BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.

Sus amigos,

Ricardo y Alejandro Martínez Arreola

jueves, 8 de agosto de 2013

DORIS DAY...LA SILUETA RUBIA DE LA CANCIÓN




En cada reunión familiar, nuestros mayores evocaban con especial encanto el talento de La pecosita Doris Day; sin duda, la estrella femenina más completa de su época, con triunfos arrolladores en diversas expresiones ya como cantante de orquesta y posteriormente como solista, estrella radiofónica, figura del celuloide,  consentida de la televisión y por supuesto gran vendedora de discos.

Su imagen rubia  está ligada invariablemente a la  felicidad, pureza e inocencia, atributos o símbolos de belleza  que la colocaron como el ideal de la mujer moderna americana a mediados del siglo XX tanto para el mercado local  como para el resto del mundo.



La vida privada de La rubia del millón de dólares es sumamente contradictoria con respecto de la artista feliz que el star system difundió exitosamente.  Nació el  3 de abril de 1924 en Cincinnati, Ohio., bajo el nombre de Mary Ann Von Kappelholff. Siendo pequeña sus sueños estaban puestos en  estudiar danza y convertirse en bailarina  profesional. Por ese entonces, la infidelidad  marital de su padre con la mejor amiga de su madre concluyó en divorcio, el cual significó  un duro golpe para la joven Doris.  


A los 15 años  su madre la  ingresó en una compañía de dos cómicos ambulantes: Francho y Marco. Durante una gira, un accidente de automóvil provocó que la estrella juvenil truncara sus sueños de bailarina al saberse fracturada de las piernas.  Al poco tiempo, su madre le sugirió tomar clases de canto y a los 16 años debutó con buena aceptación en una estación de radio local.

Al poco tiempo, la añorada rubia ingresó como cantante de la orquesta de Barney Rapp quien también era dueño de un centro nocturno. En aquella época, la joven cantante tenía una canción favorita que utilizaba como rúbrica Day by Day que sirvió para que el propio Rapp  la bautizara artísticamente  en un juego de palabras como Doris Day (por cierto, Barney y Doris iniciaron un romance que finalizó de inmediato pues éste era casado).



En 1941 conoció al que sería su primer marido: Al Jorden, trombonista de la orquesta de Bob Crosby, cuyos celos enfermizos y las duras palizas públicas y privadas que le propinaba a Doris terminaron su vínculo matrimonial  en 1943. Fruto de esta relación nació Terry, su único hijo, a quien Jorden no reconoció y presionó para que Doris abortara (las  constantes frustraciones y  depresiones de Al Jorden lo llevaron a pegarse un tiro en la cabeza).

A mediados de la década de los 40’s, se integró a La Banda de Renombre que dirigía Les Brown. Al arrullo de las cadenciosas piezas que interpretaba la orquesta, el corazón de la entrañable pecosita se volvió a prendar. Ahora, el afortunado galán era el saxofonista George Weidler, con quien incluso, se unió en matrimonio. Sin embargo, Weilder le demostró que su condición económica no era la mejor y  que no pretendía aceptar al pequeño Terry. Esta circunstancia, por increíble que parezca, generó que Doris recibiera nuevamente maltratos por parte de su esposo (con los años Terry sería productor discográfico, cantante y compositor, pero también alcohólico). Ante este desolador panorama, Doris tomó la decisión de divorciarse. En ese entonces, se dice que Doris consumía tres cajetillas de cigarrillos diariamente.



En 1947 grabó uno de sus más significativos números “Jornada sentimental” con Les Brown en una sociedad que duraría 3 años. Nuestra estrella se da a conocer en el  mundo del cine, debutando al año siguiente en la película de Michael Curtiz Romance en alta mar”    producida por la Warner Bros. La canción tema  It’s Magic vendió un millón de copias, mientras que la aceptación en taquilla de la cinta le significaría un contrato por cinco años.

Para 1952, Doris Day se convirtió en la mejor cantante radiofónica del año y se colocó entre los diez artistas más taquilleros del mundo.


En los terrenos del amor, se ligó sentimentalmente al actor Steve Cochram que era novio de la actriz  Joan Crawford –quien no perdona a Doris-  y al también actor en ese entonces  Ronald Reagan. La canción Secret love incluida en su película Calamity Jane de 1953 obtuvo el Oscar a la mejor canción en aquel año.

Posteriormente, contrajo nupcias con el empresario y agente Marty Melcher quien no dudo en dar su apellido a Terry. Para Doris no fue la relación que esperaba pero si la más duradera. Su desdicha la llevó a beber y alejarse de los reflectores por un tiempo.  No obstante la cinta El hombre que sabía demasiado la encumbraría por siempre con aquella tonada Que será, será (Whatever will be, will be) en 1956 obteniendo también un Oscar por mejor canción de aquel año. Por un tiempo, se filtra una supuesta relación sentimental con el beisbolista Mickey Mantle.

En 1960 logró el premio máximo concedido por el Theatre Owners Of America al considerarla “la estrella del año” y la Hollywood Foreing Press Association la señaló como “la actriz más popular del mundo” y por su parte los exhibidores de películas la consideraron por cuatro años consecutivos  como “la actriz más taquillera”.





A la muerte de Marty Melcher en 1968, descubre que el manejo de las finanzas familiares eran un completo desastre y se esfuma gran parte de su fortuna de varios millones de dólares.  En ese mismo año Inició  su programa de televisión "The Doris Day Show". Durante una temporada estuvo alejada de la vida pública y se dio tiempo para escribir su libro autobiográfico, "Doris Day: su propia vida". En 1976 se casaría por cuarta y última vez con el empresario Barry Comden, de quien se divorciaría en 1980, totalmente desilusionada de su elección en los hombres de su vida.  

En 1983, volvió a los estudios  para el rodaje de la serie de televisión, "Nostalgia", en la que, junto con Robert Mitchum, se evocaba la historia de Broadway y de Hollywood. Desde esa década y hasta nuestros días  se ha dedicado al cuidado y protección de animales. En 2004 murió su hijo Terry Melcher de un melanoma, hecho que le causó a la otoñal cantante la mayor tristeza de su vida.

Recordamos que nos manteníamos embelesados con los recuerdos y anécdotas que nos contaban nuestros mayores en aquellas noches de tertulia familiar sobre Doris Day. Su voz y dicción perfectas aún se dejan escuchar en los viejos discos que contienen sus grabaciones. Su imagen luce siempre bella y elegante en las películas que de vez en cuando se proyectan en televisión… En Doris Day se contiene la magia y el encanto de una época que fue simplemente maravillosa.



