BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.

Sus amigos,

Ricardo y Alejandro Martínez Arreola

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL BOLERO… EVOCACIÓN DE LA ÉPOCA DE ORO

PRIMER PARTE
La Nostalgia de los Primeros Años

El siglo XX se engalanó con la presencia del ritmo musical de mayor arraigo e identidad nacional: el bolero, producto de la fusión de la danza habanera y la canción lírica tradicional.

El primer bolero mexicano (desde 1919 es una indiscutible favorita del cancionero popular) se debió a la inspiración de Armando Villarreal: Morenita mía. Al iniciarse la segunda mitad de los años veinte del siglo pasado, apareció en la escena musical Augusto Cárdenas Pinelo, el inolvidable Guty Cárdenas, trovador de origen yucateco que en su peculiar estilo interpretativo inmortalizara Presentimiento, de Emilio Pacheco (1926); Rayito de sol, de la inspiración de Ermilo Padrón y Nunca (1927) de Ricardo López Méndez y muchas más que registrara para el sello Columbia, hasta su trágica muerte en abril de 1932.

El origen del bolero mexicano es muy similar al del tango argentino: los dos nacieron en la obscuridad de algún bar ubicado en desagradables callejones de barriada en dos incipientes ciudades de América (México y Buenos Aires) que escondían bajo la sombra proyectada por un farol, las profundas contradicciones capitalistas en el umbral del siglo XX cambalache.

Agustín Lara es el auténtico creador del bolero mexicano, de carácter citadino, clasemediero, repleto de elementos modernistas e irreverente ante la moral provinciana heredera del porfiriato. La sensibilidad lariana, lánguida, sensual y alter ego de la bohemia, hicieron del Flaco de Oro, el símbolo de toda una generación y desde luego, el centro de la industria musical que giraba ya en torno a los medios masivos de comunicación imperantes en la época: la radio, el cine y la ya consolidada industria discográfica.

Con el bolero Imposible (1928), la canción romántica se transformó y todo un continente cantaría el repertorio más sublime de la lírica larista. Los nuevos rumbos que tomaría la canción popular mexicana estarían acompañados a partir de entonces, por los acordes extraídos por un arrobamiento casi místico de un elegante piano de cola. En la obra del célebre músico poeta, se reinventaría el mundo de la bohemia entorno de una mujer que, convertida en diosa, llena del veneno que fascina en su mirar, ocuparía el centro de ese nuevo y palpitante universo.

El género musical más popular en el mundo de habla hispana ha resistido con orgullo y majestad el inclemente paso del tiempo. En el modesto paisaje rural de la Cuba de finales del siglo XIX asomaron apenas las primeras notas de sus cadenciosos ritmos… Su embrujo casi místico, las ha llevado a recorrer el mundo entero hasta nuestros días, con una invitación permanente al baile lento, sensual y acariciante.

El bolero ha tenido la virtud de reinventarse día a día. Cada generación (desde aquella fecunda y añorada constelación de compositores y cantantes de los años treinta) hasta nuestros días, el ritmo romántico por excelencia, se ha mantenido vigente en el gusto popular.

En los primeros boleros que se popularizaron en los años treinta se destaca el acompañamiento musical a base del piano y violines. Los sonidos en blanco y negro del piano llenaron de armonías las letras de las canciones románticas y cursilonas interpretadas por las voces eternas de los cancioneros de la época, las cuales gracias a la melancolía del violín, recrearon un ambiente de sentimientos líricos que iban de lo alegre a lo trágico.

En esta prolífica e inolvidable etapa del bolero se crearon de páginas clásicas de nuestro cancionero popular: Agustín Lara (Rosa, Mujer, Enamorada, Nadie), Gonzalo Curiel (Vereda tropical, Sin lágrimas, Incertidumbre), Chucho Monge (Sacrificio, Creí),María Grever (Júrame, Así. Cuando me vaya, Alma mía), Joaquín Pardavé (Negra consentida, Falsa), Alfredo Nuñez de Borbón (Siempreviva, Consentida), Alberto, Ernesto y Abel Domínguez (Desprecio, Frenesí, Perfidia), Miguel Prado (Duerme, Nieve), José Sabre Marroquín (Nocturnal), Mario Álvarez (Angelitos negros), y Ricardo Palmerín (Semejanzas, Peregrina).

