ni el Ave María” No obstante esta opinión, los músicos lo convencieron de que su voz se escuchaba muy bien. Finalmente la canción fue grabada y se convirtió en un éxito extraordinario que logró la introducción de la música brasileira a Norteamérica y, con ello, a todo el mundo, además de abrirle las puertas a Astrud Gilberto convirtiéndola en una cantante muy popular hasta nuestros días. Se dice que Astrud se separó de Joao y se unió a Stan, sin llegar al matrimonio. Esto último sólo lo escuché alguna vez en la radio y no he podido encontrar otra referencia, por lo que queda en el terreno de la especulación.
 
 
Hymne à l’Amour de Edith Piaf (1915-1963) A esta mujer se le considera la cantante popular más importante en la historia musical gala. Se le llamaba “El Ruiseñor de Francia” Tuvo una vida muy tormentosa desde su infancia. Hacia los finales de la década de los cuarenta, mantenía una relación amorosa con el boxeador argelino radicado en Francia, Marcel Serdan (1916-1949). Durante una gira artística que realizaba Edith por Nueva York, Marcel tuvo que permanecer en Europa para cumplir con un compromiso pugilístico. Al terminar el combate, de inmediato se dirigió al aeropuerto de Orly para embarcarse con rumbo a Nueva York y así reunirse con Edith; sin embargo el destino tenía otros planes y el avión se accidentó ocasionando la muerte de Marcel. La noticia fue impactante para Edith, quien escribió el “Himno al Amor”(Hymne à l’Amour”) como recuerdo y en honor de Marcel. La canción alcanzó enormes niveles de popularidad y ha sido interpretada por muchos artistas de talla internacional. Fue traducida al inglés y se conoce como “If you love me really love me” aunque lo que se dice en inglés se aleja de lo que quiso decir el corazón de Edith Piaf.
 
 
Bésame Mucho de Consuelo Velázquez (1916-2005). Ésta es quizás la canción popular mexicana más conocida y, por lo tanto, más grabada y escuchada en todos los rincones de nuestro planeta y en todos los tiempos. Hay grabaciones de The Beatles, de Frank Sinatra, de Julio Iglesias, etc. Incluso el ídolo más importante que ha existido en el espectáculo en México, Pedro Infante, la grabó en español y en inglés. Lo que la misma Consuelito, como se le conocía cariñosamente, decía, es que la compuso a los 19 años cuando ella no había besado aún a nadie.
 
 
Se Te Olvida o La Mentira de Álvaro Carrillo. El ingeniero oaxaqueño Álvaro Carrillo (1921-1969), egresado de Chapingo, desde muy temprana edad tenía como afición la música y ya mostraba sus dotes de compositor. La popularidad le llegó cuando Pepe Jara “El Trovador Solitario” (1928-2005) se convirtió en su intérprete. Álvaro escribió la canción de referencia y la tituló “Se Te Olvida”, solamente que la vida dio un vuelco y la llevó por un camino insospechado. Durante un viaje de Carrillo, en su ausencia y por solicitud de Ernesto Alonso “El Señor Telenovela” (1917-2007), Pepe Jara le presentó dicha canción para ser utilizada como tema de la telenovela “La Mentira” que estaba en producción. Al escucharla, Alonso se entusiasmó con ella pero quiso que se grabara con el nombre de la telenovela. Pepe Jara aceptó, considerando que esto le abriría las puertas de la popularidad a la música de su amigo Álvaro pues ese género de historias de televisión era devorado por el público televidente, así que sin el consentimiento del autor el título fue cambiado.
 
 
Pensaba en ti de Enrique Guzmán (Caracas, Ven. 1943). Enrique entró al mundo del espectáculo como vocalista de un conjunto de rock and roll, Los Teen Tops. Con su voz se hicieron populares una cantidad considerable de selecciones: El rock de la cárcel, La plaga, Confidente de secundaria y un largo etcétera. Antes de convertirse en ídolo juvenil, quizás el más popular de ellos, su papel como vocalista del grupo lo hizo muy conocido entre los jóvenes de aquella época. Él mismo cuenta que durante una actuación conoció una chica muy hermosa que parecía haber caído en sus requerimientos amorosos; sin embargo, al paso de muy poco tiempo, la chica ya estaba cariñosa en los brazos del guitarrista del mismo conjunto, Jesús “Tutti” Martínez (México, 1942). Lleno de desilusión, Enrique se dio a la tarea de escribir la canción “Pensaba en ti”, aun cuando él en sí no es compositor. En la letra de dicha selección puede notarse el despecho del artista:

“…supiste cómo actuar, lo hiciste bien
Ya vuelves a tratar, no sé ahora con quién
A mí sólo me queda algo de hiel” …

“Yo no puedo mentir, bonita eres
Serías digna mujer de un gran marqués,
Sólo un problema hay, caray
Que ese marqués no quisiera ser yo”.
 