A continuación, les ofrecemos un recuento de sus películas:
  
“Romance en Alta mar” (1948) y "Mis sueños son tuyos" (1949) dirigidas por Curtiz; "It's a great felling" (1949), de David Butler; "Young man with a horn" (1950) con Kirk Douglas y de Curtiz; "Té para dos"  (1950), de Butler; con este mismo director intervino en "The West Point Story" (1950) en la que también trabajaron Virginia Mayo, Gordon MacRae y James Cagney. En este mismo año participó en el drama "Stormwarning", junto a Ginger Rogers y Ronald Reagan, y bajo las órdenes de Stuart Heisler. A ésta le siguió el musical "The Lullaby of Broadway" (1951), de Butler y con canciones de Gershwin y Cole Porter. En 1951 rodó "A la luz de la luna" ("On moonligth bay"), película que tuvo su segunda parte en "Operación matrimonio" ("By the light of the silvery moon") (1953).

Continuando en los cincuentas filma "I'll be see in you" (1951), "Starlift" (1951); "The winning team" (1952), de Lewis Seiler y con Ronald  Reagan; Su tercer matrimonio se llevó a cabo con el productor Marty Melcher, con quien se casó en 1951 y de quien enviudó en 1968.  

Para 1952 filma  "Abril en París” y "Calamity Jane" (1953), ambas de Butler. Antes de arribar  a la MGM trabajó en "Lucky me" (1954), y con Frank Sinatra en "Siempre tú y yo" ("Young at heart") (1954).

En 1955  para la Metro su primer papel fue en el musical "Ámame o déjame" ("Love me or leave me"), que había rechazado Ava Gardner, y que fue dirigido en 1955 por Charles Vidor. Un año después, en 1956, para la Paramount hizo "El hombre que sabía demasiado" ("The man who knew too much"), que fue dirigida por Alfred Hitchcock. Ese año rodó Julie. Después vino, en 1958, “Juego de pijamas"The pajama game", "Enséñame a querer" ("Teacher's pet") con Clark Gable, "Mi marido se divierte" ("The tunnel of love"), de Gene Kelly.

En 1959 con Jack Lemmon y Steve Forrest protagonizó "La indómita y el millonario" ("It happened to Jane"), en esta ocasión para la Columbia. Pero antes de finalizar la década pasó a la Universal. En esta su nueva etapa intervino en: "Secretos de alcoba" ("Pillow talk") (1959), película en la que formó pareja con Rock Hudson, actor con el que repitió, en 1961, en "Pijama para dos" ("Lover come back"), y en 1964, "No me mandes flores" ("Send me no flowers"). Otras películas de los sesenta fueron: "No te comas  las margaritas" (1960), "Un grito en la niebla" (1960), vuelve a la Universal y comienza con "Suave como el visón" (1962), "Apártate cariño" (1963) entre otras  y  su última película para el cine "El novio de mamá" (1968).


Esperamos que disfruten de esta selección musical.

It’s magic, composición de Sammy Cahn y Jule Styne que Doris lleva al cine y al disco de manera ejemplar en 1948.


Tea for two, inolvidable versión de 1950 para el clásico de Youmans interpretada en la cinta del mismo nombre.


Secret love, grata interpretación de 1953 para esta composición de Sammy Fain y Paul Webster.


Que será, será (Whatever will be, will be), compuesta por Jay Livinsgton y Ray Evans en 1956 e incluida en la cinta El hombre que sabía demasiado.



Day by day, canción que inspiró su nombre artístico, en una grabación de 1956 acompañada por uno de sus compositores, Paul Weston.


Teacher’s pet, tema de la cinta de 1958 del mismo nombre que en México se conoció como Enséñame a querer, sin duda, la carta de presentación de Doris Day en estas tierras.



Please don’t eat the daisies, tema central de la cinta del mismo nombre de 1960, apareció solamente en 45 r.p.m.  


Perhaps, perhaps, perhaps, composición del cubano  Osvaldo Farrés que en la voz de Doris Day cobró nuevos matices. Una grabación de 1963.


Move over darling, de la cinta  de 1963 conocida en México como Apártate, cariño.Apareció en un disco Columbia sello negro.


More, canción tema de la cinta Mondo Cane, esta formidable versión fue realizada en 1964.


The way we were, estupenda versión realizada en 1975 para su programa televisivo “Doris Day toDay”.

martes, 2 de julio de 2013

TROPICALERÍAS… LOS RITMOS BAILABLES QUE HICIERON ÉPOCA





El popular y legendario danzón es de origen cubano. En sus primeros años, al finalizar el siglo XIX se convirtió en una manifestación popular propia de negros mulatos y mestizos. Sin embargo, poco a poco fue ganando adeptos entre criollos y clases pudientes en toda la isla.

Al principiar el  siglo XX, el danzón modificó su primitiva estructura para incorporar del son la sabrosura “montuna”, proporcionándole más agilidad y sensualidad a lo largo de la pieza. Este modelo le ha permitido sobrevivir hasta nuestros días como auténtico rey en los salones de baile y plazas populares en México y Centroamérica.

Si tuviéramos que pintar con algún color al danzón para darle identidad, éste sería el color negro. La riqueza en ritmos y cadencias de las orquestas cubanas no se podrán entender sin la presencia del elemento negro en sus sonidos: las percusiones, las maracas, las claves, sonajas, campanas, triángulos… En fin, la combinación afrocubana no es solamente cuestión de percusión, sino que está presente en todas sus notas y excitantes figuras musicales.








Al hablar de danzones en nuestro país tenemos que remontarnos al año de 1920 pues se fundó el célebre Salón México (aunque existen grabaciones de esta forma musical durante la segunda mitad de la década de 1900). Los nombres de sus salas (La Mantequilla, La Manteca y El Sebo) propios de su origen popular, fueron testigos silenciosos del desfile de las danzoneras más prestigiadas del momento: Danzonera de Dimas y Prieto, Danzonera de Tiburcio “El Babuco” Hernández y la Danzonera de Consejo Valiente “Acerina”. Un dato digno de ser destacado en esta época lo consigna Jesús Flores y Escalante en su libro Salón México sobre el cabaret El Nereidas ubicado en las calles de Guerrero y Luna. “Este cabaret motivó la creación del famosísimo danzón Nereidas en 1932. Su dueño el señor Daniel Sidney pidió en este año al músico oaxaqueño Amador Pérez "Dimas" Torres, creara un distintivo musical para el lugar. El resultado fue EL DANZÓN DE DANZONES: NEREIDAS. Este sitio originalmente estuvo decorado con sirenas y motivos marítimos que después pasaron a los cabarets El Gusano y El Caracol".