No podemos dejar de advertir que la influencia de las bandas de jazz de Norteamérica le dieron al bolero su proyección internacional definitiva: Aquellos ojos verdes de Adolfo Utrera y Nilo Meléndez (1930) y Adiós, linda morena (1931) de Eric Madriguera, son los ejemplos más representativos de esta modalidad.

En Puerto Rico, otra variante fue impuesta en 1934 por el Jibarito Rafael Hernández y sus ya clásicos Lamento borincano, Capullito de alhelí, Silencio y Lo siento por ti, pues ofreció un nuevo camino, paralelo a la línea romántica larista, al crear un bolero festivo, despreocupado y con aires marcadamente tropicales.

Por supuesto que en la consolidación del bolero, el papel de los intérpretes fue determinante. Cada solista, dueto o trío se distinguía por su peculiar estilo para decir las cosas. Entre las grandes voces de México que a partir de 1930 matizaron los sonidos de la radio y los discos, recordamos a: Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu El tenor de la voz de seda, Luis G. Roldán El cancionero romántico, Néstor Mesta Chaires, José Mojica, Genaro Salinas La voz de oro de la radio, Ramón Armengod El chansonier de moda, Fernando Fernández El crooner de México y Pedro Vargas El tenor continental. Entre las cancioneras, gozaron de notable popularidad las voces de Ana María Fernández La cancionera del estilo único, Chela Campos La dama del bastón de cristal, Las Hermanas Águila El mejor dueto de América, Ana María González, Lupita Palomera y Toña La Negra La sensación jarocha.

En 1935 el bolero transformó su estructura original adaptando a sus ritmos las nuevas armonías impuestas por el internacional Cole Porter, creador del bolero-beguine (el primer bolero de este corte se llama Beguine the beguine –Volver a empezar-). Por cierto, gracias a la versatilidad de esta corriente, al finalizar los cuarenta, Rubén Fuentes y Alberto Cervantes darían forma al bolero ranchero y ajustándose a los ritmos juveniles de la época, a partir de los años sesenta, se crearía el género denominado balada, que escuchamos con agrado en nuestros días.

El alma enamorada de México siguió regalándonos boleros en los grises años de la Segunda Guerra Mundial, con un éxito sin precedentes. El nombre de nuestro país brillaba con intensidad en la pasarela musical internacional gracias a los clásicos Perfidia y Frenesí de Alberto Domínguez; Amor, amor de Gabriel Ruiz; Bésame mucho de Consuelito Velásquez y Solamente una vez de Agustín Lara. La importancia del bolero en esta época se hizo evidente pues las grandes orquestas norteamericanas realizaron verdaderas creaciones de estas piezas, sin olvidar que las voces consagradas de Frank Sinatra, Nat King Cole y Doris Day, por ejemplo, sucumbieran ante el embrujo cautivante de nuestra canción romántica por excelencia: el bolero.

El miedo y la incertidumbre ante un posible ataque a la capital azteca por los países del Eje Roma-Tokio-Berlín, sirvieron de tema inspiración a los compositores del género. Entre los boleros más representativos de esta época recordamos Humanidad (1943), de Alberto Domínguez, Despedida (1941) de Pedro Flores y Miseria (1944) de Miguel Ángel Valladares.

Cuando los años cuarenta estaban en su ocaso, el bolero enfrentó una ola de fuertes críticas encabezadas por una corriente moralizante denominada Liga de la Decencia y que en México, encontró apoyo del gobierno del Presidente Ávila Camacho. Muchos boleros fueron satanizados por los nuevos inquisidores quienes encontraron en Agustín Lara, al principal enemigo de la sociedad. Por ejemplo, su bolero Palabras de mujer, se retiró de la circulación en radio y discos por una frase calificada de blasfema, la cual fue modificada por Salvador García para quedar como actualmente la conocemos (la canción originalmente decía “Aunque no quiera Dios, ni quieras tú, lo quiero yo…”). En esta época, también fueron censuradas canciones de Cri-Cri (Los tres cochinitos, por ejemplo) y satanizadas películas como Blancanieves y los Siete Enanos de Walt Disney.

Ante la crítica, el bolero buscó refugio en aquellos lugares que le vieron nacer. Los barrios y los cabarets le ofrecieron nuevos motivos de inspiración: el amor de la calle, de una aventurera, hipócrita o perdida mujer, fueron recreados en la pantalla de plata por Fernando Fernández y Meche Barba, quienes pasaban los más inverosímiles sufrimientos ocasionados por padrotes y gangsters empeñados en impedir su rumbero amor.


