BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.

Sus amigos,

Ricardo y Alejandro Martínez Arreola

jueves, 9 de junio de 2011

DISCO, TÓCAME AQUÉLLA PIEZA


La música es vivencia y recuerdo. Las notas de una canción o una melodía, tienen el encanto mágico de avivar en nosotros recuerdos felices o bien melancólicos. Y es muy difícil que podamos evitar disfrutar de ese encanto inmarcesible que al paso de los años nos sigue deleitando. Son esas canciones que asociamos con los momentos idos para siempre, en que la vida era mejor o que por lo menos creíamos que lo era para nosotros y para los nuestros. Y como alguna vez escribió Serrat sobre alguna vieja canción, viene a nuestro encuentro desde el olvido, reclamando una deuda que nunca acabamos de pagar, arrastrando lo que fue y lo que pudo hacer sido... En fin revuelve todas las cosas que guardamos en el pozo del ayer.

Seguramente todos recibimos como regalo o bendición de nuestros mayores, una especie de cancionero que se fue almacenado en nuestro párvulo disco duro sin mediar permiso alguno. Y así, recopilamos recuerdos musicales de otros para después convertirlos en nuestros, con la única esperanza de que se continúen transmitiendo a quienes habrán de llegar. Por eso la música nos reúne en un lugar que nos es común a todos y en el que el tiempo y la distancia se confunden y en el que sólo acertamos a balbucear: “Esa canción la escuché también con…”, o “La viejita se oye mejor…”, o ¿También estaba en inglés, no?”... y muchas frases más.

Las interpretaciones de una canción -sobre todo aquellas que son verdaderamente excepcionales-, son las que permiten captar para siempre su espíritu y por ello no envejecen. Así, en cada época, recrearan el repertorio de lo entrañable y nos harán comentar los instantes nostálgicos a partir de cada género musical pues a fin de cuentas, en cada nota y ritmo, se encierra una historia escrita o cantada por sus compositores, sus intérpretes y sus orquestas.

 

A las versiones de una misma canción desde hace algunos años en México –que no son tantos como parece- se les aplicó el término en inglés "cover" (lo que cubre o tapa algo). Algunos lo han equiparado como sinónimo de "copia", muchos otros prefirieron llamarles sencillamente "refritos"; aunque en ocasiones, tomando en consideración el contexto en que son aplicados, éstos términos adoptan una connotación negativa.

Ahora bien, cuando se analiza en retrospectiva un producto musical (el término cover comenzó a utilizarse probablemente a principios de los años ochenta y en la actualidad, generalmente una persona menor a 20 años no lo usa) la idea que nos formamos suele ser muy diferente debido a la información que nos llega. Por ejemplo, con las grandes estrellas de la música juvenil que surgieron de esa multitud bulliciosa de chamacos rocanroleros en los años 60’s, para quienes lo más importante era que ese vehículo de expresión juvenil sonara en nuestro idioma, con sus aciertos y desatinos, que se pudiera por analogía además de bailarlo, el entenderlo y cantarlo, para la mayoría de los jóvenes de ese entonces -quizá también para los de hoy-, no tenía mayor relevancia conocer quién o quiénes eran los primeros que cantaron tal o cual canción. Hubo, desde luego, los que prefirieron escuchar las versiones -principalmente norteamericanas- de los éxitos del momento; los demás tenían por tanto a todos los medios de difusión trabajando por irradiar a esa pléyade de cantantes o grupos locales que los regocijaban en nuestro idioma.



Por cierto, de este género musical algunos coleccionistas que en ardua labor de investigación han rastreado varios miles de grabaciones de las que se hicieron versiones al español entre 1960 y 1965, estiman que sólo un diez por ciento puede considerarse composiciones originales. Aunque no fue un efecto solamente en México, en realidad el rock and roll americano y todo lo que a su alrededor se construyó, pasó como una inmensa aplanadora por diversos países sin dejar alternativa alguna para los jóvenes compositores que entre traducciones y adaptaciones vieron pasar esos días.