 
Solamente una vez. Agustín Lara (1897-1970) es, sin lugar a dudas, el más notable compositor de música popular mexicano. Su repertorio es conocido prácticamente en todo el mundo. Su obra es muy extensa y variada y existen muchos mitos y leyendas alrededor de su imagen. Incluso no hay certeza ni de la fecha de su nacimiento ni del lugar en donde vio la primera luz. Él se declaraba nativo de Tlacotalpan, Veracruz; sin embargo hasta se han mostrado copias de supuestas actas de nacimiento en las que se señala como origen al Distrito Federal. Lo cierto es que la duda persiste pues estas “evidencias” han sido diversas con distintas fechas de nacimiento y signadas por varios representantes de la ley. No olvidemos de que su nacimiento se sitúa hacia finales del siglo XIX o principios del siglo XX y no se tenía una muy buena organización en los registros civiles. Independientemente de esto, el conocido como “músico, poeta” se convirtió de un ignorado pianista de burdeles al compositor popular más importante no sólo de México, sino de Iberoamérica. Se dice que el tenor José Mojica (1896-1974) de manera inesperada anunció su retiro del ambiente artístico en el cual estaba teniendo un éxito considerable, para recluirse en un convento. La noticia fue demoledora y cayó como una bomba entre sus admiradores y seguidores. Es entonces que “el flaco de oro”, como se conocía a Agustín Lara, decide escribir “Solamente Una Vez” dedicada a Mojica y a su vocación. Al escuchar las palabras escritas por Lara, puede pensarse que están dirigidas a una mujer que representa el único y más grande amor: “una vez nada más se entrega el alma, con la dulce y total renunciación. Y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón …” Ahora bien, cuando se conoce el motivo por el que se escribió se entiende perfectamente que sí puede tratarse de la vocación sacerdotal. Es notable como el manejo del lenguaje de Lara consigue que la canción también pueda utilizarse para declarar un amor apasionado más terrenal. Para terminar con este comentario, José Mojica se convirtió en Fray José de Guadalupe y dejó definitivamente la farándula en el plan profesional, aunque por solicitud de sus superiores se presentó en diversos recitales como parte de obras de caridad o para recabar fondos.
 
 
Penélope. La música de esta selección fue compuesta por el músico catalán Augusto Algueró (1934-2011) y la letra por el también catalán Joan Manuel Serrat (1943). La intención de Algueró al escribir esta pieza era su participación en el Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro.en el año 1969. Para su presentación se pensó en Serrat como interprete ya que empezaba a ganar celebridad en Europa. El representante de Serrat lo consideró adecuado pues con ello podría ingresar al público de América, solamente que faltaba poco para la celebración del festival y la canción no tenía letra. Por ello Serrat confiesa que Algueró lo encerró para que sin distracciones ni dilaciones, dedicara tiempo completo a la terminación de la susodicha letra. Finalmente la canción fue premiada y también se consiguió que Serrat fuera conocido en este lado del mundo. Sin embargo, esta selección trajo dos consecuencias. La primera para el mismo Serrat quien con esta participación agrandó la grieta que se había formado entre él y sus seguidores catalanes quienes no le perdonaban su intervención en otro festival, éste el de Eurovisión en 1968 con la canción La, la, la; pues la había interpretado en castellano y había grabado en este mismo idioma. No olvidemos que en España existe aún y así ha sido por siglos, un regionalismo feroz. No siempre entendemos, por ejemplo, que en el llamado “clásico español de futbol” entre los poderosos equipos Barcelona Y Real Madrid, no solamente interviene una rivalidad deportiva sino que va mucho más allá. En la época en que se presenta Penélope en Rio todavía estaba en el gobierno español Francisco Franco (1892-1975) que con actitudes dictatoriales había incrementado este tipo de problemas. Serrat intentando aminorar estas reacciones, después de haber participado en Eurovisión, grabó la misma selección La, la, la, en catalán pero lo que consiguió fue que esta interpretación fuera vetada por la radio española. En fin que con el paso del tiempo Joan Manuel ha recuperado a muchos de sus seguidores catalanes pero aún los más recalcitrantes lo consideran un traidor. La segunda consecuencia que trajo Penélope fue que muchas niñas españolas que nacieron en esa época fueran bautizadas con ese nombre, entre ellas la actriz hispana más conocida en nuestro tiempo Penélope Cruz (1974- ) ganadora de un premio Óscar en 2008 por la película Vicky Cristina Barcelona.
 
 
Tiempo. La canción a la que me referiré es conocida por la interpretación de Marco Antonio Muñiz “El Lujo de México” (1933 - ) y José José “El Príncipe de la Canción” (México, 1948). El origen de ella es un poema escrito por Renato Leduc (1897-1986) como motivo de un reto. Se dice que en una clase en la Escuela Nacional Preparatoria, un compañero de Leduc y él se escribían una palabra o una frase con la que se debía completar un poema. A Renato le dieron una hoja con la palabra “tiempo” y terminó la clase sin que él pudiera hacer algo. Quien sugirió la palabra se burlaba pues le decía que estaba comprobado que dicho vocablo no rimaba con ninguno otro en el castellano. Leduc se sintió retado y comprobó que, efectivamente, tiempo no tiene rima con ninguna otra palabra; sin embargo, con un enorme ingenio compuso un poema en el que hace rimar dicho vocablo tiempo consigo mismo, poema que algunos años después musicalizó Rubén Fuentes (1926 - ) para que después de un “tiempo” fuera grabada por los dos artistas ya mencionados, convirtiéndola en un éxito.
 