A partir de 1932, las orquestas tropicales lograron consolidarse entre el bailador pueblo mexicano. Agustín Lara, formó el Son de Marabú y preparó el terreno para que, años más tarde, proveniente de la isla de Cuba, llegara a México para quedarse la legendaria Sonora Matancera, compañera ideal para las voces de Cascarita, Moscovita, Celia Cruz, Celio González, Albertico Beltrán, Bienvenido Granda, Leo Marini, Daniel Santos y Nelson Pinedo.


En los años cuarenta, El Waikiki, antiguo y prestigiado club nocturno, fue el escenario ideal para las actuaciones apoteósicas del Son Clave de Oro y su cantante Moscovita. Tampoco podemos dejar de mencionar las grabaciones discográficas que el tiempo ha convertido en clásicos de la música tropical a cargo de Mariano Mercerón, Lobo y Melón y  la orquesta cubana Casino de la Playa.


El inolvidable Cara de foca, Dámaso Pérez Prado dio a conocer en el lejano 1948 un ritmo tropical que causaría revuelo entre los jóvenes de aquel entonces: el mambo.

Pérez Prado fue primerísima figura del espectáculo en México, Estados Unidos y buena parte de Latinoamérica. Su capacidad y talento artístico, le permitieron visualizar un ritmo auténtico y original, basado en la fusión de la combinación sonora de las grandes bandas norteamericanas y la utilización con tintes modernistas de las cadencias y armonías propias del trópico.

En nuestros días, los mambos que Pérez Prado grabó para la RCA Victor, mantienen la frescura,  calidad técnica y originalidad… Patricia, Mambo en sax, El ruletero, La chula linda y el Mambo no. 8, son sólo algunos ejemplos de esta apreciación.

Cuando llegaban a su fin los inolvidables años cincuenta, la supremacía del mambo había terminado pero su influencia aún se dejaba sentir en las composiciones a ritmo de guaracha-mambo, bolero-mambo o bien, danzones-mambo. Con el fin de emular en lo musical y económico a Pérez Prado, varios compositores se dieron a la tarea de crear el nuevo ritmo capaz de competir con la cumbia y el rock and roll. Así surgió el Cha cha chá que trajeron a nuestro festivo pueblo los cubanos Enrique Jorrín y Nipón Mondéjar.



En toda reunión de baile, la gente que pinta canas se levanta de sus asientos con la emoción y frescura de antaño para lucir sus mejores pasos al compás de El bodeguero, Los marcianos y Las clases del cha cha chá. O bien, tan solo se dejan  seducir por la inigualable voz de El Bárbaro del RitmoBenny Moré.

Muchos otros inventos tropicales probados en diferentes épocas, no lograron identificarse con el gusto popular y pasaron a la historia con más pena que gloria como el merecumbé, el watusi, el yumpi, el charanga pachanga, el barambao, el zemboleo y el chivirico.



Los sesentas habían significado un período de crisis para la canción tradicional mexicana pero también, corresponden a la época en que la creación de la música tropical tocaba por vez primera fondo. Sin embargo, en un intento por rescatar la tradición del baile y las cadencias tropicales, surgieron nuevas orquestas que pronto lograron afianzarse en el gusto popular de la juventud cada vez más influenciada por ritmos estridentes provenientes de los Estados Unidos: La Sonora Santanera, La Sonora Veracruz, El Acapulco Tropical y Mike Laure y sus Cometas, son ejemplos dignos de esta modalidad.


El golpe final a la creación de música de baile con ritmo tropical de calidad lo dieron un grupo de jóvenes que intentaron crear un género nuevo, híbrido y raro,  porque parecía tropical pero intentaba ser balada y que en nuestros días ha vuelto a cobrar vigencia: la llamada onda grupera. La indecisión entre ser semi-rocanroleros o cuasi-rumberos es una de sus características. A pesar de eso, las agrupaciones de aquella primera época de la onda grupera tienen una ventaja sobre los gruperos del siglo XXI, los cuales siendo productos híbridos con fines netamente mercantilistas, se pierden en el limbo que produce la inusitada mezcla de ritmos que van desde el rock, lo tropical, la balada y el pop, ranchero, norteño, banda sinaloense y todo, absolutamente todo lo que usted quiera agregar.   


Esperamos disfruten de la siguiente selección musical, es imposible cubrir en este espacio todas las manifestaciones o intérpretes que caben dentro de la llamada música tropical, pero es un  pretexto para escuchar algo de la vieja guardia. 


Nereidas, una de las primeras versiones en disco de este inmortal danzón corrió a cargo de  Juan Concha y su Danzonera en 1936.



En Veracruz, la inolvidable  Ana María Fernández “La cancionera del estilo único”  interpreta esta composición de los Hnos. Martínez Gil en 1941 acompañada por la Lira de San Cristóbal.



Cascarita de Limón, en 1948 el famosísimo  Son Clave de Oro  que tenía a tres portentos de cantantes: Moscovita, Chepilla y Cascarita,  se escuchaban  día y noche con esta composición de  Pepe Delgado.



Piel canela,  de su propia autoría Bobby Capó nos ofrece este número que pegó con tubo en 1952, tal fue su éxito que al año siguiente le dio nombre a una película.



Silencio, el conjunto Los Cariñosos llevaron al disco en la primera mitad de los cincuenta su agradable versión para este número de la inspiración de “El jibarito”  Rafael Hernández.



Y hoy como ayer, composición de Pedro Vega, Benny Moré y su Banda Gigante nos ofrecen este registro discográfico de 1955.



De noche, de las grabaciones de mediados de los años cincuenta Tito Rodríguez nos deleita con este bolero-cha cha chá.



Mambo en sax, uno de los mejores números grabados por Pérez Prado y que a su vez le dio nombre a uno de sus discos de larga duración  para RCA Victor en 1957.



La Margarita, uno de los danzones de mayor popularidad en la década de los cincuenta fue este número de Mariano Mercerón y sus Muchachos Pimienta.



