BIENVENIDOS


En este lugar se encuentran reunidos nuevamente el tiempo, la música y nuestros recuerdos...Iniciemos este maravilloso viaje al ritmo de las canciones y melodías de la Música sin Final...Déjese llevar por el mágico sonido que envuelve milagrosamente, ese algo que creíamos olvidado, pero que sigue ahí escondido en algún lugar, sin límites...sin final...¿Quiere saber en dónde está ese lugar?...Habita en su recuerdo y está más allá de la música...¿Nos hace el honor de acompañarnos?...Gracias.

Sus amigos,

Ricardo y Alejandro Martínez Arreola

viernes, 26 de octubre de 2012

SUENA A VIEJO...PORQUE ES VIEJO



Con esa expresión, el periodista Jacobo Zabludovsky acostumbra presentar la canción que interpretará El Zorzal Criollo, Carlos Gardel, para dar fin a su espacio noticioso de la tarde.  Desde luego, es muy acertada y nos invita a realizar un ejercicio de memoria bastante divertido en esos menesteres de parar la oreja. Si nos preguntamos cuál es la grabación más antigua que hemos escuchado, seguramente la respuesta nos será difícil de precisar, tanto cronológicamente como en su ubicación histórico-social.

En casa, conservamos un disco Lp que los miembros de Amprofon realizaron en 1977 para celebrar un siglo del sonido grabado en gratitud a Thomas Alva Edison. Con la publicación de este material, el fonógrafo y sus históricos cilindros, reverdecieron al encanto de glorias pasadas y, como en los viejos tiempos, la gente se dio cita frente a ellos para evocar un tiempo que no volverá más.

Sin embargo, aquella grabación del mago de Menlo Park realizada en 1877, no fue la primera en quedar registrada en medios sonoros. Así, en 2008 se publicó en distintos medios de comunicación que la primera grabación- en que la voz humana era el eje central- tuvo lugar realmente en 1860 por medio del fonoautógrafo inventado por Édouard-Léon Scott. En 2010, la prestigiada  revista Rolling Stone publicó una entrevista a Paul Mawhinney (quien por cierto posee la colección de discos más grande del mundo,  estimada en catorce millones de fonogramas repartidos en dos millones de sencillos y un millón de álbumes) en la que afirma conservar un ejemplar del primer disco plano fabricado en 1881, mencionar que a  Charles Summer Tainter  se le debe tal invento de acuerdo con los hallazgos del Instituto Smithsoniano y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, pues en su patrimonio existen más ejemplares.

Para nosotros, la lectura de este dato resultó una sorpresa ya que la referencia que tomábamos era el año de 1887 en que Emile Berliner  patentó el gramófono. Por cierto, al poco tiempo, el disco le ganó la batalla al cilindro y en casi todo el siglo XX, las grabaciones comerciales  giraron por sus surcos  a 78, 45 y 33 rpm.
Y a todo esto, ¿cuándo tuvo lugar la primera grabación en México? La respuesta la encontramos en el ensayo Carl Lumholtz.  Primeras grabaciones etnográficas en México de Benjamín Muratalla, Subdirector de la Fonoteca del INAH, en el que da testimonio de las vivencias de ese viajero noruego en nuestro país. En esta interesante obra, Muratalla refiere que Lumholtz, en su expedición  de 1898,  logró captar 60  melodías tarahumaras y huicholes a través de un grafófono y que la primera grabación de este tipo en el mundo se había realizado tan sólo ocho años antes. Así, respecto de estas singulares grabaciones, Muratalla concluye categóricamente: “Tienen el privilegio de ser las primeras en todo género de música o expresiones orales realizadas en el territorio nacional”.

Durante el Segundo Seminario Nacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales celebrado en 2005, los musicólogos y cronistas de la cultura popular Jesús Flores y Escalante y Pablo Dueñas señalaron lo siguiente: “Tres años más tarde (1905) llegaron a México diversas empresas grabadoras para crear un mercado de música regional en todos los países latinoamericanos. Dichas compañías fueron Victor Record, Columbia Phonograph, Zonophone, Odeón y Edison…. entre los artistas pioneros de estas incipientes grabaciones ubicamos a Esperanza Iris, María Conesa, los duetos costumbristas Ábrego y Picazo, Rosales y Robinson; los tenores de teatro Adolfo Jiménez y Merino, Manuel Romero Malpica, Felipe Llera y José Torres Ovando, entre muchos otros, incluyendo orquestas típicas de Miguel Lerdo de Tejada  y Carlos Curti, así como numerosas bandas militares, como la Banda de Rurales de Pachuca, la Banda de Policía, La Banda de Zapadores, etcétera.”