 
En fin, detrás de la música existe el ser humano que la creó y es muy interesante cuál fue la motivación para llevar al papel pautado su inspiración. Lo que aquí presento es una pequeña muestra de las historias adheridas a selecciones musicales que nos han hecho vibrar. Como he mencionado, algo de lo aquí referido debe haber sucedido y algo también debe haber sido aumentado por quienes lo contaron. Lo cierto es que existen seres humanos con talento suficiente para componer música en la que va impregnado el sentimiento de sus creadores.

jueves, 14 de marzo de 2013

TERCER ANIVERSARIO

 
 
Amigos nuestros,  en este mes tenemos el gusto de  celebrar  tres años de compartir con ustedes diversas inquietudes musicales. Estamos seguros que en alguna de ellas, van a encontrar un motivo para disfrutar de la música de su predilección.  También, recordamos en su  aniversario luctuoso a nuestro entrañable amigo don Luis Mendoza Ramírez, productor de las memorables  cápsulas Vibraciones Musicales 6.20. En esta ocasión, les presentamos la celebración de su XVI aniversario al aire por las siglas de XENK acontecido el 15 de octubre de  1998. El horario con el que se mantuvieron por muchos años sus  cápsulas fue en  punto  de las 6:30 horas y sus repeticiones a las 11:45 y 15:40 horas.  La grabación que escucharán tiene la particularidad de que el tema musical elegido no corresponde a una versión instrumental (en raras ocasiones don Luis Mendoza recurría a un intérprete solista). Aprovechamos este espacio para enviarle un afectuoso saludo y un fuerte abrazo  a la familia Mendoza Martínez.
 

En estos últimos meses hemos invertido casi todo nuestro tiempo libre en poner a girar  nuestra tornamesa y rescatar un importante número de canciones de  aquellos viejos discos negros  que  en sus surcos atesoran  mágicamente la historia sonora de  épocas lejanas. Lo anterior, con el fin de que en unos cuantos meses más podamos ofrecerles en este espacio transmisiones de audio con  reminiscencias radiofónicas. Este objetivo sería  imposible alcanzarlo  sin la complicidad de históricos locutores. Para nuestra fortuna, contaremos con la participación entusiasta de algunos de ellos a quienes, por cierto, les agradecemos enormemente su confianza y desinteresada participación. En los programas que estamos confeccionando  intentaremos reflejar buena parte de los  géneros musicales más significativos durante el cambalachero siglo XX. Esperamos  cumplir con este objetivo y ofrecerles durante el tiempo que nos escuchen, un momento agradable con melodías y canciones que en su mayoría estén descatalogadas o nunca fueron difundidas dentro de la programación de la radio tradicional.

Uno de los programas que transmitiremos será Ecos de  Radio Mundo. En ese espacio de 30 minutos recrearemos dos emisiones entrañables de la añeja XEN: Noches de Radio Mundo y Coros de Radio Mundo. Durante  1969, los directivos de aquella emisora lanzaron su concepto de música internacional teniendo como productores de gran parte de su  barra musical a las embajadas de los países participantes.  Al locutor José Antonio Cabrera Madrid le fueron encomendadas la identificación de la emisora, la producción  y voz distintiva de los programas antes mencionados.  Estuvo al frente de sus micrófonos  de 1967 a 1982.

Los invitamos a que escuchen en voz del propio José Antonio Cabrera Madrid una probadita de lo que será esa emisión.  Aún estamos definiendo la presentación final que tendrá cada uno de los programas (las grabaciones las realizamos en el mes de noviembre del año pasado).

 Noches de Radio Mundo era una emisión  nocturna de una hora con música instrumental, sin locutor en cabina y sin patrocinador.

 

Coros de Radio Mundo,  las versiones  corales del cancionero popular de corte internacional se daban cita en este magnífico programa. 

 
Otro de los programas que tendremos para ustedes es Soñar la Radio, un espacio de 15 ó 30 minutos  para recordar grabaciones históricas de momentos inolvidables de ese maravilloso medio de comunicación. Lo complementaremos con semblanzas realizadas por sus propios creadores.  Este es el caso que a continuación les presentamos  en voz del propio Bolívar Domínguez Maquivar al que también agradecemos enormemente el habernos concedido parte de su tiempo para platicarnos acerca de su vida al frente de los micrófonos.

 
Y por último, con la siguiente pieza musical le queremos expresar a nuestro buen amigo Adrián Revilla lo mucho que apreciamos todos los comentarios que nos ha hecho a lo largo del tiempo. Desde que teníamos una colaboración en radio por XEQ se comunicaba vía telefónica para aportarnos toda su experiencia y recuerdos, ahora a través de este medio cibernético nos hemos reencontrado.  Uno de sus números favoritos  es Under a Texas Moon (Bajo la luna de Texas) composición de Ray Perkins (1930) con la orquesta de Jimmy Dorsey bajo la dirección de Lee Castle y teniendo como saxofonista realmente a Dick Stabile, el acompañamiento vocal fue realizado por los cantantes de Arthur Malvin, es una grabación para el sello Fraternity  registrada en 1958. Algunos de los registros fonográficos de la orquesta de  Jimmy Dorsey en los créditos para la marca Fraternity aparecieron tiempo después de su muerte ocurrida en junio de 1957. Esta grabación pasó desapercibida  en los Estados Unidos pero en México tuvo bastante éxito al ser programada en exclusividad por XENK Radio 6.20 y durante varias décadas fue inconseguible en el mercado. Por cierto, en México Los Hermanos Reyes con Teresita se aventuraron a realizar su versión en español, la cual pasó  inadvertida pues el gusto musical por aquellos años estaba orientado a los rocanroles y otros ritmos juveniles. 
  