En la segunda visita de Paul Anka a México a finales de los años 60’s respondió de esta manera a una pregunta de Víctor Blanco Labra: "Sobre las versiones de mis canciones a cargo de César Costa y de Enrique Guzmán te puedo decir que estoy muy contento de haberles conseguido un buen empleo a ambos-y esboza una sonrisa-. Ya en serio, en este negocio todos hacemos versiones de otros artistas. Me da gusto que escojan mis éxitos. No importa."



Dentro de la música popular cada generación disfruta de innumerables canciones envueltas en versiones y matices acordes a su tiempo y espacio -algunas pueden ser sublimes o simplemente soberanas aberraciones- y muchas veces ignoramos que las canciones de nuestros tiempos, nacieron varias décadas atrás.

Para ilustrar este comentario, citaremos sólo algunos ejemplos -que por cierto abundan en el cancionero lírico nacional-. La composición Ojos tapatíos de Fernando Méndez Velázquez y José F. Elizondo fue estrenada en la revista Las musas del país en 1913, de la que tanto el tenor José Limón en la segunda mitad del 10’ y Jorge Negrete en los 40's realizaron formidables interpretaciones (hasta el día de hoy continúa en el repertorio de muchos cantantes). Nuestro Flaco de Oro Agustín Lara concibió Granada en 1932 teniendo a Juan Arvizu como su primer intérprete; esta canción de corte español es considerada por algunos tenores como la tour the force (prueba de fuego) y de la que se dice que el músico poeta quedó complacido hasta el punto de las lágrimas con la versión realizada por Mario Lanza en los años 50’s. Frank Sinatra la llevaría al disco al igual que La Mentira (Yellow days) de Álvaro Carrillo, en la década de los 60’s. (Granada es, sin duda, la canción de Lara que más versiones ha tenido a lo largo de los años). Por otra parte, Solamente una vez fue estrenada por Ana María González en 1941 durante una gira en Buenos Aires y el padre de los crooners, el genial Bing Crosby lograría su internacionalización en el idioma inglés en 1945 al presentarla como You belong to my heart (por cierto, un año antes había popularizado Amor del compositor Gabriel Ruiz, hace poco se utilizó como identificativo de una telenovela en voz de Luis Miguel). Del vasto repertorio de la compositora María Grever destacan Júrame (1927), Alma mía (1931), Cuando me vaya (1932), las cuales encontraron estupendas versiones al transcurrir de los años. La entrañable compositora de mirada triste alguna vez comentó que su mejor intérprete era el tenor Néstor Mesta Chayres. Perfidia y Frenesí de la inspiración de Alberto Domínguez concebidas en 1938 y 1939 respectivamente, lograron el boom mundial a principios de los años cuarenta en las versiones de Glenn Miller y de Mr. Frenesí Artie Shaw quien afirmó en una entrevista "Sabía que tenía un hit en mis manos" (la partitura la fue a buscar directamente a la XEW en donde fue atendido personalmente por Emilio Azcárraga Vidaurreta allá por 1940 aprovechando sus vacaciones en Acapulco). Bésame mucho (1941) de Consuelito Velázquez se convirtió en todo un suceso en 1944, originando versiones en muchísimos idiomas y hasta la fecha mantiene su frescura. En la primera mitad de los 60’s, Javier Solís triunfaba enormemente con la estupenda grabación que hizo para Sombras a ritmo de bolero, quedó sólo para el comentario que éste en realidad era un tango compuesto por José María Contursi y Francisco Lomuto en 1943. El Apagón que a principios de los años 90’s la veracruzana Yuri convirtió en un trancazo musical muy moderno y estilizado, sólo algunos pocos recordaban que La sensación jarocha Toña la Negra cantaba en plena segunda guerra mundial esta conguita de Esperón y Cortázar, para el olvido el contexto que la había inspirado: los ahorros de energía que se les pedía a los consumidores y los simulacros que se realizaban en caso de un ataque aéreo.