Se cuenta que a finales del siglo XIX, don Porfirio Díaz ordenó que se exhibieran los primeros  fonógrafos en plazuelas y jardines. Las clases populares asiduas a estos lugares, se reunía ante la llamada “máquina parlante” con cierto recelo pues algunos aseguraban que esos aparatos eran cosa del diablo. El dueto Abrego y Picazo en uno de sus incontables cuadros cómicos (probablemente  grabado  entre 1905 y 1906),  llamado “Pleito en el grafófono” lo ilustra así:

“¡Pásenle caballeros, señoritas y niños!
¡Pasen a oír sus bonitas y divertidas canciones!
¡No crean que porque habla tiene el diablo adentro!
¡Este grafófono es lo mejor que se ha visto en el mundo!
¡Pasen ustedes a escuchar sus canciones!
-¡Oiga usted señor!
- Mande usted valedor
-¡Póngame usted una cancioncita!
-¿Cuál quiere usted que le ponga valedor?
-Los juramentos
-Los juramentos está puesta…

Como se han de imaginar, al final se arma la trifulca con todo y gendarme porque el  valedor no paga la cuenta.

En lo que a nosotros respecta, la grabación más antigua de música popular  que hemos ubicado sobre nuestro país es la que el tenor Arthur B. Adamini  grabó en algún momento de la década de 1890 para la Berliner's Gramophone en los Estados Unidos, tiempo en que los discos giraban a 66 ó 72 rpm  y sólo se grababan en uno de sus lados. La pieza en cuestión se llamó Adiós a México.

En las primeras tres décadas del siglo pasado los  artistas tenían que viajar a las sedes de las compañías discográficas para realizar sus grabaciones, principalmente en los Estados Unidos, fueron muy pocos las registros grabados en México, seguramente obedecía a cuestiones técnicas o bien al ambiente inestable que en lo político y social se vivía.  Para 1927 se funda en la Ciudad de México La Compañía Nacional de Discos  por Eduardo C. Baptista, empresa discográfica que sentó las bases para que años más tarde en sociedad de negocios con Gustavo Klinckwort   daría origen al emblemático sello mexicano Peerless en 1933, al paso del tiempo harían lo propio RCA Victor, Columbia (CBS) y Capitol.  

Hace algunos años descubrimos dos programas radiofónicos que rescatan del olvido grabaciones de gran valor histórico, uno de ellos se transmite desde la ciudad de Aguascalientes a través de Stereo Mendel FM todos los viernes en punto de las 22:00 hrs. Hasta que el cuerpo aguante  lo pueden sintonizar vía Internet en su blog http://elcuerpoaguanteradio.blogspot.mx/,  al frente de ese proyecto se encuentra Ernesto Martínez Frausto. Amor perdido es el nombre de otro programa con muchas joyas  líricas de nuestro cancionero popular, lo conducen el escritor Pavel Granados y Mónica Barrón,  se trasmite por el 1110 de AM  todos los domingos en punto de las 14:00 hrs. también lo pueden seguir por su señal en Internet en la página http://radioredam.mx/.


Alguna vez Carlos Monsiváis sentenció: si el pasado vuelve es porque nunca se ha ido.  Los dejamos en compañía de algunos audios bastante antiguos, seguramente más de uno les dibujará una sonrisa en su rostro  y despertará su curiosidad.

La paloma, la pieza favorita de Maximiliano de Habsburgo, una grabación con la Orquesta Típica de Carlos Curti realizada en 1905 para la marca Columbia, compuesta por Sebastián Yradier.
La canción de la Saravia, uno de los registros fonográficos de Esperanza Iris la inolvidable “Emperatriz de la Gracia” realizado en 1906.
San Lunes, uno de los incontables cuadros cómicos que el dueto Rosales y Robinson grabaron en 1907.

Coplas de los polichinelas, con “La Gatita Blanca” María Conesa esta grabación de 1910, nos remonta al teatro de revista y por cierto a una de las más populares Chin Chun Chan. Una grabación del sello Zonophone.
Sobre las olas, el inmortal vals compuesto por Juventino Rosas en una grabación de 1913 por Fanny Anitúa “La Alondra Duranguense”. Un dato para recordar, la cantante Carmela Rey fue su discípula.
Cuando escuches este vals, el Trío González registró entre 1919 y 1920 muchas grabaciones para el sello Victor. Una de ellas fue esta composición de Ángel J. Garrido.
Morenita mía, con esta pieza compuesta por Armando Villarreal el 12 de diciembre de 1921 puede ubicarse como el inicio del bolero estrictamente mexicano. Una de las primeras grabaciones la realizó el tenor José Mojica.
Cielo mexicano, un fox trot en voz del legendario Trío Garnica Ascencio grabado en 1928.
Tengo un nuevo amor, uno de nuestras canciones favoritas es esta composición de Ernesto Lecuona en voz de “El Cancionero Romántico” Luis G. Roldán grabada en los primeros años de la década de 1930.
Desesperanza, de la inspiración de Gonzalo Curiel uno de los primeros registros fonográficos de “La Voz de Humo” Elvira Ríos en 1936, al piano Juan García Esquivel y en el violín Lauro Uranga.

jueves, 6 de septiembre de 2012

LA CANCIÓN MEXICANA...VOZ DE MÉXICO EN EL MUNDO






El Sentimiento Nacionalista de la Canción Campirana

La corriente nacionalista de las primeras décadas del siglo XX motivó a los compositores populares a retomar los ambientes que ofrecía la llamada canción campirana. Los ambientes evocadores del paisaje mexicano plasmado en las canciones tradicionales como Canción mixteca (1916), La pajarera (1917), La borrachita (1918), muy pronto encontró nuevos bríos para su renovación gracias a la importante promoción discográfica realizada por la RCA Victor. A este legendario catálogo, se agregaron canciones con temas del campo pero, para estar a la altura de los tiempos modernos, se recrearon en un ambiente netamente citadino las ahora entrañables Adiós Mariquita linda (1925), La negra noche (1926), Allá en el rancho grande (1927) y El limoncito (1928).