Congoja,  Margarita Romero fue una  de las voces que triunfaron en el elenco de XEB durante los años 30 y 40,  posteriormente  XEW tuvo entre sus filas a tan magnífica cantante. En RCA Victor grabó un disco con canciones de  Rafael Hernández  y arreglos de Rafael de Paz.



Cosas del alma,  esta composición del cubano Pepe Delgado cobró nuevos matices en la formidable versión para el sello Victor de Lobo y Melón grabada en 1960.




Brigitte, la formidable orquesta de Chuck Anderson se anotaba su mayor éxito de ventas con esta pegajosa tonada de 1960.




miércoles, 17 de abril de 2013

EL SER HUMANO DETRÁS DE LA MÚSICA



Agradecemos al Ing. Érik Castañeda De Isla Puga permitirnos reproducirles una de sus colaboraciones para el Boletín Matemáticas y Cultura que se publica internamente en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Por su extensión se las presentaremos en dos entregas.
 
Una de las bellas artes es la música, para mí la más bella de las artes. Bien sabemos que al escuchar una melodía o una canción su efecto puede ser el transportarnos en el tiempo y en el espacio. Una pieza musical puede hacer que recordemos a una persona amada, algún acontecimiento importante, o todo lo contrario, un hecho desagradable o algún sujeto que nos retorcía el hígado con su presencia. Hoy día también se le atribuyen a la música, efectos curativos o ser una buena ayudante en el aprendizaje. En lo que sigue intentaré describir algunas historias relacionadas con selecciones musicales. El objetivo es reflexionar en los compositores o en las situaciones que motivaron su creación. Debo aclarar que lo que referiré no ha sido verificado, ni creo que se pueda en muchos casos corroborar; es decir, si esta fuera una nota periodística, no tendría validez como para afirmar que es totalmente veraz. Algunas de estas historias las he escuchado en la radio o en programas televisivos, otras las he leído en algunas publicaciones escritas en libros, periódicos o más recientemente en páginas de la red. Es muy probable que algo de lo que se dice haya sido cierto pero como sucede cuando nace una leyenda, al contarse el cronista le aumenta de su cosecha algo para hacerla más espectacular. Por ello, no deben tomarse como verdad absoluta. Comenzaré hablando de quien en mi gusto o criterio, ha sido el ser humano que ha creado la música alcanzando casi la perfección:
 
 
 
 
Nosotros de Pedro Junco (1920-1943) Se trata de un bolero que ha sido grabado innumerables veces. La historia de su creación también es trágica y está nuevamente relacionada con la muerte. Se dice que el bolerista cubano Pedro Junco enfermó gravemente de tuberculosis y que al saber que su final era inevitable y muy próximo, dedicó esta canción a su novia. Con esto pueden comprenderse las frases “Debo decirte algo que quizás no esperes, doloroso tal vez …Nosotros, que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más … “ Se menciona que la canción fue grabada, se convirtió en éxito y poco después falleció su autor.
 
 
La Chica de Ipanema de los brasileiros Antonio Carlos Jobim (1927-1994) y Vinicius de Moraes (1913-1980). Esta selección tiene una historia bastante curiosa. Por allá por los inicios de los años sesenta, se reunían casi diario en el Café Veloso en las playas de Río de Janeiro, entre otros amigos, el poeta Vinicius de Moraes y el músico Antonio Carlos Jobim o Tom Jobim como también se le conoce. Se menciona que frecuentemente pasaba cerca de dicho café una escultural chica (17 años) Heloisa Eneida Menezes Paes Pinto (nacida en 1943), dirigiéndose a la playa en donde acostumbraba tomar el sol. Ella fue la musa que inspiró a los artistas para componer esta canción que en las referencias se menciona como una de las más escuchadas y grabadas por muchos artistas y en incontables idiomas. Lo curioso del asunto es que al ser grabada, de inmediato se hizo popular en Brasil y quien la había inspirado la cantaba sin saber que su belleza había sido el motivo de su composición. Cerca de tres años después y cuando la popularidad ya era internacional, se hizo público el nombre de la joven a quien ofrecieron de inmediato el ingreso a la industria del espectáculo, pero su padre era un general de ideas muy conservadoras y su novio, posteriormente su esposo, muy celoso y juntos, le impidieron la aceptación de dichas ofertas. Para que el mundo conociera esta selección también se describe otra situación singular: El saxofonista norteamericano Stan Getz (1927-1991) estaba empeñado en introducir al mercado norteamericano el género musical que estaba de moda en los países latinoamericanos, el bossanova. Para ello, invitó a algunos artistas brasileiros a grabar esta canción. Entre ellos Joao Gilberto, excelente guitarrista y cantante; sin embargo, el problema que veía Getz es que Gilberto solamente cantaba en portugués y se consideraba que para atrapar el gusto de los norteamericanos era necesario que esta música fuera interpretada en inglés. Joao sugirió entonces que su esposa Astrud Gilberto (nacida en 1940), quien hablaba correctamente el inglés, podría grabarla, aunque ella no era cantante profesional. Al escucharla, Stan Getz dijo “Esta chica no canta ni el Ave María” No obstante esta opinión, los músicos lo convencieron de que su voz se escuchaba muy bien. Finalmente la canción fue grabada y se convirtió en un éxito extraordinario que logró la introducción de la música brasileira a Norteamérica y, con ello, a todo el mundo, además de abrirle las puertas a Astrud Gilberto convirtiéndola en una cantante muy popular hasta nuestros días. Se dice que Astrud se separó de Joao y se unió a Stan, sin llegar al matrimonio. Esto último sólo lo escuché alguna vez en la radio y no he podido encontrar otra referencia, por lo que queda en el terreno de la especulación.
 
 
Hymne à l’Amour de Edith Piaf (1915-1963) A esta mujer se le considera la cantante popular más importante en la historia musical gala. Se le llamaba “El Ruiseñor de Francia” Tuvo una vida muy tormentosa desde su infancia. Hacia los finales de la década de los cuarenta, mantenía una relación amorosa con el boxeador argelino radicado en Francia, Marcel Serdan (1916-1949). Durante una gira artística que realizaba Edith por Nueva York, Marcel tuvo que permanecer en Europa para cumplir con un compromiso pugilístico. Al terminar el combate, de inmediato se dirigió al aeropuerto de Orly para embarcarse con rumbo a Nueva York y así reunirse con Edith; sin embargo el destino tenía otros planes y el avión se accidentó ocasionando la muerte de Marcel. La noticia fue impactante para Edith, quien escribió el “Himno al Amor”(Hymne à l’Amour”) como recuerdo y en honor de Marcel. La canción alcanzó enormes niveles de popularidad y ha sido interpretada por muchos artistas de talla internacional. Fue traducida al inglés y se conoce como “If you love me really love me” aunque lo que se dice en inglés se aleja de lo que quiso decir el corazón de Edith Piaf.
 