viernes, 1 de febrero de 2013

ENRIQUE GUZMÁN...MI VIDA ES UNA CANCIÓN




En esta ocasión tan especial les presentamos la colaboración de nuestro buen amigo Enrique Torres al que conocimos hace 15 años durante los recorridos sabatinos por las tiendas de discos antiguos. 
Icono indiscutible de Los Grandes Años del Rock en México e Iberoamérica, Enrique Guzmán permanece hoy en día en el corazón de todos sus admiradores (¡qué somos muchísimos!, por cierto) y que hemos sido testigos de su trayectoria artística, no sólo como cantante, sino en diferentes facetas y a través de distintas épocas.
Los fieles seguidores de Enrique, que lo hemos apoyado en las mejores etapas de su carrera y en las no tan buenas, nos unimos hoy con verdadero entusiasmo para celebrar este primero de febrero,  lo que seguramente significa algo muy especial para él: su cumpleaños número 70.
Y con este acontecimiento encontramos un pretexto para la evocación… Finalizaba la década de los 50’s del cambalachero siglo XX y México continuaba su proceso de transformación. Así, el campo empezaba a ser recuerdo porque ahora, las ciudades y sus rascacielos pintaban el nuevo paisaje nacional.


Precisamente en aquella época, Enrique encontró su destino musical en lugares que son ahora parte de su historia, como el conocido Deportivo Chapultepec, auténtico observador de sus vivencias juveniles y de su relación amistosa con aquellos muchachos que llegarían a ser parte fundamental de su leyenda: Los Teen Tops.

Con este conjunto musical, que nació como tantos otros de su tiempo, producto de la inquietud y el éxtasis que provocó el rock and roll en los jóvenes mexicanos, Enrique demostró su vitalidad y talento, tocando y cantando con una expresividad y originalidad poco comunes. Los sensacionales Teen Tops pusieron a bailar a todo el mundo de habla hispana y alcanzaron la calidad de ídolos en México, Argentina  y en España, gracias a sus excelentes adaptaciones al español de éxitos como El rock de la cárcel, Confidente de secundaria y La Plaga, cuyas versiones originales eran de artistas de la talla de Elvis Presley,  Little Richard, Chuck Berry y Jerry Lee Lewis, entre otros. Todo esto combinado con algunas canciones originales del grupo, como es caso de Pensaba en ti, de la inspiración de Enrique Guzmán.


No obstante el éxito y proyección internacional alcanzada por Los Teen Tops, las cualidades vocales, presencia y personalidad del joven vocalista, fueron la base que aprovecharon los productores para lanzarlo en su siguiente aventura como baladista, faceta que lo consolidó definitivamente en el gusto del público nacional e internacional… Mi corazón canta (su primera grabación como solista), Pon tu cabeza en mi hombro, 100 kilos de barro, Payasito o Tu voz, son sólo un ejemplo de sus grandes interpretaciones, que además fueron grabadas en idiomas tan distintos como el inglés, italiano y japonés.







Los distintos medios y escenarios dieron constancia de su talento. En teatro participó en la obra “Amor al Revés es Roma”, compartiendo estelares con Leda Moreno; en la pantalla grande apareció en variadas cintas que abarcaban títulos desde Twist locura de juventud, Mi vida es una canción, Mi alma por un amor, La juventud se impone, Nacidos para cantar (rodada en Argentina) y Acompáñame (filmada en España). En esta experiencia como actor de cine, compartió créditos con actores y cantantes contemporáneos entre los que destacan Rosita Arenas, Libertad Lamarque, César Costa, Rocío Dúrcal, Violeta Rivas y Angélica María, su novia de juventud.





A mediados de los 60’s, los aires de cambio comenzaban a soplar. El rock and roll y el twist cedieron sus lugares a una nueva oleada de estilos musicales derivados del mismo rock que dieron vida al Jerck, el A go-gó y los ritmos psicodélicos. El polifacético Guzmán supo adaptarse a estos movimientos, a pesar de que entusiastas agrupaciones, algunas llegadas del norte del país, como Los Hitters, Los Apson Boys o Los Rockin Devils venían empujando muy fuerte, con un sonido más fresco.
Hacia la parte final de esta década, Enrique quizá no logró el éxito que tuvo en sus primeros discos, pero su manera de interpretar iba madurando cada vez más (para muchos esta es su mejor etapa como intérprete). En ese tiempo nos deleitaba con La sombra de tu sonrisa y Ángel de mi vida o con canciones con mayor substancia y que requerían de una mayor fuerza interpretativa: La razón de vivir, Vuelve a mí, No me desprecies y Promesas, promesas.


Estábamos ante un nuevo perfil del baladista, con una ligera variante en su voz y con una actitud que era reflejo de su reciente condición de hombre casado, nada menos que con la actriz Silvia Pinal, con quien procrearía a la actualmente exitosa Alejandra Guzmán. Por cierto, trabajaron juntos en el exitoso programa de televisión Silvia y Enrique en el que Guzmán, además de crear algunos personajes cómicos (Bartolo Taras, Baby Face y Lucho Lacho, entre otros) interpretó las canciones que lo consagraron y que en su voz, a pesar del tiempo, forman parte del cancionero popular e integran sin duda, el repertorio de lo entrañable.

Horizontes con tonalidades no imaginadas aparecían en la década de los setentas y el cantante nos sorprende primero con el cambio de su sello discográfico, seguido con que ahora lucía una voz más grave y que cantaba con acompañamiento de mariachi. Más adelante, a mediados de la década, se anotaba un triunfo como productor y actor estelar con la obra teatral “Sugar” en la que explotaba al máximo su natural vis cómica.