La calidad de las composiciones de la llamada canción tradicional mexicana es indiscutible pues a pesar del tiempo, han sido interpretadas por destacadas voces educadas en conservatorios y escuelas de canto que se hacen acompañar por piano, orquesta de alientos o de cuerdas.

Para 1930, el género campirano o ranchero se encontraba plenamente consolidado en el gusto popular, gracias a la difusión de intérpretes tan diversos como Los Trovadores Tamaulipecos, Lucha Reyes y el Mariachi Vargas. A partir de entonces, los rumbos de la canción ranchera (en sus modalidades de son alegre, bravío o de nostalgia campirana) quedaron marcados en el paisaje musical de México con Atotonilco (1933) de Juan José Espinosa; Flor silvestre (1929) de los Cuates Castilla; Albur de amor de Adolfo Estrada y Caminito de la sierra (1927) de Joaquín Pardavé.

La construcción de la identidad nacional promovida por el Presidente Manuel Ávila Camacho permitió que la canción ranchera de los años cuarenta se convirtiera en auténtico emblema de la cultura nacional. Las figuras del charro cantor y de la china poblana, identificaron a México y a los mexicanos en un mundo convulsionado por la guerra. En esta época, la producción comercial de discos con temas rancheros alcanzó cifras sorprendentes. Sin duda alguna, las casas disqueras contribuyeron enormemente al diseño estereotipado de nuestra tradicional estampa musical bravía ya sea que se trate de hombres o bien de mujeres. Tratándose de intérpretes masculinos, a Jorge Negrete le correspondió el honor (aunque muy a su pesar) de ser el primer Charro cantor, escuela que seguirían con notable éxito Miguel Aceves Mejía, Luis Aguilar, Francisco Avitia, Pedro Infante, Javier Solís, Antonio Aguilar, y Vicente Fernández. Entre las mujeres, Lucha Reyes estaba destinada a crear el mítico personaje femenino encargado de darle voz al alma musical de México. Esta tarea fue continuada por Matilde Sánchez, Dora María, Queta Jiménez, La Consentida, Lola Beltrán, Flor Silvestre, Amalia Mendoza y Lucha Villa.

La renovación de la canción ranchera en los años cincuenta se debe al talento de los compositores Tomás Méndez (Gorrioncillo pecho amarillo, Que me toquen las golondrinas y Cucurrucucú paloma) y a José Alfredo Jiménez. A pesar de que ninguno de los dos modificó en nada substancial al género, dotaron a sus obras de un buen sentido de la armonía musical e impregnaron sus composiciones de una fuerte carga emotiva que en muchas ocasiones alcanzó tintes lastimeros y trágicos.

Desde la aparición de sus primeras canciones en 1951 (Yo, Ella y Cuatro caminos), José Alfredo Jiménez reflejó en la nueva canción ranchera la realidad de los hombres que habían emigrado del campo a las grandes urbes. El nuevo ambiente del hombre urbano de clase media y baja, nada o casi nada tiene que ver con la añorada tranquilidad del campo y sus casitas de paja, tampoco reflejan al macho del rancho grande que nunca se raja, sino que, por el contrario, retrata la realidad triste del hombre que sin ella de pena muere. Eran los primeros años del modelo de desarrollo estabilizador y de la modernización de México, de su industria, de sus costumbres y de su música.

La influencia que José Alfredo ejerció en sus contemporáneos es evidente. Entre los compositores más destacados de esta sui generis escuela de música ranchera-urbana se encuentra Cuco Sánchez (Fallaste corazón, La cama de piedra, Anillo de compromiso, Nuestro gran amor); a José Ángel Espinosa Ferrusquilla no le bastó más que un éxito para trascender en el gusto popular (Échame a mi la culpa); también destacaron por sus composiciones e interpretaciones los Hnos. Zaízar (Cielo rojo). En el terreno de la interpretación, dominaron el escenario el internacional Miguel Aceves Mejía, el consolidado ídolo popular Pedro Infante, Las Hnas. Huerta, Flor Silvestre, Lola Beltrán, Julio Aldama, Demetrio González, Amalia y Juan Mendoza, Javier Solís y más recientemente Vicente Fernández.

En nuestros días, la música ranchera (sigue siendo de corte urbano) atraviesa una crisis de la que no ha podido recuperarse en las últimas tres décadas. El caso de Juan Gabriel es el más representativo en este sentido pues sus composiciones de este género están impregnadas de corrientes diversas que combinan baladas, rocks y música tropical. Los “nuevos valores de la canción ranchera” (Pedro Fernández, Alejandro Fernández, Pepe Aguilar, por ejemplo), intentan refrendar los viejos laureles ganados por sus antecesores, pero sus interpretaciones (más cercanas al pop) nos obligan a pensar que la época de oro de la canción ranchera quedó para siempre en el ayer. 
Los dejamos con la siguiente selección musical recordando un  diálogo de la película Amapola del camino (1937) “Ora músicos trompas de hule,  no se hagan roscas y a darle”.