En los años 50's, Mariano Rivera Conde convirtió a la RCA Victor en la principal empresa de la industria del disco reuniendo en su catálogo a las más grandes estrellas de la música popular. Muchos de estos artistas se vieron precisados a regrabar sus viejos éxitos alcanzados 10 o 20 años atrás. La razón era muy sencilla pues había que dejar constancia del empleo de la nueva tecnología llegada para quedarse: la alta fidelidad. Así, Lupita Palomera, Fernando Fernández, Pedro Vargas, Agustín Lara, Toña la Negra y muchos más, regresaron a los estudios para ofrecer con nuevos arreglos, versiones actuales de los temas que los consagraron. Si bien gracias a este experimento esos discos siguen teniendo vigencia en nuestros días, lamentablemente quedaron sepultadas en el olvido las versiones originales de clásicos como Vereda tropical (1936) de Gonzalo Curiel en la voz de Lupita Palomera que se puede escuchar en el film Hombres de mar de 1938, poco antes la había estrenado la cantante Lydia Fernández.




¿Ya ve usted?... ¿Cuántas cosas caben en una canción y cuánta razón tenía Serrat al decir que te manda a la lona de un gancho al corazón, una vieja canción pasada de moda, que a tu pesar invoca los besos del ayer y los vuelve a poner en tu boca. Y nos toma, nos trae, nos lleva, nos hiere, y nos mata, tan dulce y tan ingrata, una vieja canción.

Amigos nuestros, hemos decidido por esta ocasión colocar un número mayor de canciones con la única intención de ofrecer dos versiones en idiomas diferentes de una misma pieza, no es un ejercicio de comparación o de elección, es sencillamente descubrir o volver a escuchar alguna de ellas.

Oración Caribe, del músico poeta Agustín Lara compuesta en 1934 y grabada por él mismo bajo el sello Decca, Toña la Negra hizo una extraordinaria grabación una década después para el sello Peerless.


Tonight will live, la actriz y cantante Dorothy Lamour la llevaría al disco en 1937 como parte de la cinta hollywoodense Embrujo del Trópico, musicalizada por Agustín Lara y en las adaptaciones al idioma inglés Ned Washington.


Cuando vuelva a tu lado, quizá la canción de María Grever con más versiones a lo largo del tiempo, desde 1935 adquirió carta de internacionalización. Aquí la voz del Gitano de México Néstor Mesta Chayres en el sello discográfico Peerless.


What a difference a day made, la inolvidable voz de Dinah Washington la popularizó nuevamente en el mercado estadounidense durante 1959, formidable cantante del elenco Mercury.


Would I love you (love you, love you), la rubia Patti Page la llevó al disco en el mes de enero 1951 bajo el sello Mercury, ocupó el lugar número 4 de las listas del Hit Parade de aquel año.


Mucho, mucho mucho, fue el título con el que María Victoria la grabó para el sello discográfico de la RCA Victor a finales de 1951, sin duda alguna, una versión insuperable.


On the street where you live, composición de Frederick Loewe para el musical de Broadway Mi bella dama en 1956, en ese año la versión que se imponía en el gusto popular era la de Vic Damone para el sello Columbia. En 1964 esta canción nuevamente alcanzó muchísima notoriedad gracias a la adaptación cinematográfica.


La calle donde tu vives, el Caruso del Mayab Nicolás Urcelay nos complace con su inmejorable versión también para el sello Columbia, de su llamado disco inconcluso.


El reloj, los Tres Caballeros se anotaban un trancazo musical en 1956 para el sello Musart, quizá de la inspiración de Roberto Cantoral esta sea la canción con más versiones.


Pardon, la talentosa Dalida llevó al disco para el sello Barclay con importante popularidad en 1957 su interpretación para este número.


Sabor a mí, compuesta por el inolvidable Álvaro Carrillo a finales de los años cincuenta, les presentamos una grabación histórica por él mismo en el sello discográfico XEW, se dice que una vez terminadas las presentaciones de los artistas en la emisora, los conducían a otro estudio dentro de las instalaciones y grababan a manera de concierto íntimo a distintos compositores o intérpretes. El disco tiene entre otros textos la siguiente leyenda:"Tiene Usted en sus manos un verdadero tesoro. Esta es la última grabación que realizó Álvaro Carrillo, cantando sus propias canciones, acompañándose él mismo. Es decir, son sus canciones tal y como las sintió y las escribió". Para todos sus seguidores esta grabación vale mucho la pena. Falleció en abril de 1969.


