BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.

Sus amigos,


Ricardo y Alejandro Martínez Arreola


Nuestra estación de RADIO está disponible los viernes de 10:00 a 22:00 hrs.http://myradiostream.com/musicasinfinal


domingo, 13 de marzo de 2016

MÚSICA SIN FINAL... 6° ANIVERSARIO






Hola amigos, este mes  nuestro espacio cumple un año más, confiemos que así sea por mucho tiempo. Les agradecemos sinceramente  por sus visitas, comentarios y sugerencias. 

A manera de celebración compartimos con ustedes una colaboración de nosotros para la revista Santo y Seña en su edición de este mes. 

Esta revista se distribuye en muchos puntos de nuestra capital azteca. En su página de Internet www.revistasantoysena.com cuentan con una presentación de su edición impresa en un formato digital muy agradable. Esperamos puedan leerlo. Reciban nuestros mejores deseos.


http://issuu.com/larevistasantoysena/docs/santo_sen__a_39_web/3?e=7280974/34049324


lunes, 25 de enero de 2016

LA MONÍSIMA… MONNA BELL


La Monísima MONNA BELL es sin duda alguna, un referente obligado en la historia de la música popular a partir de la segunda mitad del siglo XX. En 1959 triunfó en el primer festival de la canción ligera celebrado en España, el famosísimo Festival de la Canción de Benidorm con una grabación que ya es todo un clásico: El telegrama, de los reconocidos compositores de la península Ibérica  Alfredo y Gregorio García Segura.

De aquel suceso el coleccionista español Manuel Román recupera  las palabras de Gregorio, el autor de la música: “Yo mismo elegí a Monna Bell para que cantara nuestra melodía, tras conocerla en Ediciones  Hispania a donde  iba entonces a ensayar, el año 1959. Me sorprendió su estilo y talento indudable que demostraba cantando. Dirigí a Monna en varias grabaciones y siempre sabía encajar su voz perfectamente, sin excederse en pruebas o ensayos. Sabía lo que hacía, en una palabra. De carácter era inquieta y variable. Puede que con el tiempo se le haya olvidado y tal vez no se le hiciera en su día toda la justicia que como artista mereció.”



Al año siguiente se estableció en México y desde aquí, con su estilo inigualable –como bien refiere Juan Gabriel-, se adelantó a su tiempo interpretando la más rica variedad de ritmos musicales que conforman el antecedente inmediato de la balada actual.

MONNA BELL es originaria de la República de Chile y nació el 5 de enero de 1938 bajo el nombre Ana Nora Escobar. Siendo apenas una adolescente inició su carrera artística tratando de seguir los pasos de sus paisanos Lucho Gatica y Antonio Prieto, quienes se habían consagrado como prestigiados intérpretes de boleros y canciones sentimentales en toda Hispanoamérica. A finales de la década de 1950, MONNA BELL se estableció en España y precisamente en tierras ibéricas, incorporó a su estilo esa especie de toque europeo mediterráneo en grata conjunción con el sentimiento latinoamericano. Por eso le fue fácil adaptar a su voz cualquier variedad de ritmos y armonías (características indiscutibles de su capacidad interpretativa) como el beguine, el calipso rock, el cha cha chá y el fox, pasando por el bolero rítmico, la bossa nova, el swing y por supuesto, la música de Los Beatles y las baladas europeas.



En nuestro país sus grabaciones realizadas en España para el sello Hispavox  fueron comercializadas por el recordado sello Gamma en 3 discos larga duración. Para mediados de los años 60’s firmó un contrato de exclusividad con el sello Musart en donde grabó 4 discos LP.  En estos sellos quedarían registradas sus mejores interpretaciones.



En esa época contrajo matrimonio con el director de fotografía Alex Phillips Jr. y apareció  en el cine como actriz estelar junto a Luz María Aguilar y Olivia Michel en la cinta de 1962 Las recién casadas. En ese mismo año comparte créditos con Augusto Benedico  en Los secretos del sexo débil y en 1964 tuvo una aparición especial en la cinta ¡Buenas noches, año nuevo!, protagonizada por Silvia Pinal y Ricardo Montalbán.