Allá en el Rancho Grande, canción que en 1936 se escuchó en la película del mismo nombre en voz de Tito Guizar quien representó por primera vez en el cine a un charro cantor. En ese entonces pertenecía al elenco del sello Victor.

Mujer ladina, se dice que Lucha Reyes antes de salir a cantar se aventaba un fogonazo (de tequila) para estar a tono con las canciones, la auténtica representante de la canción bravía y del sentir provinciano. Una composición de J. José Espinosa grabada en 1937 para la marca Victor.

Pelea de gallos en San Marcos, composición de Juan S. Garrido en una de sus primeras grabaciones realizada por Los Tres Vaqueros en 1945.

La pajarera, esta canción mexicana con arreglo de Aguilar Palma la llevó al disco en una inolvidable versión Avelina Landín “La voz que canta al corazón” en 1948.

Tú sólo tú, una extraordinaria versión fue la que realizaron bajo el sello de RCA Victor Lupita Palomera y Fernando Fernández a finales de los años 40’s para esta composición de Felipe Valdés Leal.

Mi casita de paja, la siempre grata composición de Víctor Cordero en las voces de Martín y Malena en una grabación de los años 40’s.

Amor con amor se paga, de la mancuerna Esperón y Cortázar don Pedro Vargas “El tenor continental” y Jorge Negrete “El charro inmortal” nos ofrecen esta grabación de 1950.

Rancho Alegre, composición de Felipe Bermejo en voz de La Consentida acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán en una grabación  realizada en la segunda mitad de la década de los 50’s.

Como México no hay dos, Álvaro Zermeño y los Trovadores de México nos entregan esta composición de Pepe Guizar “El pintor musical de México”.

Nunca, nunca, nunca, la bella actriz Columba Domínguez llevó al disco en 1961 en una agradable versión  esta composición de Tata Nacho.

Popurrí jalisciense, interpretación de Lola Casanova, Adolfo Garza y Catalina Aguilera para el disco Noches Tapatías realizado por la casa comercial Tequila Sauza productora de ese programa televisivo.


Un sueño de tantos, en 1964 unen sus voces José Alfredo Jiménez y Amalia Mendoza en un disco de colección para RCA Victor.

sábado, 9 de junio de 2012

ESTA Y TODAS LAS NOCHES... LA VOZ DE MARCO ANTONIO MUÑIZ




Hace un par de semanas en el Auditorio Nacional El Lujo de México inició la gira más difícil de su vida artística pues comenzó a despedirse de su público. Nuestra madre y nuestras tías no podían faltar a tan emotiva presentación. Gracias a aquella voz, volvieron al encuentro desde el olvido sus recuerdos de juventud… Sin embargo, jamás imaginaron que aquella voz que las cautivó en su juventud, les diría alguna vez adiós. 


Marco Antonio Muñiz es parte vital de nuestra educación sentimental y siempre ha ocupado un lugar distinguido en la discoteca familiar. Su vida artística nos resulta interesante, pues está estrechamente ligada a la época de oro de la radio, al florecimiento de la industria fonográfica y al posicionamiento de la televisión como la plataforma número uno del entretenimiento. Pero, por sobre todas las cosas, porque para nuestros mayores Marco es un referente musical obligado. 

En sus inicios aplica aquello que solía decir Pepe Jara: “Trovador en el dolor y en la necesidad” y es que abrirse camino en el terreno de la canción popular no era nada sencillo, lejos de su familia y de su natal Guadalajara, debuta de manera profesional un 7 de enero de 1946 a los 13 años de edad en el Teatro Casino de Ciudad Juárez, Chihuahua. Pero ¿qué cantaba en esos años? El joven Marco interpretaba boleros y algunas piezas de la suite española de Agustín Lara (Granada era su caballito de batalla); por cierto, al cantar esas canciones, intentaba emular a su ídolo Genaro Salinas ( al que conoció varios años después en la RCA Victor cuando le hizo coros como miembro del Sexteto Fantasía). En aquella época, XEW era la auténtica Catedral de la Radio en México y por ende, se convirtió en la meta que todo artista deseaba alcanzar (para los que visitaban la Ciudad de México en plan de turistas se decía popularmente: después de visitar a la Virgen de Guadalupe, también tienes que conocer la “W”). Aquella entrañable “W” de los años cuarenta del siglo XX, significó para Marco Antonio Muñiz –que a la postre se desempeñaba como arrancador de aplausos-, la oportunidad de conocer la disciplina, calidad y entrega con las que las luminarias de La moderna chimenea del ensueño realizaban su trabajo. 