Continuará....


Por el momento los dejamos con algunas de las más bellas joyas del cancionero popular interpretadas en diversas épocas por auténticas voces de evocación.


Imposible de la inspiración del músico poeta Agustín Lara en esta grabación del siempre recordado trío Garnica Ascencio en el lejano año de 1928.



Falsa una de las composiciones más recordadas de Joaquín Pardavé en esta versión inmejorable de Juan Arvizu grabada en 1931.



Tu partida del finísimo compositor Gonzalo Curiel con esta interpretación daba comienzo la trayectoria artística de las Hermanas Águila en el año de 1935.



Eternamente del compositor chiapaneco Alberto Domínguez en la voz de Chelo Tovar acompañada por la Lira de San Cristóbal en el año de 1942.



Duerme inolvidable composición de Miguel Prado que en las voces de Las Tres Conchitas encontró una de sus mejores interpretaciones en el año de 1949.



Otra primavera en la voz Irma Carlón una de las mejores intérpretes del creador del bolero moderno Vicente Garrido , en esta grabación de 1958 la orquesta es dirigida por Mario Ruiz Armengol.



Invierno de la autoría de Chamín Correa en esta bella versión realizada por Linda Arce en el año de 1959 para el sello Musart.



Mi amor por ti de la corriente feeling del bolero el compositor Miguel Pous se hace presente a través de la inmejorable versión de Marco Antonio Muñiz en esta grabación de 1962.



La señal una hermosa composición de Álvaro Carrillo que también es asociado con la corriente feeling, aquí les ofrecemos la magnífica interpretación de Andy Russell realizada a fines de 1969.



Una aportación de nuestra videoteca a ese inmenso mundo de imágenes y sonidos que se construyen día con día en la red.














domingo, 9 de mayo de 2010

FRANK SINATRA... DE AQUÍ A LA ETERNIDAD


El Viejo Ojos Azules fue un personaje complejo, representativo de la vida cultural de los Estados Unidos de América y del mundo en el siglo XX. Es una figura emblemática porque transitó por la experiencia de ser un inmigrante y su éxito fue la culminación del sueño americano. Fue sucesivamente desconocido, adorado, olvidado, recordado, convertido en un ídolo, puesto en la lista negra, tratado como celebridad, denigrado, exaltado, según los caprichos del público. Pero lo que lo hace inmortal (lo que lo convirtió en una leyenda viviente) son sus excepcionales dotes musicales y su privilegiada voz.

Desde que en 1939 La Voz grabó al lado de Harry James su canción favorita All or nothing at all (Todo o nada) y durante casi sesenta años, SINATRA supo mantener a la gente fascinada con una sutil y poderosa fusión de elementos, entre los que se distinguían siempre sus influencias jazzísticas. FRANK SINATRA, tenía mucho ritmo e interpretaba las canciones con voz firme y diestra no exenta de un toque de ironía. Además, su sentido de la cadencia y su habilidad para dar espontaneidad a las frases de la canción reflejaba la experiencia de la vida y el conocimiento pleno del sentir de su público.

Durante los años cincuenta, La Voz se negó a desaparecer del escenario musical. Su nombre se volvió noticia no por su modo de cantar, sino por sus conquistas amorosas y su amistad con personajes del hampa. El regreso de SINATRA a los primeros lugares de popularidad se debió en gran medida a su sobresaliente actuación como Angelo Maggio en la cinta DE AQUÍ A LA ETERNIDAD, la cual le valió además un Oscar de la Academia. De esa época son sus mejores grabaciones para la Capitol Records, muchas de las cuales se han convertido en verdaderos clásicos populares de nuestro tiempo.

Al iniciar la década de los sesenta, SINATRA creó su propia empresa discográfica Reprise Records y logró imponerse a la influencia avasalladora del rock and roll gracias a su talento y a varias grabaciones que han hecho época. El arte de La Voz logró que en 1973 abandonara su prematuro retiro con la presentación de nuevas canciones y llevando hasta prácticamente mediados de los noventas una brillante trayectoria artística.

El 1994 SINATRA recibió un Grammy especial como un tributo a su destacada trayectoria artística. La presentación de La Voz en la ceremonia de entrega de premios corrió a cargo de Bono, vocalista del Grupo U2. Esta fue la última presentación pública que hizo FRANKIE BOY...