 
Bésame Mucho de Consuelo Velázquez (1916-2005). Ésta es quizás la canción popular mexicana más conocida y, por lo tanto, más grabada y escuchada en todos los rincones de nuestro planeta y en todos los tiempos. Hay grabaciones de The Beatles, de Frank Sinatra, de Julio Iglesias, etc. Incluso el ídolo más importante que ha existido en el espectáculo en México, Pedro Infante, la grabó en español y en inglés. Lo que la misma Consuelito, como se le conocía cariñosamente, decía, es que la compuso a los 19 años cuando ella no había besado aún a nadie.
 
 
Se Te Olvida o La Mentira de Álvaro Carrillo. El ingeniero oaxaqueño Álvaro Carrillo (1921-1969), egresado de Chapingo, desde muy temprana edad tenía como afición la música y ya mostraba sus dotes de compositor. La popularidad le llegó cuando Pepe Jara “El Trovador Solitario” (1928-2005) se convirtió en su intérprete. Álvaro escribió la canción de referencia y la tituló “Se Te Olvida”, solamente que la vida dio un vuelco y la llevó por un camino insospechado. Durante un viaje de Carrillo, en su ausencia y por solicitud de Ernesto Alonso “El Señor Telenovela” (1917-2007), Pepe Jara le presentó dicha canción para ser utilizada como tema de la telenovela “La Mentira” que estaba en producción. Al escucharla, Alonso se entusiasmó con ella pero quiso que se grabara con el nombre de la telenovela. Pepe Jara aceptó, considerando que esto le abriría las puertas de la popularidad a la música de su amigo Álvaro pues ese género de historias de televisión era devorado por el público televidente, así que sin el consentimiento del autor el título fue cambiado.
 
 
Pensaba en ti de Enrique Guzmán (Caracas, Ven. 1943). Enrique entró al mundo del espectáculo como vocalista de un conjunto de rock and roll, Los Teen Tops. Con su voz se hicieron populares una cantidad considerable de selecciones: El rock de la cárcel, La plaga, Confidente de secundaria y un largo etcétera. Antes de convertirse en ídolo juvenil, quizás el más popular de ellos, su papel como vocalista del grupo lo hizo muy conocido entre los jóvenes de aquella época. Él mismo cuenta que durante una actuación conoció una chica muy hermosa que parecía haber caído en sus requerimientos amorosos; sin embargo, al paso de muy poco tiempo, la chica ya estaba cariñosa en los brazos del guitarrista del mismo conjunto, Jesús “Tutti” Martínez (México, 1942). Lleno de desilusión, Enrique se dio a la tarea de escribir la canción “Pensaba en ti”, aun cuando él en sí no es compositor. En la letra de dicha selección puede notarse el despecho del artista:

“…supiste cómo actuar, lo hiciste bien
Ya vuelves a tratar, no sé ahora con quién
A mí sólo me queda algo de hiel” …

“Yo no puedo mentir, bonita eres
Serías digna mujer de un gran marqués,
Sólo un problema hay, caray
Que ese marqués no quisiera ser yo”.
 
 
Solamente una vez. Agustín Lara (1897-1970) es, sin lugar a dudas, el más notable compositor de música popular mexicano. Su repertorio es conocido prácticamente en todo el mundo. Su obra es muy extensa y variada y existen muchos mitos y leyendas alrededor de su imagen. Incluso no hay certeza ni de la fecha de su nacimiento ni del lugar en donde vio la primera luz. Él se declaraba nativo de Tlacotalpan, Veracruz; sin embargo hasta se han mostrado copias de supuestas actas de nacimiento en las que se señala como origen al Distrito Federal. Lo cierto es que la duda persiste pues estas “evidencias” han sido diversas con distintas fechas de nacimiento y signadas por varios representantes de la ley. No olvidemos de que su nacimiento se sitúa hacia finales del siglo XIX o principios del siglo XX y no se tenía una muy buena organización en los registros civiles. Independientemente de esto, el conocido como “músico, poeta” se convirtió de un ignorado pianista de burdeles al compositor popular más importante no sólo de México, sino de Iberoamérica. Se dice que el tenor José Mojica (1896-1974) de manera inesperada anunció su retiro del ambiente artístico en el cual estaba teniendo un éxito considerable, para recluirse en un convento. La noticia fue demoledora y cayó como una bomba entre sus admiradores y seguidores. Es entonces que “el flaco de oro”, como se conocía a Agustín Lara, decide escribir “Solamente Una Vez” dedicada a Mojica y a su vocación. Al escuchar las palabras escritas por Lara, puede pensarse que están dirigidas a una mujer que representa el único y más grande amor: “una vez nada más se entrega el alma, con la dulce y total renunciación. Y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón …” Ahora bien, cuando se conoce el motivo por el que se escribió se entiende perfectamente que sí puede tratarse de la vocación sacerdotal. Es notable como el manejo del lenguaje de Lara consigue que la canción también pueda utilizarse para declarar un amor apasionado más terrenal. Para terminar con este comentario, José Mojica se convirtió en Fray José de Guadalupe y dejó definitivamente la farándula en el plan profesional, aunque por solicitud de sus superiores se presentó en diversos recitales como parte de obras de caridad o para recabar fondos.
 