El propio Marco recuerda que su primera gran prueba en la “W” ante el temido y respetado director artístico de la emisora Amado C. Guzmán, fue un fracaso rotundo pues los nervios no le permitieron cantar con propiedad Solamente una vez del Flaco de Oro. Los comentarios -como bien suponen- fueron lapidarios. No obstante este fracaso, Marco formó en los legendarios billares que se encontraban en la calle de Ayuntamiento (muy cerca de la “W”), junto a José Gutiérrez y Cristóbal Hernández, el trío Los Tres Brillantes. Con esta agrupación, frecuentaba la famosa casa de citas de Graciela Olmos, mejor conocida como “La Bandida” -de la que les platicaremos en otra ocasión-. A aquel mítico lugar concurrían escritores, políticos, toreros, actores, cancioneros y muchos, hombres ricos y famosos del México de esos años. Los Tres Brillantes lograron establecerse como un trío de planta. Era una época de mucho talento y competencia, hacerse de un nombre costaba muchos años de dedicación y paciencia. 



Para un concurso celebrado en XEW, Los Tres Brillantes y el Trío Rubí (agrupación femenina) formaron el legendario Sexteto Fantasía que a la postre obtuvo como premio un contrato para el programa “Mañanitas Fab”. En aquella serie de programas (se mantuvo al aire por varios meses) participaron haciendo coros a diversos artistas entre los que destacamos a Tin-Tan y a Genaro Salinas La voz de oro de la radio (de aquella época quedaron los registros discográficos de Mis noches sin ti y Mi dicha lejana que fueron realizadas en 1952 para la RCA Victor con el acompañamiento del Mariachi Pulido). 


Poco tiempo después, Marco se integró de forma un tanto circunstancial pero afortunada a Los Tres Ases (ver la entrada correspondiente en el blog). Al respecto, el propio Marco Antonio Muñiz menciona: “La diferencia que después se establece entre el estilo de “Los Panchos” y “Los Tres Ases” estriba que en canciones populares nosotros estábamos más adelantados, ellos tenían un molde y de ahí no salían. “Los Tres Ases” en discrepancia, sabíamos las voces, las armonías y los acordes de manera aventajada, a tal grado que cuando camino por Latinoamérica por lugares por donde no hay trova, donde está la música de trío, se toca como acostumbraba hacerlo Juan Neri”. 


A principios de 1960 decide romper con Los Tres Ases por las tensiones que se vivían dentro del grupo y repercutían principalmente en la parte económica. Su porvenir no era el más halagador, pues contrario a lo que pudiéramos pensar no tenía un proyecto para lanzar su carrera como solista o pertenecer a otra agrupación, se acomodó donde pudo y como pudo. Tuvo que esperar más de un año para grabar de manera inesperada su primer sencillo en la RCA Victor que incluía los boleros “Luz y Sombra” y “Una vez nada más”. Por cierto, la primera grabación que Marco realizó de “Luz y sombra” no es la que se ha popularizado a lo largo de los últimos 50 años pues la misma se realizó utilizando parte del tiempo de estudio que no había ocupado el maestro Chucho Zarzosa, quien además se encargó del arreglo y la dirección musical sin que la misma se haya comercializado. A Rubén Fuentes se le debe desde luego esta histórica grabación y en gran medida el triunfo de Marco Antonio Muñiz como solista.




                       
Juan Calderón describe en su libro autobiográfico El Gallo canta cómo conoció a Marco Antonio Muñiz en el Teatro Blanquita en compañía de Mariano Rivera Conde: “Salieron bailarinas y modelos, del fondo surgió Marco, impecablemente vestido para cantar en la apertura del espectáculo. Al terminar el primer número, de nuevo salieron bailarines y modelos, se cerró el telón de fondo y Marco cantó, ya solo, “Luz y sombra”… pensé que Marco seguiría cantando, pero no fue así, al terminar y recibir aplausos tibios, esa es la verdad, salió disparado a su camerino. Tenía que cambiarse de ropa para hacerle de patiño a los cómicos del teatro… Mariano me sugirió que contratara a Marco para TV Musical Ossart, argumentando que Marco sería muy pronto el gran vendedor de discos. No se lo creí, pero fue tanta su insistencia que acepté. A las tres semanas, Marco salió al aire y la historia de su carrera la conocemos todos…” Cuenta también que realizaron juntos cuando menos 200 programas de televisión, tales como Estelar Missuky en el que también participaban las Hermanas Navarro y Daniel Riolobos, Automex presenta, y por último Hoy. Marco Antonio Muñiz obtuvo el tan ansiado lugar que buscaba dentro de la canción romántica. 





En casa, nuestro padre –fiel admirador de Los Tres Ases nos compartió su gusto por el estilo interpretativo de Marco Antonio Muñiz. En aquellas añejas grabaciones que quedaron registradas en 5 discos de larga duración y otros tantos sencillos, aprendimos a apreciar la versatilidad de Marco ya haciendo solos o realizando terceras y cuartas voces. También, nuestro padre llevo a casa los primeros tres discos Lp’s que grabó Marco Antonio Muñiz como solista (para él estos son los mejores discos de Marco). Con el tiempo, gracias al resto de la familia conocimos muchas otras facetas interpretativas de El lujo de México. Sin duda, el primer disco que grabó con La Rondalla Tapatía (La serenata del siglo) es uno de los más representativos del género. 