Se han escrito muchas obras que analizan la singular trayectoria artística de este excepcional intérprete. Pero para poder experimentar todo el poder de su arte nos sería suficiente escuchar una de sus canciones más significativas I’ve Got You Under My Skin (Te llevo bajo mi piel) en la que aparecen toda la majestad y todo el esplendor de su voz y fraseo incomparables.


El 14 de mayo de 1998 FRANK SINATRA entonó su última nota... A partir de entonces La Voz se escuchará DE AQUÍ A LA ETERNIDAD...


*Las imágenes presentadas corresponden a nuestra colección de discos de vinilo, dos fotografías de su época en Capitol y dos más de nuestro archivo relacionadas con su segunda visita a la Ciudad de México en la primera mitad de los años 60's. Se pueden apreciar entre otros a Rodolfo Landa actor y líder sindical de la ANDA en esos años.

Nos permitimos compartirles algunas canciones que seguramente disfrutaran gratamente.

Stardust (Polvo de estrellas).
Una inspiradísima composición de Hoagy Carmichael del lejano año de 1927. Sinatra realizaría su mejor versión a esta canción junto a la Orquesta de Tommy Dorsey y el grupo vocal The Pied Pipers en el amanecer de los años cuarenta para el sello de la RCA Victor.



Saturday night (Is The Loneliest Night in The Week) (Sábado por la noche).
Una rítmica composición de Jule Styne con letra de uno de los amigos cercanos de Sinatra, Sammy Cahn. Esta versión corresponde a la realizada para el sello Columbia en el año de 1944.



From here to eternity (De aquí a la eternidad).
Esta versión fue registrada en 1954 para la Capitol y coincide con el año de su primera visita a nuestro país.




Amor
Composición del maestro Gabriel Ruiz Galindo con letra de Ricardo López Méndez. Hace algunos días en las siempre deliciosas charlas de café que tenemos con nuestro buen amigo el Ing. Érik Castañeda De Isla Puga recordábamos las canciones que Sinatra había interpretado de compositores mexicanos, destaca por orden cronológico ésta que aquí les presentamos registrada a finales de los 40’s, Granada del músico poeta Agustín Lara y La mentira del también famoso Álvaro Carrillo registradas en los años sesenta.




Meditation (Meditación).
Canción memorable de Antonio Carlos Jobim y Newton Mendoca compuesta en 1962. Las sesiones de grabación de Sinatra y Jobim durante la década de los sesentas son auténticas joyas musicales.




When somebody loves you (Cuando alguien te ama).
Del álbum Sinatra 65 y de la inspiración de sus buenos amigos Cahn y Van Heusen esta interpretación maravillosa del “Sultán de los desamayos”.




Close to you (Cerca de ti).
De las tantas versiones que se han registrado a lo largo de los años para esta composición de Burt Bacharach y Hal David, en el álbum Sinatra and Company de 1971 podemos escuchar sin duda alguna una de sus grabaciones más exclusivas.




Les ofrecemos algunas cosas de nuestra videoteca.








viernes, 23 de abril de 2010

JERÓNIMO MERINOS OBANDO...UN TROVADOR INOLVIDABLE



Hace muchos años, un joven al que la vida, la caprichosa vida le había robado su niñez, se postró frente a la playa para mirar cómo se perdía el sol entre las aguas del mar. La brisa mojaba sus cabellos rizados... El rocío de aquella tarde se convirtió en llanto... Tenía que despedirse del mar y de sus cosas, de su gente.
El cielo se vistió de añil con leves matices rosas, grises y amarillentos. Aquella estampa era preciosa a los ojos de aquel joven que, temeroso y sin saber qué hacer, sujetó fuertemente su guitarra intentando en vano aferrarse a la tierra que lo vio nacer.

Soplaba un viento templado del este que arremolinaba las olas. El pequeño trovador jugaba con la blanca espuma mientras secaba sus lágrimas. Las gaviotas formaban bandadas sobrevolando el paisaje, en las alturas, salpicando de blanco el inmenso y profundo horizonte azul de Poza Rica. Una voz misteriosa venida de las alturas se filtraba hasta los oídos de Jerónimo para llevarlo lejos de aquel lugar. Por momentos se imaginaba en la capital, sí ese monstruo de asfalto que en los años cincuenta empezaba a llenarse toda de gente y de problemas; o tal vez pensaba que estaría en algún lugar diferente, sin gente, sin ruidos y sin tiempo para perder o ser malgastado en prisas y en las cosas tan profanas de los nuevos tiempos.