Entre 1960 y 1980 se presentó con gran éxito en inolvidables programas de televisión como Variedades de Medianoche, Noches de Bohemia y La bella época y realizó cualquier cantidad de presentaciones radiofónicas y personales en recitales y en centros nocturnos. 


MONNA BELL tuvo el privilegio de ser una de las primeras cantantes de música popular que actúo en el Palacio de las Bellas Artes con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional.

MONNA BELL ha sido inspiradora de toda una generación de artistas, quienes reconocen su lugar como primerísima figura de la interpretación.  Su habilidad para interpretar canciones sentimentales con un matiz de jazz y blues, es aun en nuestros días una cualidad difícil de encontrar en algún otro intérprete.


El singular estilo interpretativo de La monísima MONNA BELL constituye un puente por el que transitó el bolero y la canción de corte romántico de la época de oro a la de corte festivo y sentimental que tendría la balada a partir de la década de 1960.

Una triste enfermedad apagó la voz de esta extraordinaria intérprete, quien murió en la ciudad de Tijuana, México el 21 de abril de 2008.

Aunque tal vez esto no sea del todo cierto. Desde aquel día, el recuerdo de quienes la admiran –que es algo que nunca muere- repite sin cesar: ¿Dónde estás, dónde estás?... Y no puede alcanzarla pues una montaña se interpone en su camino… Pero persiste en su empeño y así, subiendo, subiendo, sin importarle que las nubes se rían a su andar, el recuerdo llega a la cumbre cubierta de nieve… Y entonces ahí, cerca de Dios, por fin puede escucharla cantar otra vez… Sí, es su voz celestial… Es la voz de La Divina MONNA BELL.

Les presentamos las grabaciones más representativas que esta magnífica intérprete realizara entre 1959 y 1969, también les ofrecemos  la canción principal de su último disco grabado en 1992.

Un telegrama, composición de los hermanos Gracía Segura.


La montaña, compuesta por Augusto Algueró


Pequeña,  bolero compuest por Maderna y Expósito.


Porque tú me acostumbraste, de la inspiración del cubano Frank Domínguez.


Aún te sigo amando, compositor J. Sánchez.


Enamorada, compuesta por De León y Guijarro.


Marea baja, composición por Robert Maxwell y Carl Sigman.


La chica de Ipanema, compuesta por Antonio Carlos Jobim.


Alguien cantó, composición de Udo Jürgens.


Corazón feliz, composición de James Last y J. Rae.


Es que estoy pensando en ti, composición de Armando Manzanero.


El sonido del amor, compuesta por Juan Gabriel.



lunes, 14 de diciembre de 2015

AGUSTÍN LARA...LA MISTIFICACIÓN DE UNA QUIMERA

Hola amigos,  en la edición de diciembre de la revista Santo y  Seña aparece publicada en la página 25 una colaboración de nosotros: Agustín Lara…La mistificación de una quimera. Esta revista se distribuye en muchos puntos de nuestra capital azteca. En su página de Internet  www.revistasantoysena.com cuentan con una presentación de su edición impresa en  un formato  digital  muy agradable. Esperamos puedan leerlo.

Les deseamos felices fiestas.

http://issuu.com/larevistasantoysena/docs/santo_sen_cc_83a_2037_web?e=7280974/31952902

miércoles, 21 de octubre de 2015

TOÑA LA NEGRA... LA SENSACIÓN JAROCHA



Cariñosamente se le conoció con este nombre a la que quizá haya sido la mejor cancionera mexicana: María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez. Arrullada por palmeras borrachas de sol tímidamente iluminadas por la luna de plata, Toña vio las primeras luces de la vida en el Puerto de Veracruz, en el popular barrio de la Huaca, el 17 de octubre de 1917. Su voz, como la noche tropical, lánguida y sensual, se apagó en la ciudad de México el 16 de diciembre de 1982.