 
Penélope. La música de esta selección fue compuesta por el músico catalán Augusto Algueró (1934-2011) y la letra por el también catalán Joan Manuel Serrat (1943). La intención de Algueró al escribir esta pieza era su participación en el Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro.en el año 1969. Para su presentación se pensó en Serrat como interprete ya que empezaba a ganar celebridad en Europa. El representante de Serrat lo consideró adecuado pues con ello podría ingresar al público de América, solamente que faltaba poco para la celebración del festival y la canción no tenía letra. Por ello Serrat confiesa que Algueró lo encerró para que sin distracciones ni dilaciones, dedicara tiempo completo a la terminación de la susodicha letra. Finalmente la canción fue premiada y también se consiguió que Serrat fuera conocido en este lado del mundo. Sin embargo, esta selección trajo dos consecuencias. La primera para el mismo Serrat quien con esta participación agrandó la grieta que se había formado entre él y sus seguidores catalanes quienes no le perdonaban su intervención en otro festival, éste el de Eurovisión en 1968 con la canción La, la, la; pues la había interpretado en castellano y había grabado en este mismo idioma. No olvidemos que en España existe aún y así ha sido por siglos, un regionalismo feroz. No siempre entendemos, por ejemplo, que en el llamado “clásico español de futbol” entre los poderosos equipos Barcelona Y Real Madrid, no solamente interviene una rivalidad deportiva sino que va mucho más allá. En la época en que se presenta Penélope en Rio todavía estaba en el gobierno español Francisco Franco (1892-1975) que con actitudes dictatoriales había incrementado este tipo de problemas. Serrat intentando aminorar estas reacciones, después de haber participado en Eurovisión, grabó la misma selección La, la, la, en catalán pero lo que consiguió fue que esta interpretación fuera vetada por la radio española. En fin que con el paso del tiempo Joan Manuel ha recuperado a muchos de sus seguidores catalanes pero aún los más recalcitrantes lo consideran un traidor. La segunda consecuencia que trajo Penélope fue que muchas niñas españolas que nacieron en esa época fueran bautizadas con ese nombre, entre ellas la actriz hispana más conocida en nuestro tiempo Penélope Cruz (1974- ) ganadora de un premio Óscar en 2008 por la película Vicky Cristina Barcelona.
 
 
Tiempo. La canción a la que me referiré es conocida por la interpretación de Marco Antonio Muñiz “El Lujo de México” (1933 - ) y José José “El Príncipe de la Canción” (México, 1948). El origen de ella es un poema escrito por Renato Leduc (1897-1986) como motivo de un reto. Se dice que en una clase en la Escuela Nacional Preparatoria, un compañero de Leduc y él se escribían una palabra o una frase con la que se debía completar un poema. A Renato le dieron una hoja con la palabra “tiempo” y terminó la clase sin que él pudiera hacer algo. Quien sugirió la palabra se burlaba pues le decía que estaba comprobado que dicho vocablo no rimaba con ninguno otro en el castellano. Leduc se sintió retado y comprobó que, efectivamente, tiempo no tiene rima con ninguna otra palabra; sin embargo, con un enorme ingenio compuso un poema en el que hace rimar dicho vocablo tiempo consigo mismo, poema que algunos años después musicalizó Rubén Fuentes (1926 - ) para que después de un “tiempo” fuera grabada por los dos artistas ya mencionados, convirtiéndola en un éxito.
 
 
En fin, detrás de la música existe el ser humano que la creó y es muy interesante cuál fue la motivación para llevar al papel pautado su inspiración. Lo que aquí presento es una pequeña muestra de las historias adheridas a selecciones musicales que nos han hecho vibrar. Como he mencionado, algo de lo aquí referido debe haber sucedido y algo también debe haber sido aumentado por quienes lo contaron. Lo cierto es que existen seres humanos con talento suficiente para componer música en la que va impregnado el sentimiento de sus creadores.

jueves, 14 de marzo de 2013

TERCER ANIVERSARIO

 
 
Amigos nuestros,  en este mes tenemos el gusto de  celebrar  tres años de compartir con ustedes diversas inquietudes musicales. Estamos seguros que en alguna de ellas, van a encontrar un motivo para disfrutar de la música de su predilección.  También, recordamos en su  aniversario luctuoso a nuestro entrañable amigo don Luis Mendoza Ramírez, productor de las memorables  cápsulas Vibraciones Musicales 6.20. En esta ocasión, les presentamos la celebración de su XVI aniversario al aire por las siglas de XENK acontecido el 15 de octubre de  1998. El horario con el que se mantuvieron por muchos años sus  cápsulas fue en  punto  de las 6:30 horas y sus repeticiones a las 11:45 y 15:40 horas.  La grabación que escucharán tiene la particularidad de que el tema musical elegido no corresponde a una versión instrumental (en raras ocasiones don Luis Mendoza recurría a un intérprete solista). Aprovechamos este espacio para enviarle un afectuoso saludo y un fuerte abrazo  a la familia Mendoza Martínez.
 

En estos últimos meses hemos invertido casi todo nuestro tiempo libre en poner a girar  nuestra tornamesa y rescatar un importante número de canciones de  aquellos viejos discos negros  que  en sus surcos atesoran  mágicamente la historia sonora de  épocas lejanas. Lo anterior, con el fin de que en unos cuantos meses más podamos ofrecerles en este espacio transmisiones de audio con  reminiscencias radiofónicas. Este objetivo sería  imposible alcanzarlo  sin la complicidad de históricos locutores. Para nuestra fortuna, contaremos con la participación entusiasta de algunos de ellos a quienes, por cierto, les agradecemos enormemente su confianza y desinteresada participación. En los programas que estamos confeccionando  intentaremos reflejar buena parte de los  géneros musicales más significativos durante el cambalachero siglo XX. Esperamos  cumplir con este objetivo y ofrecerles durante el tiempo que nos escuchen, un momento agradable con melodías y canciones que en su mayoría estén descatalogadas o nunca fueron difundidas dentro de la programación de la radio tradicional.

Uno de los programas que transmitiremos será Ecos de  Radio Mundo. En ese espacio de 30 minutos recrearemos dos emisiones entrañables de la añeja XEN: Noches de Radio Mundo y Coros de Radio Mundo. Durante  1969, los directivos de aquella emisora lanzaron su concepto de música internacional teniendo como productores de gran parte de su  barra musical a las embajadas de los países participantes.  Al locutor José Antonio Cabrera Madrid le fueron encomendadas la identificación de la emisora, la producción  y voz distintiva de los programas antes mencionados.  Estuvo al frente de sus micrófonos  de 1967 a 1982.

Los invitamos a que escuchen en voz del propio José Antonio Cabrera Madrid una probadita de lo que será esa emisión.  Aún estamos definiendo la presentación final que tendrá cada uno de los programas (las grabaciones las realizamos en el mes de noviembre del año pasado).

 Noches de Radio Mundo era una emisión  nocturna de una hora con música instrumental, sin locutor en cabina y sin patrocinador.

 

Coros de Radio Mundo,  las versiones  corales del cancionero popular de corte internacional se daban cita en este magnífico programa. 