Para Marco Antonio Muñiz, 1963 fue un año de mucha actividad en la pantalla grande. Su primera participación cinematográfica ya como solista es en la comedia ranchera Dos gallos y dos gallinas, en la que compartió créditos con Miguel Aceves Mejía, María Duval, Rosina Navarro y Fernando Soto "Mantequilla". También tuvo una discreta aparición en la cinta La Bandida protagonizada por María Félix y Pedro Armendáriz entre otras figuras de nuestro cine. En Los apuros de dos gallos alternó con Miguel Aceves Mejía, Lilían de Celis y Lucha Villa. Finalmente, en la cinta De color moreno compartió los papeles estelares con “La Faraona” Lola Flores. 


En 1964 tiene apariciones en las cintas La sonrisa de los pobres y Cucurrucucú Paloma en la que participaron Luis Aguilar, Lola Beltrán, Lucho Gatica, María Victoria y Pedro Vargas, entre otros.


Quizá la actuación más sobresaliente de Marco en los sets cinematográficos se haya dado en la cinta El pecador (1965), en la que llevó el papel de galán de la actriz de la mirada triste Pina Pellicer. Por ciento, en esta película también participaron Arturo de Córdova, Marga López, Kitty de Hoyos y Javier Solís. Entre 1966 y 1976 participó en Muchachos impacientes, Me canse de rogarle, ¡Ahí Madre!, Esclava del deseo, Hijazo de mi vidaza y en Tiempo y destiempo. 


La discografía de Marco Antonio Muñiz es muy extensa y desde luego, muy difícil de coleccionar en su totalidad. Tan solo en la década de los 60's grabó 15 discos de larga duración (3 de ellos con música original de sus películas), además de los múltiples registros que quedaron en los sencillos de 45 rpm y en otros formatos con música de Armando Manzanero (estas grabaciones fueron recopiladas en un LP editado en los años 80's). Para la década de los 70's, grabó 18 discos de larga duración y en los años 80's registró al menos 17 más. En un cálculo estimado, es muy probable que Marco Antonio Muñiz tenga en su haber un número muy cercano al medio millar de grabaciones. 





                              
Por cierto, muchas de aquellas legendarias grabaciones de Marco Antonio Muñiz, podían escucharse en la radio en diversas estaciones. Inclusive, durante la década de 1970, Fórmula melódica le dedicó un programa de una hora de duración el cual se transmitía todos los días en punto de las nueve de la noche.

En 1996 celebró sus cincuenta años de carrera artística en el Palacio de Bellas Artes al que regresó en 2002 para cantar junto a Los Tres Ases (Héctor González, José Antonio Bedolla y nuestro tío Jerónimo Merinos Obando) con motivo del 18° Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México en un merecido homenaje a ese pervertidor de mayores: El Bolero. 


A finales de 2006 la empresa Sony BMG le dio su carta de retiro. Meses después, en una entrevista que le realizó la división de espectáculos de Notimex, a propósito de este suceso, Marco Antonio Muñiz comentó lo siguiente “Empecé a grabar con RCA Víctor, luego se convirtió en BMG Ariola y cuando se fusionó con Sony me mandaron al carajo; fueron 57 años de trabajar con esa compañía y no lo he querido hacer en ningún otro lado”. Este es un caso excepcional en la historia de la discografía en México y quizá solamente Marco haya sido superado por Pedro Vargas como artista exclusivo de un mismo sello discográfico.






Marco tuvo la fortuna de pertenecer a una generación que sirvió de puente entre la vieja guardia de la canción romántica en México y la canción contemporánea. Es sin duda, el último intérprete de la época de oro y gracias a él, el bolero y la trova lograron trascender a las nuevas generaciones en versiones modernas y juveniles, en una época en que el rock and roll y los ritmos psicodélicos dominaban el ambiente musical. Por eso, en este pequeño espacio, queremos expresarle a Marco Antonio Muñiz nuestro respeto y gratitud profunda. 


Marco se ha despedido de los escenarios pero no de nuestras vidas. Su voz y sus canciones nos acompañarán por siempre esta y todas las noches. 


Deseamos sinceramente disfruten de la siguiente selección musical que nos hace recordar gratamente aquel lema de "Los mejores artistas del mundo graban en RCA Victor". 


Camino obscuro, del segundo Extended Play e incluido posteriormente en su primer Lp de mediados de 1961 esta composición de Willy Samperio.


 


Amor sin ley, de la inspiración de Álvaro Carrillo esta estupenda grabación registrada en 1962 para el álbum Adelante. 


 


Tú no comprendes, inmortal composición de “El Jibarito” Rafael Hernández en un nuevo tratamiento en esta grabación de 1963 incluida en el disco Incontenible. 


 


Muchacha bonita, uno de los números incluido en la banda sonora de la película Dos gallos y dos gallinas, composición de José Alfredo Jiménez en esta grabación de 1963 realzada por Marco Antonio Muñiz y Miguel Aceves Mejía. 


 


A solas, una composición del chileno Joaquín Prieto que apareció en el álbum 12 maneras diferentes de decir te amo grabado en 1965. 