Siendo apenas una niña, gustaba de cantar con gran propiedad en reuniones familiares, fiestas y concursos. Al iniciar la década de los años treinta del siglo XX, TOÑA LA NEGRA viajó a la ciudad de México para probar fortuna. Acompañada de su esposo y de su sobrino (el también popular Negro Peregrino), se dio a la tarea de buscar a un compositor que por aquellos años empezaba a gozar de reconocida fama: Agustín Lara.


Sobre el afortunado encuentro, Lara comentó: “En 1932 conocí una cantante desconocida; abrir ella la boca y abrirla yo también, pasmado, fue todo uno. Cuando la oí cantar en una fiesta privada me levanté de un salto... Pero, ¿de dónde ha salido usted? le pregunté, intrigado por su voz maravillosa... Nadie, soy nadie, señor Lara –me contestó-. Mis amigos me dicen Toña La Negra y soy de Veracruz. Quedé tan impresionado con ella que la invité a comer al día siguiente. Una nueva musa había llegado a mi vida. Para Toña La Negra escribí mi canción Lamento Jarocho”. Así fue como la caprichosa vida unió a dos pilares indiscutibles de la canción popular. Actuaron juntos en una revista musical que se presentó en el Teatro Esperanza Iris. Ahí Toña estrenó “Lamento jarocho” el 31 de diciembre de ese 1932 y fue tanto el éxito que tuvo con la canción que tuvo que interpretarla siete veces más (los cronistas de la puesta en escena, refieren que el espectáculo que estaba programado únicamente para esa fecha, se repitió 24 veces en los siguientes días). Gracias al éxito de La Sensación Jarocha, sus familiares (músicos líricos en su mayoría), siguiendo el vaivén de la clave azul, se integraron al Son de Marabú que en aquella época era la orquesta oficial de la Compañía de Revistas Toledo.


¿Cómo surgió el nombre artístico  de TOÑA LA NEGRA? En una entrevista que  le realizó la periodista Cristina Pacheco el 22 octubre de1980, Toña le contó lo siguiente de su llegada a la capital del país: “Recuerdo que llegamos el 16 de julio (ella, su esposo y su primer hijo de 40 días de nacido), día de la Virgen del Carmen. Tuve tanta suerte que para el 16 de diciembre, día de la primera posada, debuté en El Retiro, un cabaret magnifico que estaba en las calles de Oaxaca, frente al Toreo. Allí me conoció y me oyó Emilio Azcárraga. Entre él y Enrique Contel me pusieron TOÑA LA NEGRA. Antes se me conocía únicamente como “la Peregrino”.




La calidad interpretativa y el estilo inconfundible de TOÑA LA NEGRA, llamaron la atención de don Emilio Azcárraga Vidaurreta, dueño de  XEW La voz de la América Latina desde México y pronto la incorporó a su distinguido elenco artístico, siempre haciéndose acompañar por Lara o por la orquesta de Alfredo Girón. A esta época corresponden sus apoteósicas actuaciones en el Politeama y en el centro nocturno más exclusivo: El Retiro.



Los primeros registros discográficos que realizó TOÑA LA NEGRA quedaron impresos en añejos discos de 78 r.p.m prensados por la Peerless. A mediados de los cuarenta del siglo pasado, pasó a formar parte del catálogo de artistas exclusivos de la RCA Victor, dejando en esas grabaciones una parte muy importante de la historia del bolero en toda Hispanoamérica: Angelitos negros, Cenizas, Y sin embargo te quiero, Sin ti, Como Golondrinas, Palmeras, Irremediablemente sola, Este amor salvaje, En mi soledad, Oración caribe y toda la suite tropical e incontables boleros de Lara. En la última etapa de su carrera, grabó para Discos Orfeón y tuvo la fortuna de reverdecer los laureles de infinidad de boleros de la época de oro gracias a novedosos arreglos y al empleo de modernas técnicas de grabación.