 
Otro de los programas que tendremos para ustedes es Soñar la Radio, un espacio de 15 ó 30 minutos  para recordar grabaciones históricas de momentos inolvidables de ese maravilloso medio de comunicación. Lo complementaremos con semblanzas realizadas por sus propios creadores.  Este es el caso que a continuación les presentamos  en voz del propio Bolívar Domínguez Maquivar al que también agradecemos enormemente el habernos concedido parte de su tiempo para platicarnos acerca de su vida al frente de los micrófonos.

 
Y por último, con la siguiente pieza musical le queremos expresar a nuestro buen amigo Adrián Revilla lo mucho que apreciamos todos los comentarios que nos ha hecho a lo largo del tiempo. Desde que teníamos una colaboración en radio por XEQ se comunicaba vía telefónica para aportarnos toda su experiencia y recuerdos, ahora a través de este medio cibernético nos hemos reencontrado.  Uno de sus números favoritos  es Under a Texas Moon (Bajo la luna de Texas) composición de Ray Perkins (1930) con la orquesta de Jimmy Dorsey bajo la dirección de Lee Castle y teniendo como saxofonista realmente a Dick Stabile, el acompañamiento vocal fue realizado por los cantantes de Arthur Malvin, es una grabación para el sello Fraternity  registrada en 1958. Algunos de los registros fonográficos de la orquesta de  Jimmy Dorsey en los créditos para la marca Fraternity aparecieron tiempo después de su muerte ocurrida en junio de 1957. Esta grabación pasó desapercibida  en los Estados Unidos pero en México tuvo bastante éxito al ser programada en exclusividad por XENK Radio 6.20 y durante varias décadas fue inconseguible en el mercado. Por cierto, en México Los Hermanos Reyes con Teresita se aventuraron a realizar su versión en español, la cual pasó  inadvertida pues el gusto musical por aquellos años estaba orientado a los rocanroles y otros ritmos juveniles. 
  

viernes, 1 de febrero de 2013

ENRIQUE GUZMÁN...MI VIDA ES UNA CANCIÓN




En esta ocasión tan especial les presentamos la colaboración de nuestro buen amigo Enrique Torres al que conocimos hace 15 años durante los recorridos sabatinos por las tiendas de discos antiguos. 
Icono indiscutible de Los Grandes Años del Rock en México e Iberoamérica, Enrique Guzmán permanece hoy en día en el corazón de todos sus admiradores (¡qué somos muchísimos!, por cierto) y que hemos sido testigos de su trayectoria artística, no sólo como cantante, sino en diferentes facetas y a través de distintas épocas.
Los fieles seguidores de Enrique, que lo hemos apoyado en las mejores etapas de su carrera y en las no tan buenas, nos unimos hoy con verdadero entusiasmo para celebrar este primero de febrero,  lo que seguramente significa algo muy especial para él: su cumpleaños número 70.
Y con este acontecimiento encontramos un pretexto para la evocación… Finalizaba la década de los 50’s del cambalachero siglo XX y México continuaba su proceso de transformación. Así, el campo empezaba a ser recuerdo porque ahora, las ciudades y sus rascacielos pintaban el nuevo paisaje nacional.


Precisamente en aquella época, Enrique encontró su destino musical en lugares que son ahora parte de su historia, como el conocido Deportivo Chapultepec, auténtico observador de sus vivencias juveniles y de su relación amistosa con aquellos muchachos que llegarían a ser parte fundamental de su leyenda: Los Teen Tops.

Con este conjunto musical, que nació como tantos otros de su tiempo, producto de la inquietud y el éxtasis que provocó el rock and roll en los jóvenes mexicanos, Enrique demostró su vitalidad y talento, tocando y cantando con una expresividad y originalidad poco comunes. Los sensacionales Teen Tops pusieron a bailar a todo el mundo de habla hispana y alcanzaron la calidad de ídolos en México, Argentina  y en España, gracias a sus excelentes adaptaciones al español de éxitos como El rock de la cárcel, Confidente de secundaria y La Plaga, cuyas versiones originales eran de artistas de la talla de Elvis Presley,  Little Richard, Chuck Berry y Jerry Lee Lewis, entre otros. Todo esto combinado con algunas canciones originales del grupo, como es caso de Pensaba en ti, de la inspiración de Enrique Guzmán.


No obstante el éxito y proyección internacional alcanzada por Los Teen Tops, las cualidades vocales, presencia y personalidad del joven vocalista, fueron la base que aprovecharon los productores para lanzarlo en su siguiente aventura como baladista, faceta que lo consolidó definitivamente en el gusto del público nacional e internacional… Mi corazón canta (su primera grabación como solista), Pon tu cabeza en mi hombro, 100 kilos de barro, Payasito o Tu voz, son sólo un ejemplo de sus grandes interpretaciones, que además fueron grabadas en idiomas tan distintos como el inglés, italiano y japonés.







Los distintos medios y escenarios dieron constancia de su talento. En teatro participó en la obra “Amor al Revés es Roma”, compartiendo estelares con Leda Moreno; en la pantalla grande apareció en variadas cintas que abarcaban títulos desde Twist locura de juventud, Mi vida es una canción, Mi alma por un amor, La juventud se impone, Nacidos para cantar (rodada en Argentina) y Acompáñame (filmada en España). En esta experiencia como actor de cine, compartió créditos con actores y cantantes contemporáneos entre los que destacan Rosita Arenas, Libertad Lamarque, César Costa, Rocío Dúrcal, Violeta Rivas y Angélica María, su novia de juventud.





A mediados de los 60’s, los aires de cambio comenzaban a soplar. El rock and roll y el twist cedieron sus lugares a una nueva oleada de estilos musicales derivados del mismo rock que dieron vida al Jerck, el A go-gó y los ritmos psicodélicos. El polifacético Guzmán supo adaptarse a estos movimientos, a pesar de que entusiastas agrupaciones, algunas llegadas del norte del país, como Los Hitters, Los Apson Boys o Los Rockin Devils venían empujando muy fuerte, con un sonido más fresco.
Hacia la parte final de esta década, Enrique quizá no logró el éxito que tuvo en sus primeros discos, pero su manera de interpretar iba madurando cada vez más (para muchos esta es su mejor etapa como intérprete). En ese tiempo nos deleitaba con La sombra de tu sonrisa y Ángel de mi vida o con canciones con mayor substancia y que requerían de una mayor fuerza interpretativa: La razón de vivir, Vuelve a mí, No me desprecies y Promesas, promesas.