 


Mía, hermosa composición de Armando Manzanero grabada en 1967 en el álbum Cierra los ojos..sueña conmigo. 


 


Perdón, del siempre recordado compositor puertorriqueño Pedro Flores incluida en el álbum Serenata del siglo grabado en 1967.


 


Alivio, la gratísima composición del cubano Julio Cobo incluida en el disco Canta con orquesta las canciones más bonitas de los Tres Ases grabado en 1973. 


 


Dónde encontrarás, inmortal composición del binomio Rubén Fuentes y Alberto Cervantes,Marco hace toda una creación en su disco Serenata para los enamorados de 1974 acompañado por las voces y guitarras de Los Caballeros de la Ronda.


 


Eso es imposible, del compositor costarricense Ray Tico esta versión incluida en el disco Tiempo y destiempo de 1975. 


 


Sabrás que no me quieres, del álbum Mi guitarra y yo de 1978 esta composición de Rubén Fuentes. 


 


Para empezar el año, de la inspiración de Rubén Fuentes que apareció en su disco Marco Antonio Muñiz le canta a ella de 1980.




Amo esta tierra, en la celebración por sus 50 años de vida artística inició su concierto con esta composición de Felipe Gil.


martes, 1 de mayo de 2012

THOSE WERE THE DAYS



Les presentamos la segunda colaboración que han preparado para todos ustedes tres entrañables amigos. 

BEATLES VS. ROLLING STONES
POP VS. ROCK

Desde aquellos inolvidables años sesenta ha existido una eterna discusión entre los fans de The Beatles y los de The Rolling Stones. Cada quien afirma que el mejor grupo que ha existido es el que ellos prefieren. Por aquella época las estaciones de radio emitían programas en los que el público votaba por unos u otros. Se reproducían selecciones musicales de ambos conjuntos y al finalizar la emisión se declaraba al ganador, aquél que había obtenido el mayor número de votos. También en ese tiempo, la estación Radio Capital, en el 1260 de A.M. tenía un programa consagrado a los Rolling Stones llamado “Rock a la Rolling”; mientras que la Radio Éxitos en 790 de la misma A.M.  tenía ”El Club de los Beatles”, programa que aún se transmite por Universal Stereo.

Esta discusión, que a mí me parece estéril, no es exclusiva de México. En muchos países, incluyendo Inglaterra, se sigue discutiendo por lo mismo. Menciono que esta discusión la considero inútil pues creo que en primer lugar se está comparando a dos conjuntos totalmente diferentes. Se puede afirmar que The Beatles es un grupo de música pop, mientras que The Rolling Stones es una banda de rock. Los orígenes de estas dos enormes bandas se remontan a los inicios de los años sesenta. Ninguna de las dos bandas empezó con música de su autoría. Los Beatles comenzaron con Tony Sheridan como vocalista, con una voz y actitudes que inmediatamente recordaban a Elvis Presley y cómo no, en ese tiempo casi todos los cantantes en el mundo imitaban al Rey. Por su parte, tres jóvenes ingleses Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones, se dieron a la tarea de formar un grupo que interpretara blues, pues eran admiradores de los músicos negros de los Estados Unidos. Una vez tomada su decisión, reclutaron a otros dos músicos Bill Wyman y Charlie Watts, con quienes completaron su alineación. El nombre original de la banda fue The Rollin’ Stones, tomándolo de la rola “Rollin’ Stone” de uno de sus ídolos bluseros negros Muddy Waters. Se formaron en abril de 1962 y su primera actuación pública fue el 12 de julio de 1962; es decir, en el 2012 cumplen cincuenta años  y siguen rodando. 
La realidad es que nunca ha existido enemistad entre los miembros de estas agrupaciones, por el contrario, podemos citar diversas anécdotas de colaboraciones entre ellos. Como primer ejemplo, existe una canción de Lennon y Mc Cartney que fue grabada por ambos conjuntos. Ésta es “I wanna be your man” Escúchenla y se darán cuenta de la diferencia de estilos entre las dos bandas. No puede decirse cuál es mejor, son diferentes. En lo particular, prefiero la versión de mis favoritos, los Stones.

Otra colaboración entre ellos puede escucharse en “You know my name (Look up the number)” de The Beatles, en la que se escucha un saxofón que fue interpretado por Brian Jones,  el multifacético instrumentista de los Stones.



En el año de 1967 se unió por primera vez a muchos países de nuestro mundo por medio de la televisión y del satélite “pájaro madrugador”. Muchos de estos países colaboraron con un segmento del programa que se tituló “Our World” Entre esas colaboraciones, la que presentó la Gran Bretaña fue la grabación de la canción “All You Need is Love” de The Beatles, frente a las cámaras de televisión. Durante ese lapso se pudo observar que  entre los coros que hacían a “The Fab Four” estaba Mick Jagger y aún si se presta atención puede distinguirse su voz en la versión final.
También en 1967, quedó como testimonio de amistad entre ellos, en la portada del icónico álbum “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band” cuando había diseño gráfico en esas portadas, en la parte inferior derecha hay un muñeco que porta un suéter en el que puede leerse “Welcome The Rolling Stones” en el pecho, y en la manga de su brazo izquierdo “Good guys”, en la manga del brazo derecho se ven otras letras pero no se distingue la frase. En ese tiempo Mick Jagger y Keith Richards tenían serios problemas con las autoridades de su país y sus amigos Beatles se solidarizaban con ellos.