En aquellos años 70’s, participó en programas de televisión como Los grandes años del rock and roll, Bartolo, Espectacular Presidente y Fiebre de sábado en la noche, además de continuar sus estelares presentaciones en seriales como Siempre en Domingo y Para gente grande.

Indudablemente, en esta época Enrique Guzmán se consagró como El mejor Showman de México, actividad con la que se ha mantenido vigente y activo hasta la fecha.


Siendo bastante inquieto en su vida privada, sabemos que habitualmente ha disfrutado de algunos hobbies, entre  ellos ser radioaficionado, analizar equipos electrónicos y computadoras; así mismo, es asiduo a volar avioncitos a control remoto y a cuestiones más audaces, como volar en papalotes o esquiar en la nieve (pasatiempos estos últimos que le han provocado una que otra lesión).

En 1982, Enrique Guzmán obtuvo el primer lugar en el Festival OTI en su faceta nacional con la canción Con y por amor de la dupla de compositores mexicanos Mario Molina Montes y Chamín Correa. En ese mismo año grabó el último Lp de estudio para la marca Orfeón.

Durante la última década del siglo XX, Enrique se dio el gusto de abrir su propio centro de espectáculos: La Plaga, lugar de encuentro por excelencia de los rockanroleros de hueso clorado. En esta etapa, participó con gran éxito en diversos programas de televisión al lado de Verónica Castro y para 1993, al lado de César Costa, Alberto Vázquez, Angélica María y Manolo Muñoz en el espectáculo Los 5 grandes del rock and roll.

Celebró con tres conciertos de gala en el Auditorio Nacional sus 35, 50 y 55 años de trayectoria artística (esperamos que siga celebrando muchos más). Por cierto, creemos que nos debe un disco y un concierto cantando a dueto con sus amigos.
Ha sido acreedor de innumerables premios y reconocimientos a lo largo de su carrera. Indudablemente, Enrique nació con buena estrella. En general es un tipo alegre y carismático, aunque a veces se pasa de la raya. Polémico y controvertido, Guzmán ha tenido que salir de uno que otro conflicto que lo ha puesto en la mira de sus detractores.

Pero (independientemente de los miles de sentimientos encontrados que una figura como él pudiera despertar), al final nos quedamos con lo más positivo: su calidad de artista y cantante que es lo suyo y en lo que siempre ha tratado de darnos lo mejor de sí mismo… Representa a un tiempo y a una generación que llegó para quedarse…

A pesar del tiempo y de la distancia, cada vez que lo escuchamos, Enrique Guzmán consigue emocionarnos con cada una de sus emotivas interpretaciones.

Enhorabuena Enrique Guzmán, feliz cumpleaños y gracias por tantos años de gratos momentos y entrañables recuerdos.


Enrique Torres


Desde el arranque de su carrera como solista y hasta comienzos de 1970 fue cantante exclusivo de CBS-Columbia  para la cual grabó 12 LP’s (141 grabaciones) además de una considerable cantidad de canciones que  solamente aparecieron en 45 r.p.m. (36 grabaciones aproximadamente). En una breve separación contractual con CBS entre 1967 y 1968 realiza 23 grabaciones para el sello discográfico Cisne- Acuario. Otros sellos discográficos que lo tuvieron en su elenco fueron Peerless, Raff, Chapultepec y Orfeón.

Deseamos que disfruten de la siguiente selección musical. Hemos aprovechado para actualizar nuestro canal en youtube.
  
No debo decirlo, incluida en su primer disco de larga duración publicado a finales de 1960 y para muchos su mejor disco. Esta canción fue interpretada en la película “Lizzie” por Johnny Mathis en 1957.
Hermosa, canción a dúo con Leda Moreno, formó parte de la obra de teatro Amor al Revés es Roma en 1963.

 
El mar no canta, la balada italiana estuvo presente en buena parte de la discografía de Enrique, una muestra de 1964 incluida en su álbum El Romántico.
Más cerca, excelente versión a un tema de corte cinematográfico que se incluyó en su LP de 1965 Éxitos internacionales.
Nuestro mundo, de su álbum de 1966 Sentimental y Alegre destaca esta balada norteamericana.
Baby I’m Sorry, en su búsqueda por conquistar el mercado estadounidense graba dos discos sencillos para CBS-Columbia americana en la primavera de 1966.
Tan cerca, de su propia inspiración les presentamos la versión que registró para  CBS-Columbia americana en 1966. Muy diferente a la que realizó en México.

 
Acércate, también de su inspiración este número incluido en su álbum de 1967.
Sé que sólo a ti, composición de Armando Manzanero esta grabación de su época en discos Acuario a finales de 1967.
Cuando tú regreses, de la inspiración de Fernando Z. Maldonado esta canción que sólo apareció en un disco de 45 r.p.m en 1969 y posteriormente en una recopilación del sello Harmony.
Tiempo de amor, del sencillo Silvia y Enrique de 1969 este número forma parte de sus últimas grabaciones para CBS.
Vida de amor, la mejor pieza de su disco de larga duración en la marca Peerless publicado en 1971, tuvo una sola re-edición en 1974.
Juntas las dos, de la obra de teatro Sugar esta grabación junto a Silvia Pasquel en 1975 para el sello Raff. En una de sus participaciones en televisión la representó junto a Verónica Castro.
Con y por amor, su último gran éxito en 1982 fue esta composición de Mario Molina Montes y Chamín Correa, una grabación del sello Orfeón.

viernes, 21 de diciembre de 2012

POR LOS CAMINOS DEL AIRE...