El repertorio de Toña fue muy amplio pues cantó sones, boleros,  congas, guarachas o   canciones afro. A la periodista Beatriz Reyes Nevares le haría la siguiente declaración en una entrevista en febrero de 1962: “Yo no sé música. Nunca he conocido los secretos técnicos del canto. Todo lo he hecho con mi voz”. En esa charla, nuestra homenajeada le expresó su malestar respecto de las empresas grabadoras que encasillan a una cantante en un solo estilo y no la dejan salir de él. Y es que era muy alto el interés de Toña por lo que se hacía musicalmente  en otras partes del mundo y debido a esa “política de su empresa discográfica”, no logró incursionar en géneros que bien le iban a su voz: jazz, bossa nova, canciones con sentido social (protesta) y desde luego, no pudo ver realizada la ilusión que tenía por grabar un disco con música internacional.



A lo largo de 50 años de vida artística La Sensación Jarocha participó con éxito en todos los medios de difusión del espectáculo. Son incontables los programas musicales de radio que engalanó con su presencia; fue estrella indiscutible del teatro de revista y figura estelar en los más distinguidos centros nocturnos de México, América Latina y España; también fue pionera en la televisión mexicana y su voz se dejó escuchar en más de 20 películas nacionales. En el celuloide dejó el recuerdo de su imagen y voz en cintas como  Payasadas de la vida (1934), Cara o cruz (1938), Konga roja (1943), Humo en los ojos (1946), Mujeres en mi vida (1950), Pecado (1951) y Bolero inmortal (1958).




Su voz y presencia acompañaron -en la última etapa de su carrera-, los recuerdos de sus fieles seguidores quienes, arrobados por el encanto de su voz, evocaron la época de oro de la canción romántica… Aún se le recuerda engalanar el programa Nostalgia, que conducía Jorge Saldaña a principios de los años 70’s  en el Canal 13 o sus exitosas participaciones en La bella época (Canal 2 de Televisa), que conducían Monna Bell y Antonio Badú.

Aquel 16 de diciembre de 1982, muchas estaciones de radio programaron sus más exitosas grabaciones… Sin duda, aquel día, un angelito negro llegó al cielo.

Le rendimos este pequeño  tributo a quien por sus cualidades interpretativas ha sido considerada como una intérprete sensacional... La Sensación Jarocha TOÑA LA NEGRA.

Les ofrecemos la siguiente selección musical perteneciente a los sellos discográficos Peerless, RCA Victor y Orfeón, registros fonográficos realizados entre la década de 1930 y la década de 1960.

El cacahuatero, primera grabación de nuestra homenajeada, de la inspiración de Mario Ruiz Suárez con toda la atmósfera y gloria del teatro de revista.


Sin tu amor, composición de José de Jesús Morales.


No vale la pena, autor Orlando de la Rosa.

  
Pensando en ti, composición de Alfonso Torres.


Irremediablemente sola, del compositor Avelino Muñoz.


Cuando tú me querías, aquí está acompañada por el Conjunto de Pablo Peregrino y el Quinteto Fantasía.


En mi soledad, original de Miguel Pous.


Ven acá, composición de Agustín Lara.


Ausencia, composición de Agustín Lara (al piano).

  
Por qué negar, compositor Agustín Lara (al piano).


Seguiré mi viaje, autor Álvaro Carrillo.


Amor, composición de Pedro Flores.

viernes, 21 de agosto de 2015

CÉSAR COSTA… JORNADA SENTIMENTAL



César Antero Roel Schreurs nació en la Ciudad de México el 13 de agosto de 1941(El Cancionero Picot señalaba 1942). Adoptó el nombre artístico de César Costa cuando se convirtió en el primer baladista de ritmo del rock and roll en el sello discográfico Orfeón, en el ya lejano año de 1961.

La pianista y musicóloga Yolanda Moreno Rivas en su imprescindible libro Historia de la Música Popular Mexicana nos describe atinadamente lo siguiente: “En México los aficionados al rock and roll fueron, por lo general, jóvenes de clase acomodada que estudiaban en colegios particulares, aprendían inglés y contaban con fondos suficientes para consumir los discos de moda o comprar el carísimo equipo de sonido indispensable para tocar rock and roll”.