John Lennon participó en el programa de televisión “The Rolling Stones Rock and Roll Circus” en 1968, cuando todavía formaba parte de The Beatles. Incluso en una entrevista le preguntaron qué le hubiera gustado ser y respondió que de no pertenecer a The Beatles hubiera querido ser un Stone. Su participación musical fue junto con Keith Richards y con Eric Clapton. De igual manera durante la emisión se presentó Yoko Ono  pero, para mi gusto, más vale no recordar su “actuación”.
Probablemente esta supuesta rivalidad fue provocada por Andrew Loog Oldham quien al ser contratado como manager de los Rolling Stones concibió la idea de publicitarlos como los antibeatles. Fue entonces cuando empezaron a ser conocidos como los chicos malos mientras que los Beatles representaban a los buenos. No olvidemos que la inspiración de los Stones estaba en el blues de los negros y los temas de estos músicos no eran color de rosa. Pensemos que se trataba de esclavos sometidos a una vida muy dura, por ello mencionaban tristeza, horror, sexo etc. Es por ello que mientras los Stones pedían pasar la noche juntos (“Let’s spend the night together”), los Beatles querían estrechar la mano de su amada (“I Want to hold Your Hand”). Esta clasificación fue considerada por los padres de familia que aceptaban de buen grado a los Beatles pero repudiaban a los “sucios y degenerados” Stones. En mi caso particular, tenía que escuchar casi a escondidas a los Stones mientras que la gente mayor de la casa aceptaba a los niños bonitos Beatles. Tales ideas fueron reforzadas por consejos de Oldham y por la manera desenfadada de ser de Jagger, Richards y, sobre todo, Jones. En una entrevista Richards recuerda que Oldham les aconsejaba que esa idea de satánicos debían explotarla y Richards le cuestionaba cómo debía comportarse para parecer eso, a lo que Oldham le respondía que solamente siguiera siendo como él mismo.  En México esto se acentuó con la edición de la canción “Simpathy for the Devil” aunada con una mala traducción que persiste hasta nuestros días, se dice que el título en castellano es “Simpatía por el Diablo” cuando debía ser “Condolencias o Lástima por el Diablo”.

En Argentina Leonardo Favio en su canción ”Ding dong, ding dong esas cosas del amor” en una de sus frases en las que señala las diferencias con su pretendida amada  ”Si ella dice que los Beatles yo digo The Rolling Stones”
Los Beatles se desintegraron en 1970 mientras que los Stones, como un ejemplo único de longevidad, continúan en escena¸ sin embargo la aparente rivalidad no termina. A mí me parece absurda, tanto como si se discutiera quienes son mejores, si los Churumbeles de España o los Violines Mágicos de Villafontana, cuando ambas instituciones son excepcionales pero de géneros musicales totalmente diferentes. En lo que están empatados es que hay dos Beatles que han muerto, Lennon y Harrison; y también dos Stones fallecidos, Jones y Ian Stewart, que aunque era el sexto Stone, Oldham nunca quiso que la gente lo conociera porque no tenía la apariencia de chico malo.

Como quiera que sea, yo no acepto que el gusto por las dos bandas sea incompatible. Para mí, ambas revolucionaron nuestras vidas y a mí me agradan las dos. No puedo decir que por igual, quizás porque en lo particular tengo predilección por el rock; sin embargo, escucho “If I fell” de The Beatles y mi alma suspira, pero tocan The Rolling Stones “Tumbling Dice” y la sangre circula con mayor velocidad por mis venas.

 Érik Castañeda De Isla Puga

Rollin' stone, Muddy Waters.

I wanna be your man, The Rolling Stones.

I wanna be your man, The Rolling Stones.

My Bonnie, The Beatles.

Let's spend the night together, The Rolling Stones.

I want to hold your hand, The Beatles en vivo 1964.

You know my name, The Beatles.

Yer blues -The Dirty Mac, John Lennon voz y guitarra, Eric Clapton guitarra y requinto, Keith Richards bajo, Mitch Mitchell batería.


Start me up, The Rolling Stones.


If I fell, The Beatles.

Tumbling Dice, The Rolling Stones en vivo, Filadelfia 1972.

Hoochie coochie man, Muddy Waters and The Rolling Stones en vivo, Chicago 1981.

Day tripper, The Beatles en vivo, Tokio 1966.

Brown sugar, The Rolling Stones, "Demain le soloil" en vivo, París 1982.



El siguiente audio nos anticipa uno de los tópicos que próximamente se publicará aquí...El mundo inolvidable de la Radio.

Nombre: El Túnel del Tiempo, Episodio 2 "La Radio".
Guión, Controles y Audio: Sergio Darren (Checoblog).
Narración: Alfredo Colbert (Radióvoro).
Una producción para: Música Sin Final.