Por los caminos del aire…
Miscelánea de los primeros años de la Radio en México
Primera Parte

  
 “Aunque la radio sea rapidez que en su locura me abisme, jamás podrá superar la velocidad del chisme”.

Humberto G. Tamayo


A diferencia de nuestros hijos y sobrinos adolescentes, nosotros podemos considerar que pertenecemos a una generación que todavía escuchó  radio en familia. Darle vuelta a la perilla –en ese entonces el medio de comunicación más democrático- de aquellos aparatos que parecían “cajitas con luz”, para dejar  al descubierto con asombro  diversas estampas sonoras o  millones de palabras tratando de explicar una realidad determinada.

Hoy, los más jóvenes consideran que el radio es un objeto en desuso y más bien desechable; mucho menos, capaz de reunir a una familia entorno a él, la época digital les ofrece infinidad de contenidos diseñados  y disponibles en múltiples formas para que los consuman cuando lo deseen y las veces que quieran e incluso los transformen. El recurrir a la radio para escuchar música les parece no menos que arcaico, si acaso pueden sintonizar -vía Internet de preferencia- alguna emisora para ganar boletos de algún concierto. Esto, por cierto, nos trae a la memoria el slogan que utilizó en una época Radio 13 “La palabra convence, pero el obsequio arrastra”. 


Hace tiempo, nos detuvimos a pensar un poco, qué habrán experimentado aquellos regiomontanos que tenían -por su condición económica-  un aparato de radio  la noche del 9 de octubre de 1921 cuando después de tres notas al piano escucharon un saludo en voz de Constantino de Tárnava (desde su casa) e inmediatamente después la interpretación “en vivo” de la  soprano Ana María Yrrutia cantando  “Violetas”, en una época en que la sociedad mexicana se estaba acostumbrando a reproducir su música favorita en discos gruesos con una canción  por lado en los legendarios gramófonos o como comercialmente se les seguía llamando “Máquinas parlantes”. La propia Yrrutia en una entrevista muchos años después en el periódico Reforma diría: “Yo estaba muy contenta, aunque no comprendía en ese momento lo que significaría aquello”.

En la Ciudad de México tuvo lugar la primera transmisión radiofónica tan sólo unos días antes (el 27 de septiembre de ese mismo año), desde el Teatro Ideal. La realizó Adolfo Enrique Gómez Fernández  y en la parte musical contó con un invitado de lujo: el tenor José Mojica quien en aquella emisión interpretó “Vorrei”. En aquellos ayeres, para que una canción se popularizara debían transcurrir varios meses o hasta años; sin embargo, la radio vino a permitir escuchar a varios cientos, miles o millones de oyentes al mismo tiempo el estreno de una o varias canciones.  ¿Cuántos mexicanos habrán escuchado esas dos primeras emisiones? La historia escrita no da señal de ello, pero seguramente se trata de un número muy limitado.


Al principio la tarea más urgente de aquellos pioneros del éter para lograr incrementar su influencia  en la sociedad, era vender aunque fuera casa por casa, aparatos de radio. Con  el nacimiento de la XEW en 1930 cambiarían las prioridades y a partir de entonces, se aplicaría eficazmente lo que hasta la fecha marca a las telecomunicaciones: Vender tiempo aire.

En 1923 se instalaron formalmente dos radiodifusoras en la Ciudad de México. Una de ellas logró sobrevivir, sigue siendo  la más antigua de nuestro país y se dice que de Hispanoamérica (XEB antes CYB Estación del Buen Tono S.A. fundada el 23 de septiembre de aquél año).

Sobre el particular, Raúl Azcárraga en una entrevista con Felipe Gálvez explicó: “Antes que nada debo aclarar que no fue mía la idea de las radiodifusoras en México. Fue uno de mis distribuidores de Sandal S. Hodges, coronel del ejército de los EUA… me dijo: No, en esto usted le mete la poesía, música, canciones, discursos y nadie le contesta. A usted lo oyen. Usted no tiene que oír a nadie… y me decidí a comprar una planta transmisora… con ella salí al aire, creando una de las primeras estaciones de radio en México… se llamó CYL”. 

Desde luego la vocación comercial no paró ahí, a la gerencia de la cigarrera del Buen Tono S.A. encabezada por José J. Reynoso le externó el siguiente plan: “Le hice ver que si así lo hacía podría divulgar los productos de su fábrica y premiar a sus clientes  con aparatos de radio de los que yo vendía. Le dije incluso que no estaría mal ofrecer un receptor de radio (costaban entre 25 y 100 pesos) como obsequio a cambio de dar a El Buen Tono S.A., un número determinado de cajetillas vacías de cigarros El Número 12”.


¿Qué música se tocaba en aquéllos primeros balbuceos de nuestra radiodifusión? Dejemos que Emilio Azcárraga Vidaurreta la responda: “Cuando se inició la XEW, en México, no se tocaba música mexicana; nuestra gran música era tenida como cursi por los mismos mexicanos. Se oían pasos dobles, chotices, danzones cubanos, pero rara vez música mexicana. “La Borrachita”, “La Chaparrita”, o “Las Mañanitas” sabían a cosa corriente. XEW vino a romper esos snobismos, estimulando a los compositores mexicanos, líricos o no, que empezaron a invadir el continente con música nuestra”.