César realizó su preparatoria en Saint Patrick High School, que se distingue entre otras cosas, por ser la escuela católica más antigua de la ciudad de Chicago. Era inevitable que nuestro invitado quedara ajeno a la juvenil efervescencia por el nuevo ritmo bailable que traía de cabeza a los Estados Unidos; sin duda, se encontraba justo en el epicentro de vertiginosos cambios sociales, políticos, tecnológicos, artísticos o comerciales que proyectaban una nueva manera en que los jóvenes entendían su lugar en el mundo.



De vuelta en México formó junto con Javier de la Cueva, Carlos Loftus y los hermanos Diego y Juan Manuel de Cossío, un grupo llamado Los Black Jeans. Este grupo (pionero del rock and roll en el mundo de habla hispana) se encargó de ambientar las tardeadas que se realizaban en la lujosa Colonia Nápoles, tenían un repertorio compuesto por temas instrumentales y por canciones interpretadas en inglés. Por cierto, quienes vivieron aquella inolvidable época, recuerdan con agrado que en las presentaciones más formales, Los Black Jeans se anunciaban como el único grupo con equipo de sonido con valor de $50,000.00 pesos (de aquellos que todavía valían). En 1959 el sello discográfico Peerless les grabó su primer sencillo con dos selecciones nada afortunadas y menos siendo pretendidas como rocks: uno era un canto espiritual negro que data del siglo XIX y que apareció en el disco bajo el nombre de La batalla de Jericó y el otro un corrido muy popular durante el movimiento revolucionario La cucaracha. Pero con estas grabaciones -hoy legendarias-, se inició una época brillante en la historia de la música popular en México.

Para 1960 adoptan el nombre de Los Camisas Negras y cambian de disquera para grabar su único LP en el sello Musart. En este disco se incluyeron grabaciones que hoy se recuerdan con agrado: El tigre, Tú me perteneces, La marcha de los santos y VibracionesAlguna ocasión, nuestro estimado amigo el coleccionista Mario Castellano (q.e.p.d.) nos mostró un fragmento de la película Jugándose la vida, en ella aparecencomo grupo de acompañamiento de la sensual Emily Cranz con una versión insufrible de La Borrachita del inolvidable Tata Nacho compuesta allá por 1919.

En 1961, César comprendió que seguir en el grupo no le significaría mayor proyección para su carrera. Los baladistas en los Estados Unidos de América representaban la imagen juvenil de las disqueras, revistas, películas, programas de radio y televisión. En México, los productores optaron por seguir la misma línea. El sello Orfeón encontró en él a su mejor exponente. Bajo la dirección artística de Paco de la Barrera y acompañado de la extraordinaria orquesta del arreglista Gustavo Pimentel, César Costa, El chamaco de los suéteres de grecas, grabó sentimentales baladas que hoy, a la distancia, forman parte del cancionero popular. Sus éxitos en esa primera etapa quedaron registrados en 4 discos LP realizados entre 1961 y 1963.



Su primera aparición en la cinta de plata constó apenas de un par de minutos, los cuales fueron suficientes para transmitir a la audiencia, el nuevo rumbo que tomaría desde entonces el cine de la época: Jóvenes y rebeldes (1961). El año siguiente obtuvo su primer estelar al lado de Libertad Lamarque y Angélica María en la recordada cinta El cielo y la tierra. César participó en una docena de películas realizadas entre 1962 y 1971, dentro de las que destacan Dile que la quiero (1963), La juventud se impone (1963), La edad de la violencia (1964) Adiós cuñado (1966) y Caín, Abel y el otro (1971).




Su agradable presencia y buen trato, lo convirtieron en una indiscutible figura de la televisión. Desde aquellos memorables programas musicales como Premier Orfeón (1962-1964) y Alegrías (1968) en los que compartió créditos junto a Héctor Lechuga y Alejandro Suárez, hasta las exitosas series de La carabina de Ambrosio (1978-1979) y Papá soltero (1987-1993), César demostró su habilidad como cantante y actor de comedia. En su última faceta en la pantalla chica, exploró nuevos rumbos como escritor y productor de series que se recuerdan con agrado: Un nuevo día (1994), Ensalada César (2005) y Nuestras mejores canciones (2006).