Be true to me, la silueta rubia de la canción Doris Day, nos ofrece su excelsa versión registrada para el sello CBS en 1963.


Estou Pensando Em Ti, una composición de los brasileños Benil Santos y Raul Sampaio en la voz de Maysa Matarazzo en una grabación de 1960.


Estoy pensando en ti, al músico poeta Agustín Lara se le adjudica erróneamente en algunas ocasiones esta composición siendo que realmente es una traducción - al parecer la única que hizo- se incluyó en el cotizado último disco de larga duración del mismo nombre que grabó en los estudios de Orfeón en 1966 como un pretexto para celebrar –también con inexactitud-sus 66 años.


Non, je ne regrette rien, Edith Piaf , cariñosamente llamada el gorrión francés grabó en 1960 (tres años antes de morir) este bello número en el que se contiene toda la intensidad de su vida, original de Vaucaire y Dumont.


No me puedo quejar, Los Cinco Latinos un grupo vocal argentino muy popular en México realizó su versión en 1961 para el sello discográfico que registró su mejor época, la Columbia.


Again, esta composición de Lionel Newman originalmente alcanzó gran popularidad en 1949, una década después la juventud se reencuentra con este número en la versión de Ricky Nelson para el sello Imperial.


Tal vez, del primer álbum como solista de Enrique Guzmán grabado en la Columbia en 1961, quizá el baladista más importante de esa década.


To love and be loved, a Sammy Davis Jr. se debe el descubrimiento de uno de los baladistas mejor posicionados en los años 60’s y también uno de nuestros favoritos, nos referimos a Vic Dana, que en 1962 llevó al disco este número para el sello Dolton.


Amar y ser amada, en 1962 la Novia de México Angélica María en los estudios de grabación de la marca Musart dejaban constancia de una de sus interpretaciones mejor logradas de aquella época.


Perdóname mi vida, de la inspiración de Gabriel Ruiz el baladista Alberto Vázquez hizo toda una creación con su versión realizada para la Musart en 1963.


As long as there’s forever, el siempre recordado Andy Russell popularizó esta canción en el mercado norteamericano en su costumbre de combinar dos idiomas para algunos números musicales, es una grabación para la Capitol.


Tenez-Vous bien, su prolífico autor el italobelga Salvatore Adamo llevó al disco esta formidable canción en 1967.


Mi gran noche, el cantante español Raphael muy popular en México desde mediados de los años sesenta, encontró en esta canción una auténtica carta de presentación. Una grabación publicada en México por Capitol.


Il cuore è uno zingaro, los festivales de la canción fueron muy populares desde la década de los cincuenta, uno de los más influyentes es el de San Remo, muchas de las canciones que triunfaron o eran finalistas se llevaban al disco en distintos idiomas. La canción número uno de la edición de 1971 en voz de Nada para la RCA Victor.


Mi corazón es un gitano, esta canción significó la primera grabación de la temperamental Lupita D’Alessio en 1971 para el sello Orfeón. Muy lejos estaba del estilo que la caracterizó posteriormente.


Excuse me, el cantante español Junior llevó al disco su composición de 1973 tanto en español como en inglés para la RCA Victor. Una balada muy recordada desde entonces.


Perdóname, la cantante Estrellita se consagró con este número al realizar una versión muy bien lograda en el discreto sello Raff en 1974.


Laughter in the rain, del amplio repertorio de éxitos del neoyorkino Neil Sedaka este gratísimo número de 1974, triunfadora en las listas de popularidad de la Unión Americana.