Jerónimo tenía que despedirse. Recorrió aquella línea móvil y sinuosa que formaban las olas...Y así, avanzó lentamente por aquel sendero que cambiaba despiadadamente. ¿Alguien sabrá qué pensaba el joven en aquel instante?...¿Quién sabe? Seguramente la sensación de pisar descalzo sobre la arena mojada es indescriptible para alguien que sabe que esa es quizá la última vez que lo hará. Es algo casi mágico. Una mezcla de sensaciones increíble sacudía la humanidad entera del joven trovador: sus manos estaban frías y el miedo se apoderó de su cuerpo frágil y delicado.

Entonces ocurrió un milagro. Jerónimo levantó la cara al cielo y liberó sus manos para tocar la guitarra... La sintió tibia, encantadora y hermosa como el alma de una mujer. Desde niño esa guitarra lo había conquistado. Fue su amante fiel y su compañera ideal cuando dejaba abandonarse en sus temores en la noche cerrada o cuando andaba de fiesta y todo en él y en las cosas de la vida era alegría.

Quería liberarse, quería dejar fluir en su venas el arte que vivía en su alma bohemia y respirar el universo nostálgico de aquella tarde. Los pozos petroleros humeaban como si fueran veleros en la lejanía mientras el viento se arremolinaba en su pecho. La tristeza por dejarlo todo atormentaba su alma pues no quería irse de aquel lugar... ¿Por qué no ser mejor piedra o agua o nube para no sentir? Y sin embargo sentía...Sentía una enorme pena. De aquella despedida han pasado más de 50 largos años.

En aquel encuentro con su destino, Jerónimo comprendió al fin que no le hacía falta nada para ser feliz y que nunca más volvería a sentirse solo. La tarde gris cubierta de estrellas y el viento del mar le regalaron la dicha de conocer su destino: una vida bohemia.



Su formación musical es marcadamente lírica, sus conocimientos musicales los asimilaba en todo tipo de lugares en que tenía que enfrentar esa lucha diaria por hacerse de un nombre dentro de un gremio tan exigente pero a su vez tan noble y solidario como el de los trovadores. Sí, el de los cancioneros que unen sus voces al compás de una guitarra para convertir en canción los caprichos de la vida.


Su paso por diversos tríos es extenso y muy enriquecedor en todos los sentidos posibles. El virtuosismo con el que tocaba el requinto quedó registrado en las innumerables grabaciones y presentaciones que realizó a lo largo de toda su trayectoria. Los frutos de su constancia y profesionalismo lo llevaron a conocer junto con sus compañeros de trabajo -o como él les decía mis hermanos - diversos lugares de Estados Unidos, Centro y Sudamérica, España o Japón, destinos que le dieron tantas satisfacciones y que atesoraba en incontables anécdotas musicales.
En los distintos homenajes que el gremio le brindó en vida, pudimos darnos nos cuenta del respeto y estima que le guardaban sus compañeros. Y cuando se daba la oportunidad de que nos presentara con sus amistades solía decir con mucho cariño-mira te presento a mis sobrinos ¡son mi sangre chico! - y eso lo atesoraremos siempre porque son los cimientos con lo que se construye la solidez de una familia.


Jerónimo decía que él era muy joven pero que había nacido hace muchos años. Para él, vivir consistía en saberse instalado en el juego permanente con la vida y eso es la bohemia. Una vida sin lados obscuros pero llena de caprichos que jamás llegan a significar calamidades dolorosas de las que pudiera arrepentirse luego. Y es que quizá la vida sea eso: pasar por sus inmundicias sin dejar de sonreír ni de perder jamás la esperanza.




El tiempo le reclamó su presencia en otro tiempo. En su funeral se dieron cita tantos y tan queridos amigos y familiares que con la sinceridad de su presencia y de su canto le ofrecían sin lugar a dudas la mejor de las despedidas. Y es que esta despedida no fue como aquella que tuvo de adolescente con el mar allá en Poza Rica. El recuerdo del magnífico padre y mejor esposo estará siempre vivo para su esposa, hijos y nietos.

Ahora está instalado allá, en la otra orilla. Un ligero aroma a incienso o a esencia de rosas inundaría su estancia. La luz debe ser tenue para iluminar apenas los cientos de fotos que dibujan sus recuerdos y que cuelgan de las paredes... Ahí podrá ver a sus amigos, a su familia, a su gente... A todos invita a pasar y les convida una bocanada de aire fresco que entra por la ventana. Entonces, como antes, como siempre, toma entre sus manos una guitarra y nos regala una canción mientras murmura lentamente a nuestro oído... He sabido que te amaba cuando he visto que tardabas en llegar...