En un amplísimo artículo sobre la “W”  los cronistas de la cultura popular e investigadores musicales  Jesús Flores y Escalante (q.e.p.d.) y Pablo Dueñas señalaron: “Se propició el asentamiento de los géneros vernáculos y regionales en la radio, en los cuales la agresión, el machismo y la picardía del mexicano se estableció una manera de manejar el albur y el doble sentido que se hicieron notar en  canciones como “Tú ya no soplas, “Estás como rifle”, “Me importa madre”… Aunque haber programado con exceso música mexicana en la “W” (un 40% de la programación) provocó que en 1938, el gerente general de la estación, el señor Othon M. Vélez, hiciera hincapié en la mesura y en la difusión de estos temas que él catalogó  “de pulquería”. Sin embargo la música ranchera se encumbró”.



En una polémica periodística que tuvo lugar en 1949 se acusó a la radio de ser la principal razón de la decadencia de la música mexicana. Era habitual leer frases que enfatizaban la percepción de que la radio había terminado con la canción mexicana y señalaban a los radiodifusores como manipuladores de las preferencias musicales, haciendo uso de toda su maquinaria machacaban que lo programado era lo mejor de nuestra producción musical, afirmación no siempre cierta.  Una década después el historiador Carlos A. Echanove  seguía por la misma línea: “La música transmitida por las radios mexicanas es, en general, de baja calidad. De muy baja calidad son también los anuncios comerciales, últimamente caracterizados por su musicalización en forma de fragmentos melódicos. Y de peor calidad son todavía ciertos procedimientos para encargar los pregones en una obra musical”.



Una de las primeras voces que surcaron los aires de la Ciudad de México fue la de Jorge Marrón mejor conocido como El Dr. IQ  cuando los socios del  Club Central de Radiotelefonía se reunieron en  la primavera de 1923  para sintonizar estaciones de onda corta y pocos meses después se convertiría en el primer locutor comercial de la CYB (XEB). En ese memorable año, El Dr. IQ comenzaría una  brillante carrera de locutor, aunque justo es decirlo, antes de acuñar este término se les llamó anunciadores o perifoneadores.

No siempre los locutores de épocas pasadas vivieron días de gloria y de respeto generalizado. Las cosas se deterioraron tanto  que en su gestión el presidente Miguel Alemán  externó su preocupación por los locutores mexicanos: “En estos últimos años, el público ha venido acusando la pobreza de cultura a nuestros locutores y pone en entredicho su personalidad, a tal grado que, demerita la calidad de la profesión”.  En muchos casos, esa preocupación sigue vigente.

Es muy romántica la idea de  que en la época de oro de la radio (1935-1945) era cosa común que hubiera notables  instalaciones  radiofónicas, con grandes teatro-estudios, un bullicio permanente de artistas o un ejército de empleados. Sin embargo, ¿cuál era la realidad de algunas radiodifusoras comerciales? El locutor Joaquín Gamboa  en sus memorias recuerda un pasaje de  1937: “En la BZ (XEBZ) como en la mayoría de las pequeñas difusoras, el locutor lo era todo y hacía de todo: anunciaba, programaba, hacía las veces de publicista, operador, telefonista y si hacía falta, de carpintero y hasta de barrendero. Y lo más curioso es que hacíamos todo aquello con el mayor de los gustos, sin desdoro para  nuestra vanidad. Considerábamos a la Estación como algo nuestro a la que debíamos todo nuestro cuidado y cariño”.


En esta misma estación que transmitía con tan sólo 100 watts de potencia se escuchaba en aquel año un programa llamado “La Hora Americana” ofreciendo los últimos éxitos en los Estados Unidos de América (el titular de esa emisión y el encargado de traer los discos era ni más ni menos que el recordado locutor Ken Smith). Como podemos darnos cuenta, no es correcta la idea que con Radio 6.20 comenzó la programación basada en el Hit Parade de los Estados Unidos aunque es justo decirlo, a esta legendaria estación se le asocia con este género musical hasta la fecha.

El primer presidente que habló por radio fue Álvaro Obregón al inaugurar la Feria Radio Eléctrica de Minería. Ante tal emoción,  Raúl Azcárraga mando crear un refresco embotellado llamado “Radio”, mientras tanto la estación de El Buen Tono S.A. hizo lo propio al elaborar cajetillas de cigarrillos marca “Radio”.



Si hay algo que nos ha molestado siempre de escuchar radio es el fustigamiento de comerciales al que somos sometidos y en franca contradicción -casi imperdonable- hemos comprado y grabado decenas de ellos, pues ustedes sabrán entender lo difícil de resistirse a Chocolates Turín ricos de principio a fin… Ya desde 1934  la gente se irritaba por lo saturado de comerciales en cada emisión de aquellos legendarios programas de 15 minutos. Por ello, Emilio Azcárraga tuvo que comunicarle a sus patrocinadores que sólo podrían transmitir un comercial después de cada dos canciones y después de un minuto de haber iniciado el programa. Sobre todo hubo un tiempo en que los comerciales duraban y sonaban como canciones.