Amor en la lluvia, César Costa en su producción de 1993, nos ofreció su personal versión para este número de felices recuerdos.

miércoles, 13 de abril de 2011

MÉXICO DE MIS RECUERDOS


Primavera de la Canción Nacional

Los primeros años de la vida independiente de México, convirtieron a nuestro país en crisol de inquietudes diversas inspiradas por el grito de libertad. La influencia del pensamiento francés no sólo en el terreno de las ideas, sino en el de la cultura en general y por supuesto en la música, creó un ambiente ideal para que, al correr de los años, los grupos de mestizos, negros, mulatos y demás castas, transformaran los ritmos exportados de la Madre Patria como las seguidillas, fandangos y zapateados, para tornarse en populares jarabes, jaranas y huapangos, que a la postre, se convertirían en auténticos símbolos del espíritu de la Nación recién formada.

Para algunos estudiosos de la materia, la proyección mundial del “alma musical de México” inició en 1884 con la fundación de la primera Orquesta Típica Mexicana. Bajo la dirección del maestro Carlos Curti, la entrañable agrupación inició su participación con un popurrí de Aires Nacionales Mexicanos en la Exposición Internacional de Nueva Orleans.

Durante buena parte del último tercio del siglo XIX, la canción de autor, caracterizada por su emotividad, su carácter siempre melancólico y de queja amorosa, dio forma a la novedosa música mexicana al consolidarse la República Liberal. Así, entre las formas musicales en que se representó este peculiar género podemos destacar las romanzas de tipo italiano y las populares habaneras venidas de la isla de Cuba.



La llegada del siglo XX representaba para los habitantes de la capital azteca, el grado máximo de todas las nociones modernizadoras y positivistas que Porfirio Díaz y los científicos, habían impulsado. El estilo de vida durante el porfiriato definió el rumbo de la sociedad en tertulias y fiestas familiares, así como en lujosos conciertos de gala. El modernismo, como movimiento literario originado en América, encontró en los tiempos de Díaz el escenario ideal para el universo poético de evasivas lágrimas convertidas en perlas, cisnes, princesas de plata y cientos de imágenes diazmironianas de refinamiento inconmensurable, en una sociedad donde la inmensa mayoría era analfabeta.




En la música, el afrancesamiento de la aristocracia porfirista encontró en el vals su natural expresión de orden y refinamiento. Sin embargo, un grupo de noveles compositores marcaron la pauta en la construcción del ideal regionalista, el cual, al iniciar el siglo XX, lograron imponer un tipo de canción mexicana a partir de ciertas formas populares predeterminadas por el maestro Manuel M. Ponce: la Canción del Bajío y la Canción del Norte. Como podemos apreciar, la limitada clasificación de la música popular de aquellos años (definida al gusto de Ponce) olvidó el extraordinario abanico de sones y ritmos que aportaban las regiones mixtecas, veracruzanas y yucatecas, por citar sólo unos ejemplos.


Sin embargo, la música del México de mis recuerdos, de aquel México que se nos fue, la llamada canción tradicional mexicana se escribió con letras de oro en las páginas de nuestro cancionero popular desde 1875 con Marchita el alma de Antonio Zúñiga; Perjura (1901) y Alborada (1911) de Lauro D. Uranga; Estrellita (1913) y Rayando el sol (1924) de Manuel M. Ponce; La borrachita de Tata Nacho, Canción mixteca de López Alavez; Un viejo amor de Esparza Oteo; sin olvidar las entrañables Adiós Mariquita linda (1925) de Marcos Jiménez, La negra noche (1925) de Emilio Uranga y Tierra de mis amores (1926) de Chucho Elizarrarás.



¡Ay, qué tiempos, señor don Simón!