Este espacio considérenlo un modesto homenaje que nuestra familia le brinda a los más de cincuenta años que Jerónimo Merinos Obando le entregó a sus pasiones: la música y la vida bohemia.

Descanse en paz,

Abril 20, 2010.

Estas son algunas de las grabaciones en las que Jerónimo Merinos Obando "El Jarocho" (como se le conocía en el medio) participó en diferentes épocas.

He sabido que te amaba y No estás sola mi amor, del álbum LP grabado por el trío Los Galantes a mediados de los años 60's para el sello Dimsa. Participaron Ovidio Hernández (primera voz) Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz)y Graciano García (segunda voz).




Caminemos y NCursivauestro amor, del álbum LP Lo Mejor de los Panchos grabaciones por el trío México para el sello Son-Art. Participaron Rafael Malvido (primera voz) Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz), Ignacio Ferniza(segunda voz).




Te vi partir, Ya no te extraño y Sin lugar a dudas, del álbum 35 aniversario de los Tres Ases para el sello RCA Victor. Participaron Héctor González (fundador y segunda voz), Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz), Roberto Lozano (primera voz), Víctor Ruiz Pasos "Vitillo" (bajo acústico, Julio Vera (bongoes), Armando Hidalgo "Rango" (tumbas).






Vivir sin ti, del CD Los Tres Ases 1951-1996 marca BMG. Participaron Héctor González (fundador y segunda voz), Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz),Alberto Ortiz (primera voz).


Déjame y Delirio del CD Los Tres Ases grabado en directo 2002. Participaron Héctor González (fundador y segunda voz), Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz) y José Antonio Bedolla (primera voz).




Imágenes, canción interpretada durante el programa matutino Día a día de la emisora XEQ 940 en noviembre de 2004. Participaron Jerónimo Merinos (requinto y tercera voz), José Antonio Bedolla (primera voz) y Francisco Nuñez Peña (segunda voz).



Estos videos son de una reunión familiar celebrada en noviembre de 2008.












Presentaciones de Los Tres Ases en distintos programas televisivos.

























domingo, 4 de abril de 2010

¡QUÉ BELLOS TIEMPOS AQUÉLLOS DEL ROCK!


La etapa denominada Los grandes años del rock and roll en nuestro país, estuvo precedida por el éxito de agrupaciones extranjeras como Los Cinco Latinos (provenientes de Argentina), quienes alcanzaron notable éxito con covers de Los Platters (Solo tú, Hay humo en tus ojos, Mi oración) y Los Llopis, originarios de Cuba, los que gracias a Estremécete, hicieron las delicias de la juventud hispanoamericana.

Entre 1958 y 1962 se formaron los pioneros y a la postre más exitosos grupos rocanroleros mexicanos. Quienes vivieron la época recuerdan con nostalgia a Los Locos del Ritmo y a su vocalista Toño de la Villa interpretando Pólvora, Aviéntense todos, Tus ojos y Chica alborotada; Los Camisas Negras –en su primera etapa se llamaban The Black Jeans- con éxitos importantes como El tigre, Tú me perteneces, Osito Teddy y La marcha de los santos. Un grupo especial y diferente porque empleó a un vocalista de color y voz nasal (Johnny Laboriel) fueron Los Rebeldes del Rock, a quienes por cierto les correspondió el honor de ser la primera en ver a la venta un disco de larga duración en abril de 1960 para el sello Orfeón; de esas primeras grabaciones se escuchan con frecuencia en el cuadrante radial La hiedra venenosa, Siluetas, Rock del angelito y Melodía de amor. Los Teen Tops dejaron testimonio de su calidad y fama internacional en tres discos de larga duración para Columbia y grabaciones a temas clásicos del género como La plaga y El rock de la cárcel; Los Crazy Boys, tuvieron como vocalista a uno de los mejores intérpretes del género Luis “Vivi” Hernández, en su voz, se recuerdan añejas grabaciones como Leroy, Ahora o nunca y Niño popis; Los Sinners colocaron dos éxitos contundentes en su efímera carrera: La carrera del oso y La novia de mi mejor amigo; Los Sonámbulos son gratamente recordados por sus covers a Carrera con el diablo y Grandes bolas de fuego; Manolo Muñoz antes de convertirse en solista llevó la voz rocanrolera de Los Gibson Boys desde Guadalajara a toda la nación para dar a conocer la balada Si te doy mi corazón y los rocks Lucila y Un gran pedazo de amor; Los Hooligans convirtieron en hits Agujetas color de rosa, Al final y Hotel de los corazones rotos; Los Hermanos Carrión se afirmaron como consentidos de la juventud gracias a sus recordadas grabaciones para Columbia y Orfeón como Creo estar soñando, Se fue, Las Cerezas y Creo estar soñando; a Los Boppers les sirvió Colina azul para convertirse en estrellas de la nueva ola y a Los Jockers les bastó colocar Cerezo rosa, la juguetona Matilda y Dulces a mi amor para hacer lo propio. Otra agrupación que alcanzó fama y notoriedad más allá de nuestras fronteras fueron Los Loud Jets muy recordados aún hoy por Agítese, haga ruido y ruede, Hermosa Laura, y Nena ¿jugamos a la casita?