Uno de los primeros patrocinadores de aquellos felices años veinte fue Sanborns, mientras que la primera estación que impuso la modalidad de pagar a sus intérpretes fue la CYJ (General Electric). Se dice que cuando Agustín Lara se presentó en 1929 en la Estación del Buen Tono S.A. ya con las siglas XEB junto a su descubridora y primera intérprete de rara belleza Maruca Pérez, el premio que recibieron fue una cajetilla de cigarros para el Flaco de Oro y una polvera para La Mocosita.




Si pensamos que hace pocos años fue una novedad gastar bromas subidas de tono detrás de un micrófono, basta con leer la siguiente anécdota contada por el locutor Roberto Aguilar a la periodista Bertha Zacatecas para su libro Vidas en el Aire. Tuvo lugar en la XEX a finales de los cuarenta del siglo XX, motivada porque un comerciante negó su patrocinio pues decía que nadie escuchaba esa radioemisora: Simulamos que al estar leyendo yo una noticia un tanto amarillista, alguien entraba a cabina, me disparaba, rodaba mi cuerpo, se suspendía el programa y se creaba una atmósfera de confusión tremenda: música, sonidos, voces, hablaba el operador; una de actrices -Amparo Garrido-lloraba y gritaba “Mataron a don Roberto”. Cuando el programa terminó, nos dimos cuenta de que habíamos llevado la broma demasiado lejos: llegó una ambulancia de la Cruz Roja para auxiliarme, el agente del Ministerio Público para levantar el acta… la calle de Córdova donde estaba la XEX, había sido cerrada al tránsito, por la cantidad de gente que se había reunido, aquello fue un escándalo. Al día siguiente Excélsior denunció el hecho: lo calificó de una broma de muy mal gusto. Ya nos estaban corriendo, pero como demostramos que la estación sí se escuchaba, nos perdonaron la vida”.  Ayer como hoy, su majestad el  rating, ante todo.



Por nuestra parte, si bien  hemos disminuido el tiempo que dedicamos a escuchar radio, nos volvimos  más selectivos en el contenido. En cierta manera, por la veracidad de aquella reflexión del poeta Bertold Brech sobre este medio de comunicación: “Un hombre que tiene algo que decir y no encuentra oyentes, está en una mala situación. Pero todavía están peor los oyentes que no encuentran quien tenga algo que decirles”.

Amigos, los dejamos en la compañía de varios audios de época y de algunas cápsulas históricas, deseando que los disfruten en verdad. Felices fiestas. Reciban nuestros mejores deseos.

Cafiaspirina (La salvación de Don Pancho), uno de los cantantes de mayor popularidad en los años veinte era el barítono de origen español Juan Pulido, sin duda, escucharemos uno de los primeros pregones que se difundieron en radio allá por 1929.
Aventurera, la actriz Adria Delhort tuvo la fortuna de grabar y estrenar en 1930 con acompañamiento de guitarra una de las composiciones más populares del Flaco de Oro, en su época fue sumamente criticada esta composición, pero logró ser un éxito radiofónico, años más tarde lo fue en el cine y más recientemente en el teatro.
Sal de uvas Picot (marcha Picot), fue una de las marcas comerciales más exitosas en radio, su famoso programa Cancionero Picot (originalmente se llamó Canciones Picot), se escuchó primeramente en la XEB, después de algunos años pasó a la XEW. Justamente esta marcha de 1936 fue grabada con el elenco artístico de la “B” Wello Rivas, Margarita Romero y en la orquesta el propio compositor El Jibarito Rafael Hernández.
Amor, uno de los éxitos radiofónicos no solo en nuestro país sino más allá de nuestras fronteras fue esta composición de Gabriel Ruiz con letra de Ricardo López Méndez. Les presentamos una de sus primeras versiones en 1940 con Chucho Martínez Gil.
Rapsodia Philco, fragmento de un programa radiofónico realizado en 1944, tendrán una mejor idea de lo que era la estructura de estos programas musicales en la época de oro.
¡Viva América! un programa que se transmitía desde Nueva York por la emisora CBS y se escuchaba a través de la Cadena de las Américas, en México se escuchaba entre otras emisoras por XEW. Les presentamos un fragmento de un programa realizado a finales de 1945.
Como nacieron mis canciones, se dice que Arturo Manrique mejor conocido como el Panzón Panseco fue el cómico que mejor entendió el lenguaje radiofónico, todo un maestro del micrófono. Les presentamos un registro sonoro de 1947.
18 Aniversario de XEW en El Patio, fragmento de aquella transmisión por control remoto, claro ejemplo de profesionalismo de una radio realizada enteramente “en vivo”.
Manolín y Shilinsky, su actividad radiofónica fue abundante en los años cuarenta y cincuenta, aquí una pequeña muestra.
Canada Dry, fue una de las casas comerciales que mantuvieron al aire programas musicales con grandes elencos artísticos durante los años cincuenta. Esta grabación es de 1956.
Manuel Bernal “El tío Polito”, cápsula radiofónica de la serie Lo que el viento no se llevó conducida por Jorge Zúñiga Campos.
Cápsula histórica XEB, se escuchó cuando la emisora cumplió 88 años.
Nuestra es la voz, de todos la palabra, cápsulas que se escucharon en las transmisiones de Radio 2010 del IMER. Aunque en su realización participaron grandes conocedores del medio radiofónico, aplica aquel dicho “Al mejor cazador se le va la liebre” y es que ninguno corrigió que El Vate López Méndez, no es Rafael sino Ricardo.