¡Cómo olvidar a ese personaje que desde hace más de una centuria se la vive escandalizado por todo lo que en su corta visión contradice a la moral y a las buenas costumbres! Para colmo de males, muchos individuos que lo encarnan cobran de nuestros impuestos. En 1910 la ciudad de los palacios tenía casi medio millón de habitantes pero ocho de cada diez habitantes era analfabeta y -el calvario eterno- cerca de veinte mil no tenían chamba y para rematar, un importante número de viviendas eran auténticos jacalones. Unos pocos años antes, allá por los días de 1896 algunos sectores de nuestra sociedad tuvieron conocimiento de dos aparatos que podían reproducir imágenes en movimiento: primeramente el Kinetoscopio y después el Cinematógrafo, sin duda, al principio se generó mucha expectación, aunque dicen algunos historiadores que pasaría una década para que los habitantes de nuestra ciudad mostraran un interés real por el arte de la pantalla. Ya no sólo la aristocracia porfiriana asistía a las funciones exhibidas en el Salón Rojo, el Montecarlo o al Pathé, sino que la clase popular se daba cita por las noches a la proyección que de manera gratuita y al aire libre (bien reza en la consabida cultura popular aquello de que “a la gorra no hay quien le corra” o “gratis hasta las puñaladas”) se exhibía sobre los muros de la empresa cigarrera El Buen Tono. Sí, aquélla legendaria e importante empresa que en septiembre de 1923 inauguró la que hoy sigue transmitiendo con orgullo su señal como la radiodifusora más antigua de nuestro país: la XEB, La “B” grande de México. Una de sus promociones para este importante acontecimiento, consistía en juntar un número determinado de cajetillas de su línea El número 12 y canjearlos posteriormente por un aparato de radio. Bueno, ahí no acaba la cosa, también sacó su edición de cigarrillos El Radio.

En cuanto al sonido grabado y asombrosamente reproducido, se dice que tuvo presencia en México a partir de 1890 a través del formato de la época: el cilindro. En el segundo lustro del siglo XX, el disco tomó su lugar como el medio idóneo para reproducir los sonidos que mágicamente fijaban la idiosincrasia de los pueblos y que hoy constituyen nuestro patrimonio sonoro (recuerden que al paso de los años tuvo diferentes tamaños, grosores, giraba a distintas revoluciones, se fabricaban con diversos materiales y con distintos métodos de grabación). Esas grabaciones fueron hechas con sistemas antiguos que no comprendían la alta fidelidad, ni el sonido estéreo, ni la tecnología digital... Pero al escucharlas encontramos una magia y un encanto especiales en ellas y que el tiempo no ha podido borrar. Y es que forman parte del pasado musical de México, de esa herencia lírica nacional que conquistó a toda Hispanoamérica. No importa que las generaciones jóvenes no hayamos vivido ese tiempo... Su enorme legado nos alcanza y nos pertenece.

En fin, tomaremos aunque sea por un instante la ruta musical que siguió el tiempo del México de mis recuerdos y que cedió al México de hoy, los dos tan llenos de contrastes y de contradicciones...




Les ofrecemos algunos audios  que no corresponden con los años en que fueron compuestas las canciones, pero sin duda alguna, son un testimonio sonoro de grata memoria.

Danza de los apuros, con la Orquesta Típica Miguel Lerdo de Tejada. Desde los años ochenta es utilizada como rúbrica del programa Sones y Canciones que se transmite por el IMER.

Perjura, previo a escuchar la voz de Nicolás Urcelay están los comentarios de Jorge Zúñiga y del maestro Juan S. Garrido icluidos en un disco especial realizado por la cervecería Moctezuma. Al maestro Garrido lo alcanzamos a escuchar en su programa de radio Historia Musical de México durante los años ochenta. 

Dios nunca muere, esta pieza inmortal de Macedonio Alcalá en una de sus versiones más exclusivas con La Lira de San Cristóbal.

Ojos de juventud, de Arturo Tolentino en la voz de Javier Solís, incluida en uno de los mejores discos de este magnífico cantante.

Mi querido capitán, uno de los temas que siempre será grato escuchar en voz de Esmeralda.

Tierra de mis amores, de Jesús Elizarrarás en la versión de los Cancioneros del Sur.

Los organilleros, cápsula radiofónica de la serie Lo que el viento no se llevó en voz del propio creador y respetado hombre del micrófono, Jorge Zúñiga Campos.

México de mis recuerdos, este popurrí se disfruta plenamente en el espectáculo nocturno que se brinda al concluir las actividades en el parque ecológico  Xcaret.

Ahora les ofrecemos una visión cinematográfica del México de ayer.