César Costa alcanzó proyección internacional como cantante gracias a su inclusión como artista exclusivo de la RCA Victor en 1963, disquera con la que permaneció hasta 1967. Durante esta época grabó 3 discos LP’s y una buena cantidad de discos sencillos, con el respaldo de los arreglistas Chucho Ferrer, Eduardo Magallanes, Chucho Zarzosa y Pablo Beltrán Ruiz, entre otros. En esta marca realizó algunas grabaciones en inglés y realizó una gira por Italia. En 1981 (luego de haber dejado los sellos Capitol y Musart), volvió a la RCA Victor para grabar un disco LP, con el que continuó vigente en el gusto de las nuevas generaciones.

En 1983 grabó para el sello WEA uno de sus más grandes éxitos: la canción Tierno con la que participó en la edición del Festival OTI nacional de ese mismo año y con la cual obtuvo el segundo lugar.



César ha sabido mantenerse en el gusto de sus fieles seguidores y de las nuevas generaciones a través de sus recientes grabaciones discográficas y actuando en diversas presentaciones recordando los grandes años del rock and roll, compartiendo el escenario con artistas de aquella entrañable época.

Su indiscutible profesionalismo y el respeto que siempre ha tenido a su carrera artística, le han valido a César Costa ser considerado El caballero de la canción moderna. Es miembro del Consejo Consultivo de la UNICEF en México y Emabajador de buena voluntad desde 2004. 

Para nuestra fortuna, César mantiene su vigencia artística. En la historia de música popular de México e Hispanoamérica, su nombre ocupa un lugar especial.



Su más reciente producción discográfica la realizó en 2013 para el sello EMI bajo el título A mi manera. En ella, incluyó varios duetos y un tema que encierra nuestro reconocimiento y admiración a tan limpia, ejemplar y exitosa carrera: Gracias

Esperamos que la siguiente selección musical sea de su completo agrado.

Tiempo de llorar, del primer disco como solista se desprende esta angustia juvenil compuesta por Paul Anka.


Caminando, la balada alegre y optimista fue recurrente en la discografía de nuestro invitado.


Tan solo es una chica, una de sus mejores grabaciones para Orfeón en 1962.


Chica mala, su primer gran éxito en RCA Victor durante 1963, de la inspiración de Neil Sedaka. Número incluido en la cinta La juventud se impone.


Soy rebelde, esta canción se convirtió en el tema central de la película La edad de la violencia en 1964, solamente apareció en formato de 45 r.p.m.


Amor perdóname, la balada italiana tuvo fuerte influencia en nuestro invitado, realizó esta formidable grabación en 1965.


Tú amor se desprendió del cielo, de la inspiración de Carlos Rigual es esta balada que fue interpretada en la cinta Adiós Cuñado.


Sentimental journey, una vieja tonada de 1944 que a lo largo del tiempo ha tenido nuevas versiones, fue el caso de César que en 1966 realiza su versión en inglés, en este idioma grabó tanto para RCA Victor como para Capitol.


No puedo dejar de verte, una de las joyas de la canción popular de 1967 es esta composición de Bob Crew y Bob Gaudio. Del primer disco con el que César comienza su carrera con el sello Capitol en 1968.


El milagro de tus ojos, de las mejores grabaciones que César realizó en 1971, claro ejemplo de las baladas que interpretó durante toda esa década.


Qué grande es tu amor, un número de los Bee Gees de 1977, César lo recupera en su producción discográfica de 1993.


El mar, composición de Charles Trenet en 1946, se ha mantenido siempre vigente en el gusto popular, apelando a ello nuestro invitado realiza su versión en su última producción de 2013.



martes, 26 de mayo de 2015

VOCES EN RITMO...