Estábamos ante un nuevo perfil del baladista, con una ligera variante en su voz y con una actitud que era reflejo de su reciente condición de hombre casado, nada menos que con la actriz Silvia Pinal, con quien procrearía a la actualmente exitosa Alejandra Guzmán. Por cierto, trabajaron juntos en el exitoso programa de televisión Silvia y Enrique en el que Guzmán, además de crear algunos personajes cómicos (Bartolo Taras, Baby Face y Lucho Lacho, entre otros) interpretó las canciones que lo consagraron y que en su voz, a pesar del tiempo, forman parte del cancionero popular e integran sin duda, el repertorio de lo entrañable.

Horizontes con tonalidades no imaginadas aparecían en la década de los setentas y el cantante nos sorprende primero con el cambio de su sello discográfico, seguido con que ahora lucía una voz más grave y que cantaba con acompañamiento de mariachi. Más adelante, a mediados de la década, se anotaba un triunfo como productor y actor estelar con la obra teatral “Sugar” en la que explotaba al máximo su natural vis cómica.

En aquellos años 70’s, participó en programas de televisión como Los grandes años del rock and roll, Bartolo, Espectacular Presidente y Fiebre de sábado en la noche, además de continuar sus estelares presentaciones en seriales como Siempre en Domingo y Para gente grande.

Indudablemente, en esta época Enrique Guzmán se consagró como El mejor Showman de México, actividad con la que se ha mantenido vigente y activo hasta la fecha.


Siendo bastante inquieto en su vida privada, sabemos que habitualmente ha disfrutado de algunos hobbies, entre  ellos ser radioaficionado, analizar equipos electrónicos y computadoras; así mismo, es asiduo a volar avioncitos a control remoto y a cuestiones más audaces, como volar en papalotes o esquiar en la nieve (pasatiempos estos últimos que le han provocado una que otra lesión).

En 1982, Enrique Guzmán obtuvo el primer lugar en el Festival OTI en su faceta nacional con la canción Con y por amor de la dupla de compositores mexicanos Mario Molina Montes y Chamín Correa. En ese mismo año grabó el último Lp de estudio para la marca Orfeón.

Durante la última década del siglo XX, Enrique se dio el gusto de abrir su propio centro de espectáculos: La Plaga, lugar de encuentro por excelencia de los rockanroleros de hueso clorado. En esta etapa, participó con gran éxito en diversos programas de televisión al lado de Verónica Castro y para 1993, al lado de César Costa, Alberto Vázquez, Angélica María y Manolo Muñoz en el espectáculo Los 5 grandes del rock and roll.

Celebró con tres conciertos de gala en el Auditorio Nacional sus 35, 50 y 55 años de trayectoria artística (esperamos que siga celebrando muchos más). Por cierto, creemos que nos debe un disco y un concierto cantando a dueto con sus amigos.
Ha sido acreedor de innumerables premios y reconocimientos a lo largo de su carrera. Indudablemente, Enrique nació con buena estrella. En general es un tipo alegre y carismático, aunque a veces se pasa de la raya. Polémico y controvertido, Guzmán ha tenido que salir de uno que otro conflicto que lo ha puesto en la mira de sus detractores.

Pero (independientemente de los miles de sentimientos encontrados que una figura como él pudiera despertar), al final nos quedamos con lo más positivo: su calidad de artista y cantante que es lo suyo y en lo que siempre ha tratado de darnos lo mejor de sí mismo… Representa a un tiempo y a una generación que llegó para quedarse…

A pesar del tiempo y de la distancia, cada vez que lo escuchamos, Enrique Guzmán consigue emocionarnos con cada una de sus emotivas interpretaciones.

Enhorabuena Enrique Guzmán, feliz cumpleaños y gracias por tantos años de gratos momentos y entrañables recuerdos.


Enrique Torres


Desde el arranque de su carrera como solista y hasta comienzos de 1970 fue cantante exclusivo de CBS-Columbia  para la cual grabó 12 LP’s (141 grabaciones) además de una considerable cantidad de canciones que  solamente aparecieron en 45 r.p.m. (36 grabaciones aproximadamente). En una breve separación contractual con CBS entre 1967 y 1968 realiza 23 grabaciones para el sello discográfico Cisne- Acuario. Otros sellos discográficos que lo tuvieron en su elenco fueron Peerless, Raff, Chapultepec y Orfeón.

Deseamos que disfruten de la siguiente selección musical. Hemos aprovechado para actualizar nuestro canal en youtube.
  
No debo decirlo, incluida en su primer disco de larga duración publicado a finales de 1960 y para muchos su mejor disco. Esta canción fue interpretada en la película “Lizzie” por Johnny Mathis en 1957.
Hermosa, canción a dúo con Leda Moreno, formó parte de la obra de teatro Amor al Revés es Roma en 1963.

 
El mar no canta, la balada italiana estuvo presente en buena parte de la discografía de Enrique, una muestra de 1964 incluida en su álbum El Romántico.
Más cerca, excelente versión a un tema de corte cinematográfico que se incluyó en su LP de 1965 Éxitos internacionales.
Nuestro mundo, de su álbum de 1966 Sentimental y Alegre destaca esta balada norteamericana.
Baby I’m Sorry, en su búsqueda por conquistar el mercado estadounidense graba dos discos sencillos para CBS-Columbia americana en la primavera de 1966.
Tan cerca, de su propia inspiración les presentamos la versión que registró para  CBS-Columbia americana en 1966. Muy diferente a la que realizó en México.

 
Acércate, también de su inspiración este número incluido en su álbum de 1967.
Sé que sólo a ti, composición de Armando Manzanero esta grabación de su época en discos Acuario a finales de 1967.
Cuando tú regreses, de la inspiración de Fernando Z. Maldonado esta canción que sólo apareció en un disco de 45 r.p.m en 1969 y posteriormente en una recopilación del sello Harmony.
Tiempo de amor, del sencillo Silvia y Enrique de 1969 este número forma parte de sus últimas grabaciones para CBS.
Vida de amor, la mejor pieza de su disco de larga duración en la marca Peerless publicado en 1971, tuvo una sola re-edición en 1974.
Juntas las dos, de la obra de teatro Sugar esta grabación junto a Silvia Pasquel en 1975 para el sello Raff. En una de sus participaciones en televisión la representó junto a Verónica Castro.
Con y por amor, su último gran éxito en 1982 fue esta composición de Mario Molina Montes y Chamín Correa, una grabación del sello Orfeón.