Decenas de grupos de efímera vigencia y limitado éxito podrían agregarse a esta lista hasta convertirla en interminable. Todos ellos estuvieron formados por estudiantes adolescentes de clase media que refugiados en el rock and roll y haciéndose acompañar por una hamburguesa, una malteada o una coca-cola, veían pasar la vida en el México de los legendarios años sesenta.

Al terminar la moda de los grupos rocanroleros, las compañías discográficas se lanzaron a la tarea de lanzar a los baladistas imitadores de Paul Anka, Bobby Darin, Doris Day, Bobby Vinton o Brenda Lee. El éxito de las nuevas estrellas de la canción no se hizo esperar pues sus lanzamientos espectaculares incluyeron un importante respaldo orquestal con arreglos novedosos al estilo de las grandes bandas norteamericanas o europeas y sobre todo, contaron con un impresionante aparato publicitario que comprendía discos, radio, cine, prensa y televisión. El entrañable catálogo de aquellos baladistas sesenteros se engalana con la presencia de César Costa, Angélica María, Manolo Muñoz (q.e.p.d.) Julissa, Alberto Vázquez, Oscar Madrigal, María Eugenia Rubio, Lety Cisneros, Mayté y Pily Gaos (q.e.p.d), César Cervera, Miguel Ángel, Ricardo Roca, Paco Cañedo y el más destacado de todos ellos, tanto en México como en Hispanoamérica, Enrique Guzmán.

En México, el rock and roll comercial no se desarrolló (pese a que sus pioneros se empeñen en afirmar lo contrario) como una necesidad de expresión propia, ni como testimonio de vivencia cotidiana, mucho menos como rebeldía o protesta contra valores establecidos por los adultos, sino más bien como diversión y moda juvenil cuya explotación comercial en más de cincuenta años, ha generado ganancias millonarias para la industria del espectáculo.

Para 1966, los bellos tiempos del rock perdieron su presencia en el mercado. El panorama musical fue ampliamente dominado por grupos de la llamada “ola inglesa” encabezados por The Beatles, The Rolling Stones, The Who y muchos más.
Ricardo y Alejandro Martínez Arreola




sábado, 20 de marzo de 2010

LA HORA ÍNTIMA DE AGUSTÍN LARA


La música de Agustín Lara (1897-1970) ha traspasado todos los límites que imponen la distancia y el inevitable paso del tiempo. La sensibilidad lariana, logró imponerse a la sombra que, en las postrimerías de la época post-revolucionaria y de la mano de una prostituta, el amor y el desamor marcarían para siempre su rostro y su alma bohemia.

Una tarde del lejano año de 1928, sentado al piano del céntrico Café Salambó, el célebre Flaco de Oro, dejó escapar en su voz de rumor las primeras frases de un bolero que habría de redefinir el rumbo que la canción popular mexicana seguiría en las siguientes décadas. Se trata del bolero Imposible… Yo sé que es imposible que me quieras, que tu amor para mí fue pasajero, y que cambias tus besos por dinero, envenenando así mi corazón…

Agustín Lara se constituyó en pilar de la añorada XEW La voz de la América Latina desde México. Ahí, en su propio estudio, nacieron en muchas noches de inspiración cargadas de bohemia y cognac, las canciones más admirables del genial Músico Poeta. La vida, la caprichosa vida, ha querido que el nombre y la memoria de ese lejano programa radiofónico estén aquí revividos para fortuna nuestra, en permanente homenaje al genial compositor que afirmaba componer sus canciones al piano por un milagro que sólo podría atribuírsele a Dios...