El pasado mes de noviembre tuvimos la fortuna de ser invitados a una reunión organizada para celebrar al respetable y fino amigo Luis Jaime Chapa, uno de los coleccionistas de música popular más importante de nuestro país. Como anfitrión fungió Julio Salazar fundador del Cuarteto Armónico. Se dieron cita en tan agradable tarde varias amistades y por supuesto músicos de la vieja guardia. De las muchas improvisaciones musicales que surgieron casi inconteniblemente destaca para el comentario de esta ocasión la del propio Cuarteto Armónico, que a pesar de contar con un solo miembro original sigue conservando la esencia que le dio origen, con un repertorio al más puro estilo de las escuelas de grupos blancos en los Estados Unidos como The Pied Pipers o The Four Freshmen.

Si bien, la armonía vocal ha sido utilizada como un recurso importante desde hace varios siglos en la música, para las primeras décadas del siglo XX fue fundamental en el desarrollo de la canción popular y comercial. La comunidad afroamericana privilegiaba en muchos casos  las cuerdas vocales por encima o incluso prescindiendo de la base instrumental, emitían sonidos (sin sentido aparente, señalaban algunos) con la capacidad de sustituir a un instrumento.  Esa técnica la dominaron muchos grupos vocales a partir de la década de los 30’s. Por ejemplo,  existe la anécdota  en una sesión de grabación del maestro Juan García Esquivel, cuando estaban a punto de comenzar le informaron que uno de sus trompetistas se había reportado enfermo, no encontrando reemplazo alguno, llamó a Las Tres Conchitas que con sus voces sustituyeron el sonido de las trompetas y el resultado usted lo puede imaginar: la grabación fue maravillosa.



Los grupos de armonía vocal en los Estados Unidos se pueden contar por cientos o quizás miles, pero en México la situación no es nada parecida. Las tonadas rítmicas, la balada romántica, las parodias musicales o la canción de humor fueron interpretadas  bajo las escuelas vocales que  predominaron  desde los años 30’s hasta los 50’s como fueron las de The Mills Brothers, The Ink Spots, The Modernaires, The Andrew Sisters, The Four Aces o The Platters, influyendo fuertemente  en muchas partes del mundo. Basta imaginarnos todo lo que absorbieron de éstas técnicas los directores de orquesta para   fincar en sus coros gran parte de su éxito.




En nuestro país, en la mitad de la década de los 40’s impregnada aún del aroma rítmico del Fox Trot, surgieron Las Tres Conchitas una de las agrupaciones que por su originalidad y versatilidad recibió el afecto inmediato del público de la radio y posteriormente en la televisión. ¿Recuerdan sus nombres?: Cuca, Gudelia y Laura tendrán por siempre un primerísimo lugar en nuestra memoria musical.A finales de esa década  dejan ver sutilmente esa fórmula Las Hermanas Julián o Las Hermanas Ruiz Armengol.


Un caso sui generis es el de Los Doce Hermanos Zavala, conformado por seis hombres y seis mujeres. Iniciaba la década de los 50’s y siendo apenas adolescentes y otros aún en la niñez, encantaron al público porque no solo tenían lo que nuestros vecinos del norte definen como el éxito en un artista de esa época –saber cantar-saber bailar y saber actuar-, ellos tenían a su favor también el de saber  tocar diversos instrumentos musicales.  Sus apariciones en televisión y en el Festival OTI son más que memorables.



En esa misma década de los 50’s aparecieron dos grupos vocales cuyos nombres son sinónimo de evocación, El Cuarteo Armónico y Los Cuatro Soles, sus grabaciones despiertan inmediatamente el interés del coleccionismo. Otros grupos de esa época fueron Los Trincas, Los Armónicos y Los Diablos.

Los años sesenta tienen a Los Hermanos Castro como su principal referente: sus éxitos discográficos los colocaron en la preferencia del público no sólo de nuestro país ya que fueron aplaudidos efusivamente en otras partes del mundo (el mismísimo Frank Sinatra pedía que se incluyera a este grupo como parte de sus exitosas presentaciones en los principales centros nocturnos de Las Vegas). Otros grupos de esa época fueron Los Impala, Los Vegas, Los Dominics y Los 3 con Ella.



Gentiles amigos, seguramente ustedes recordarán a otros grupos que a pesar del tiempo y la distancia viven en su recuerdo. Confiamos que este espacio, en donde vagan sus armonías vocales, sea un pretexto para traerlos a su memoria.

Esperamos  disfruten de la siguiente selección musical.

Mi oración, número de mediados de los años 20’s sólo en su parte musical por Georges Boulanger, para 1939 la letra corrió a cargo de Jimmy Kennedy, de ese mismo año es esta nostálgica grabación de los Ink Spots.


¿Qué es eso que llaman amor?, inspiración de Cole Porter en 1929, de las sesiones de grabación de Artie Shaw, Mel Tormé y Los Mel-Tones (aquí cantaba Les Baxter antes de ser director de orquesta) realizadas entre 1946 y 1947 es esta pieza de colección.


No es pecado, de la inspiración de Hoven y Shull es esta pieza de 1951, en ese mismo año alcanza el lugar número 4 en las listas de popularidad con The Four Aces.


Reunión te etiqueta, la versión más exclusiva al tradicional número de  Birmingham y Hawkins compuesto en 1938, fue la realizada por The Four Freshmen en julio de 1952.


Cuando yo te encontré, composición de María Alma, Las Tres Conchitas, Javier Barrios y el acompañamiento de Fernando Z. Maldonado  hicieron  una versión deliciosa en 1953.


Ba ba baciami piccina, de Alberto Rabagliati y Riccardo Morbelli es este clásico italiano de 1941, el popular Quartteto Cetra la hizo muy popular en 1953. Otro de los grupos de armonía vocal de este país es el Cuarteto de Marino Marini.


Sh-Boom, de múltiples compositores James Keyes, Claude Feaster, Carl Feaster, Floyd F. McRae y James Edwards es este memorable número de 1954, la interpretación que hizo El Cuarteto Armónico es formidable.


Lullaby of birdland, de la inspiración de George Shearing y letra de B. Y. Foster en 1952 se convirtió en todo un clásico. La versión en francés que les presentamos es de The Blue Stars realizada en 1955. Otro de los grupos de armonía vocal  de aquel país fueron Los Compañeros de la canción.

  
Mr. Sandman, composición de Pat Ballard número uno en las listas del Hit Parade de 1954, Los Cuatro Soles hicieron una estupenda versión en 1956.


Hechizado, de la mancuerna Rodgers  y Hart  esta composición para la obra musical Pal Joy de 1940. Sinatra y The Platters la llevaron de nueva cuenta a la popularidad en 1958.


Baubles, Bangles and Beads, de los muchos éxitos que ofreció el musical Kismet de 1953, la adaptación que hicieron Robert Wright y George Forrest a un tema de Borodin, sin duda la mejor versión a este número corrió a cargo de The Kirby Stone Four en 1958.


Té para dos, el clásico de Vincent Youmans  compuesto en 1925,  Los Hermanos Zavala la llevaron al disco en 1959  y fue uno de sus números favoritos en su programa de televisión de aquella época.


Enamorada, triunfadora del Festival de Benidorm celebrado en 1961 fue esta composición de Augusto Alguero y Rafael León,  en ese mismo año la graba un grupo argentino muy popular en nuestro país, Los Cinco Latinos. Otros grupos vocales populares, de Cuba Los Ruffino, de Brasil La Banda de la luna.


Sólo pienso en ti, compuesta por Randazzo y Weinstein en 1964, se convirtió de inmediato en un estándar de la música. La versión de Los Hermanos Castro realizada en 1967  es simplemente magnífica.


Canción de amor, composición de Wayne Shanklin en 1958. Se convirtió de nueva cuenta en un Hit pero ahora internacional cuando el talentoso grupo Manhattan Transfer la llevó al disco en 1976.