Creemos que tenía mucha razón en decir eso. Estamos seguros que en este espacio, de vez en cuando se asomará tímidamente, a la distancia, la imagen de una misteriosa silueta, delgada en extremo, escribiendo en versos de cristal su serenata de amor… El viento llevará en el ambiente las notas lanzadas como serpentinas por un elegante piano a las musas que se alejan como la tarde, entre el humo de un cigarrillo… Sus pobres manos, alas quebradas…

Ricardo y Alejandro Martínez Arreola




sábado, 13 de marzo de 2010

VIBRACIONES MUSICALES 6.20...UNA PRODUCCIÓN DE LUIS MENDOZA RAMÍREZ PARA RADIO 6.20...MÉXICO



“Hola, sí Usted, nos permite un momento…Gracias”. A nombre de un numeroso grupo de amigos y parientes radioescuchas de esa legendaria estación que es XENK Radio 6.20, nos permitimos manifestar nuestras más sinceras condolencias a la entrañable familia de Don Luis Mendoza Ramírez por la desaparición física el pasado 9 de marzo de ese hombre de exquisita sensibilidad musical, de gran calidad humana, de esfuerzo loable y honesto que nos ofreció en cada una de sus cápsulas como regalo a nuestros oídos, a nuestra presencia, una invitación sin así desearlo a guardar un recuerdo grato en nuestra memoria como tributo a su existencia. Cuando se trata de verdaderos genios, todos quisiéramos que nunca se fueran, que siguieran dando más y más, pero contra los designios divinos no podemos interponernos.

Nuestro amigo era todo un caballero y su trato para con nosotros y nuestra familia siempre fue amable, en las reuniones Don Luis se encargaba personalmente de cambiar los acetatos en su equipo modular y lo hacía de tal forma que evitaba que los ahí presentes tuviéramos el menor indicio de la joyita que nos estaba presentando. Ese era el verdadero encanto de su música: el misterio de saber el título de la pieza y el nombre del intérprete; y quizá a nadie le importaba pues todos sabíamos que tocara lo que tocara, se trataría siempre de una pieza bañada con el embrujo de la tradicional y única experiencia de la música que llegó para quedarse.

Nos permitimos ofrecerles algunos audios en los que sabrán disculpar las deficiencias sonoras. Fueron tomados directamente del espacio radiofónico "Vibraciones Musicales 6.20" entre los años de 1992 y 1999. El programa estuvo vigente en la señal de los 620 kilociclos de 1982 a 2005.


Alejandro y Ricardo Martínez Arreola.


Hasta siempre querido Amigo.


Foto tomada el 18 de octubre de 1997 con motivo del 15 aniversario del programa "Vibraciones Musicales 6.20". De izquierda a derecha: Don Luis Mendoza Ramírez (q.e.p.d.), Armando Rascón Salmón (q.e.p.d.) , Luis de Mauleón (locutor en activo de 6.20) Ricardo y Miguel Ángel Martínez Arreola, Manuel Guillén (locutor en activo de 6.20 y voz de las cápsulas presentadas) Alejandro Martínez Arreola, nuestro padre José Martínez Araiza. Abajo de izquierda a derecha, Ángela Martínez (esposa de Don Luis) y la esposa del Sr. Guillén.
















PRESENTACIÓN



Los invitamos a disfrutar de un recorrido a través de los géneros musicales que han estado presentes en México desde el momento en que los discos fonográficos empiezan a captar las voces e inspiración de los pueblos en 1902. Les platicaremos sobre el alma musical de nuestro país conformada por jaranas, jarabes y huapangos, por los corridos y crónicas populares, de la canción tradicional en el Teatro de Revista, en el nacimiento de la Radio o en la consolidación de nuestro Cine, el enriquecimiento obtenido por el intercambio cultural, musical e histórico con Cuba que dieron la acogida al Danzón, al Bolero, al Mambo o al Cha cha chá y la definición de un estilo propio en la poética Trova Yucateca. Nuestra identidad nacional explorada a través de las canciones de corte campirano o bravío, o de nuestra aportación al género universal del rock and roll al cantarlo en nuestro idioma haciendo con esto un referente para toda Hispanoamérica. En fin, deseamos que nos acompañe y disfrute de la Música sin Final.


Sus amigos,

Alejandro y Ricardo Martínez Arreola